Hoy tengo que hacer un esfuerzo mayor para lucir mejor, la esclavitud de pintarme el pelo y cuidar mi cara, me recuerdan constantemente que mis lágrimas y mis risas no han sido en vano, que cada cana y cada arruga tienen su historia.
Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)
Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.
Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...
Gracias
Maria Beatriz.
Hoy tengo que hacer un esfuerzo mayor para lucir mejor, la esclavitud de pintarme el pelo y cuidar mi cara, me recuerdan constantemente que mis lágrimas y mis risas no han sido en vano, que cada cana y cada arruga tienen su historia.
Nos sentimos descontentos, porque, aunque hablamos mucho sobre Cristo, no caminamos a Él con el corazón, para recibir el agua viva que sacia para siempre la sed.
ESTA ES UNA HISTORIA ESPIRITUAL, CREADA EN HOMENAJE A LA VIRGEN MARÍA
I. UNA BELLA FLOR GERMINA
En la soledad de las áridas tierras, junto con el ulular del viento, se oye la súplica de dos fieles de Dios, implorando, ahí está Ana y Joaquín tomados de la manos, ojos cerrados ¡Señor, mi único Dios, no puedo impedir una lágrima, por saber si puedo germinar una semilla en mí, este desierto es mezquino con la vida, pero tú eres lo más grande, podrías hacer florecer cada pedacito de este estéril suelo, escucha mi suplica y haz florecer en mí una flor, para que sea alegría en tu jardín. Confiamos en que nos escuchas, ¡OH! Dios, tus fieles hijos esperan confiados en ti.
Termina la semana con una llamada
de Jesús a darnos cuenta de que el Reino es algo totalmente nuevo. No se puede
echar vino nuevo en odres viejos. Lo que nos vamos a encontrar en el camino,
cuando salimos de lo habitual para seguir a Jesús, es algo radicalmente nuevo.
No se parece en nada a lo que hemos vivido o experimentado antes. Es necesario
tener los ojos y el corazón bien abiertos para descubrir esa novedad porque
corremos el peligro de salir para terminar llegando en una vuelta sin sentido
al mismo lugar de donde salimos.
El pecado de Adán se comunicó a todo el género humano, a todos sus hijos... Es, pues, necesario que también la justicia de Cristo se comunique a todo el género humano; de la misma manera que Adán, por el pecado, hizo perder la vida a su descendencia, así Cristo, por su justicia, dará la vida a sus hijos (cf Rm 5,19s)...
Para acercarse a Dios no hay mejor disposición que el desprendimiento de todas
las cosas y del propio yo. La experiencia del encuentro con Dios no depende de
nuestro propio esfuerzo ni brota de ninguna parte. Se nos es dada de un modo
totalmente gratuito: es un acto de amor por parte de Dios, que ilumina los ojos
de nuestro corazón. Así, apoyados en Cristo, podemos tener una experiencia de
Dios. Se podría definir este estado como un estar dentro de sí mismo, en un
vacío total de todo lo que no es el ser humano, donde Dios se revela como el
totalmente Otro, que no se puede identificar con La realidad personal más
profunda. Experimentando a Dios en su propia conciencia, la persona, por una
luz divina, es introducida en la conciencia de Dios. Y en la experiencia de uno
experimenta el otro.
Cristo nos hace la propuesta de adentrarnos en una mayor intimidad por el solo
hecho de que por la fuerza del Espíritu somos una imagen de este Dios que nos
ha creado. Cristo viene a revelarnos el amor del Padre y así, poco a poco, nos
va revelando lo que somos y cuál es nuestra misión. Cristo nos da un nuevo
“sentido a la vida”. Por la revelación que Cristo nos va haciendo nuestra vida
va creciendo hasta adquirir dimensiones del cosmos y acaba desbordándose
tomando dimensiones divinas.
Mateo 8, 26
Aun cuando el Señor vaya con nosotros en las travesías de la vida, siempre
surgen tempestades, como en el Evangelio de hoy. Las olas eran tan violentas
que los discípulos fueron presa del pánico. Finalmente, cuando despertaron a
Jesús, él simplemente “se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al
mar, y sobrevino una gran calma.” La Palabra de Jesús produjo la calma, una
calma que no iba destinada sólo a realizarse en el agua agitada del cielo y del
mar, sino sobre todo en el corazón de sus atemorizados seguidores.
“No me preocupa nada, Dios mío; lo único que sé es que deseo amarte. Deseo que mi voluntad desaparezca en la tuya.
Deseo ser un solo espíritu contigo. Deseo llegar a ser tus propios deseos y pensamientos. Deseo vivir en medio de tu Trinidad y alabarte con las llamas de tu propia alabanza.
Sabiendo todo esto, Dios mío, ¿Por qué me dejas sólo en mi autosuficiencia, en mi vanidad y en mi orgullo, en lugar de arrastrarme al centro mismo de tu amor? No te demores más, Dios mío, en hacerme santo y una sola cosa contigo, en vivir en mí.
Y si ello exige sacrificio, Tú me darás el coraje necesario para hacer todos los sacrificios del mundo. Tú me consumirás en tu propio e inmenso amor. No te asuste, pues, mi debilidad, oh Dios, porque Tú lo puedes todo.
