Los hermanos separados insisten en que es errónea la importancia que los católicos damos a la Virgen María. Arguyen que María tuvo otros hijos y no fue virgen.
¿Qué responder?
Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)
Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.
Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...
Gracias
Maria Beatriz.
Los hermanos separados insisten en que es errónea la importancia que los católicos damos a la Virgen María. Arguyen que María tuvo otros hijos y no fue virgen.
¿Qué responder?
- En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
- Oración a María
Introducción
El sábado santo, se caracteriza por un gran silencio, por una vigilancia atenta, por una espera esperanzada.
Busca el silencio y la soledad, ten alerta el corazón, donde se escucha la voz del Espíritu. Tu corazón puede ser hoy el lugar de la espera, donde se levantan las esperanzas malheridas por las muertes y se pone en pie la alegría.
El nacimiento del Santuario está vinculada a la aparición de la Virgen a Antonio Botta, un agricultor del Valle Letimbro; dicho valle constituye una zona estrecha y se compone principalmente de casas de labranza humildes y aisladas.
Adviento es el tiempo de la maternidad de María por obra del Espíritu Santo. Tiempo de gestación expectante en el alma ante el próximo nacimiento del Verbo encarnado.
SAN JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 1 de mayo de 1996
La nueva hija de Sión
(Lectura: Sofonías, capítulo 3, versículos 14-18)
1. En el momento de la Anunciación María, "excelsa Hija de Sión" (Lumen gentium, 55), recibe el saludo del ángel como representante de la humanidad, llamada a dar su consentimiento a la encarnación del Hijo de Dios.
¿En qué consiste la devoción de las tres Avemarías?
En rezar tres veces el Avemaría a
la Santísima Virgen, Madre de Dios y Señora nuestra, bien para honrarla o bien
para alcanzar algún favor por su mediación.
El corazón es el lugar donde, entre otros, guardamos los secretos más íntimos. Es en el corazón donde sufrimos y gozamos, donde disfrutamos y lloramos, desde donde odiamos o nos volcamos amando.
SEÑOR, JESÚS, GRACIAS PORQUE TU MADRE ES MI MADRE.
Vengo ante ti, la Capilla está vacía y en este silencio y soledad encuentro el momento propicio para hablar un rato contigo… podemos hablar de muchas cosas…. y traigo en el alma tantas penas, tantas preocupaciones, tantos desvelos, todos encerrados en mi “pequeño mundo”, pero no. Hoy no te voy a hablar de mí, Tú me conoces, Tú lo sabes todo, Señor...

La Santísima Virgen María en su advocación de “Nuestra Señora de la
preciosísima sangre de Cristo”, enseñó esta oración para bautizar
espiritualmente a los niños abortados.
(Esto fue revelado el 29 de julio de 1998).
Reconocer a María como mediadora es una consoladora y entrañable verdad que aparece ya desde la primitiva cristiandad. Los Padres de la Iglesia la comparan con Eva; ésta primera mujer fue causa de la muerte y María es presentada como causa de la vida.
LA MEDIACION DE SANTA MARIA
La Virgen María es Mediadora entre Dios y los hombres, en cuanto que Ella presenta a su Hijo los bienes y súplicas de nosotros a Dios y, a la vez, transmite la vida divina que se nos ofrece en Cristo Jesús.
¡Virgen y Madre Inmaculada! Somos tus hijos; pero sentimos la fascinación de los sentidos y la debilidad de nuestras fuerzas. Danos castidad de vida y pureza de costumbres.
Con tu mano maternal apártanos siempre de aquellos lugares y reuniones que tu no honrarías con tu presencia Santa.
Infúndenos limpieza de pensamientos y de sentimientos, y haz que nuestras acciones sean las propias de un hijo predilecto de la Virgen.
Te lo pedimos por tu Concepción Inmaculada y por Tu Pureza sin mancha.
Dios te salve, María.
Santa Brígida oyó que los santos en el cielo decían a la Virgen: “¿Qué hay que
tú no puedas? Lo que tú puedas, eso se hará”.
Es lo que se dice en esta célebre sentencia: “Lo que Dios con su poder, tú lo
puedes, oh Virgen, con tus ruegos”.
Dice san Agustín, ¿no es digno de la benignidad del Señor custodiar de este
modo la dignidad de su Madre, siendo así que él declaró haber venido a la
tierra no a abolir, sino a cumplir la ley; ley que manda, entre otras cosas,
honrar a los padres.
(Las Glorias de María, san Alfonso Mª de Ligorio)