Una niña de once años, hija de un matrimonio amigo, tuvo un hermoso sueño.
Ella soñó una escena en la que muchas Virgencitas, representando las distintas advocaciones Marianas, cantaban orando con gran devoción. En el centro de todas ellas, una Virgen María de mayor tamaño, dominaba la escena. La mamá de la niña la ayudó a la mañana siguiente a reconocer las distintas advocaciones, mostrándole imágenes que le permitieron identificar a la Medalla Milagrosa, la Rosa Mística, Fátima, Lourdes, Medjugorje, La Salette, San Nicolás, entre varias otras.



















