Jesús, mi Buen
Pastor, te agradezco todos los cuidados que tienes para conmigo. No soy digno
de ser tu oveja, pero, dado que lo soy, nunca te apartes de mí. Soy débil y sé
que lo soy, por eso, nunca permitas que me aleje de ti, que nunca me aleje de
tu rebaño.
Además, Jesús, te pido aquello que tú me pides: danos sacerdotes santos según
tu corazón.
Tú sabes, Jesús, lo que tengo en mi corazón. Te pido que me ayudes a acudir con un corazón abierto a ti. Soy también yo una de tus ovejas, ten compasión de mí. Dispón mi corazón para hacer esta meditación contigo.
Jesús, me postro ante tu presencia con la seguridad de tu amor. Tu gracia puede moldear mi corazón, curarlo de esas debilidades que me alejan de tu amor. Compadécete de mí, soy tu oveja descarriada que te busca en esta oración.
Acéptame, Jesús, como uno de los tuyos, como un fiel seguidor dispuesto a todo por tu Reino


