La
ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de
creatura. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de
una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo
bueno y sobre lo malo.
Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y
su propia libertad, que nacen de su condición espiritual.
Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso
de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se
construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un
dios para sí mismo.
Benedicto
XVI