Yo creo en tu amor por encima de todas las cosas y he olvidado todo lo demás (es decir, quisiera olvidarlo). Vivo para tu amor, con tal de que Tú lo quieras”.
Thomas Merton
1.- CRISTO Y LA IGLESIA.
Jesús fue enviado por el Padre para anunciar la salvación a todos los hombres, que se realizaría con su Muerte y Resurrección. Este anuncio no pasó desapercibido entre la gente de su tiempo. Todos hablaban de él, los de arriba y los de abajo. Unos a favor y otros en contra. Algunos le llegaron a llamar endemoniado y blasfemo, otros lo confundían con Elías, el gran profeta de Israel. Tanto unos como otros estaban equivocados…
«Los caminos del Señor son inescrutables! Lo tocamos con la mano cada día, pero sobre todo si pensamos en los momentos en los que el Señor nos ha llamado. No debemos olvidar nunca el tiempo y la forma en la que Dios ha entrado en nuestra vida: tener fijo en el corazón y en la mente ese encuentro con la gracia, cuando Dios ha cambiado nuestra existencia»
Este mundo es el lugar donde el hombre pasa un momento de su existencia- que es eterna- y en el cual él mismo determina su destino definitivo y eterno. Es esta la realidad que nos enseña hoy el evangelio. Una verdad indiscutible y que nos debería alegrar enormemente.
“Por sus frutos los conoceréis” Porque el fruto es el momento de la verdad, mientras que las palabras pueden quedarse en buenos propósitos. En el fruto es más difícil el engaño; es imposible que un árbol malo de buenos frutos. Si el fruto es bueno, lo es el árbol.
El ciclo de morir y nacer
“A veces los recuerdos de acontecimientos pasados y las fantasías acerca del futuro atraviesan tu corazón, pero estos incidentes dolorosos se han vuelto menos paralizantes, menos amenazantes, menos devastadores. Casi parece que fueran recordatorios de tu necesidad de estar cerca, (muy cerca) de Jesús.
1.- Celebramos, en el viernes siguiente a la festividad del Corpus Christi, una de las fiestas más populares de nuestro calendario cristiano: EL CORAZÓN DE JESUS.
En El, y por eso lo honramos y lo queremos, percibimos visible e invisiblemente, el amor inmenso que Dios nos tiene.
El miedo a la soledad, a no ser
amados, nos invade muchas veces. Qué hermoso es poder contar contigo, Jesús
Amado! Qué gran consuelo para nuestras almas es saber que siempre estás!
"No tengas miedo, solamente ten fe" (Mc 5,36)
Jesús, Tú que animaste a los hombres a no dejarse dominar por los temores y los
miedos, hoy tengo que reconocer delante de Tí que hay momentos en que he
sentido mucho miedo y turbación.
Momentos que han sido o que aún son desconcertantes y tormentosos.
José Luís Martín Descalzo tiene, en uno de sus artículos, una reflexión muy bonita sobre Adán. Se pregunta ¿qué sentiría Adán aquel primer día de su vida cuando todo era luz, y el jardín estaba lleno de flores, pero de repente al atardecer el sol comienza a desaparecer y la noche se le echó encima? De seguro se preguntaría ¿a dónde se ha ido la luz? ¿Tendré que vivir ahora en la oscuridad?
El Padre Pío, a lo largo de su vida escribió miles de cartas a sus dirigidos espirituales que son una fuente de sabiduría cristiana práctica
Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo a algunos hombres extraordinarios que hacen de
puente entre la tierra y el cielo, y ayudan a que miles de hombres puedan gozar
del Paraíso eterno. El siglo XX nos dejó uno especialmente singular: el Padre
Pío de Pietrelcina, un religioso capuchino nacido en ese pequeño pueblo del sur
de Italia y muerto en 1968 en San Giovanni Rotondo. San Juan Pablo II lo elevó
a los altares en 2002 en una canonización que
batió todos los récords de asistencia. Hoy se puede decir que es el santo más
venerado en Italia.
Frecuentemente, olvidando comer y beber, María velaba para pensar en Cristo, para ver a Cristo en su propia carne. Ardía de amor por él, amaba apasionadamente servirlo. Frecuentemente hacía lo que canta el Cantar de los Cantares: “Duermo pero mi corazón vela” (Ct 5,2). Durante su reposo, seguía soñando con el que había llenado sus pensamientos durante todo el día. Ya sea que velara o reposara en la paz, vivía siempre en él, ocupándose de él.
Si ayer
contemplábamos y celebrábamos al Sagrado Corazón de Jesús, hoy la liturgia nos
invita a celebrar al Corazón Inmaculado de María. Una vez más nos acercamos a
María y contemplamos a la llena de gracia que tanto nos enseña para que sigamos
el camino de su Hijo Jesús; contemplándola a Ella contemplamos el más hermoso
reflejo de lo que ha de ser nuestra respuesta al amor que Dios nos tiene y de
la santidad que por el amor ha de brillar también en nuestra vida, modelo y
ejemplo de nuestra espiritualidad.