¡Virgen y Madre Inmaculada! Somos tus hijos; pero sentimos la fascinación de los sentidos y la debilidad de nuestras fuerzas. Danos castidad de vida y pureza de costumbres.
Con tu mano maternal apártanos siempre de aquellos lugares y reuniones que tu no honrarías con tu presencia Santa.
Infúndenos limpieza de pensamientos y de sentimientos, y haz que nuestras acciones sean las propias de un hijo predilecto de la Virgen.
Te lo pedimos por tu Concepción Inmaculada y por Tu Pureza sin mancha.
Dios te salve, María.

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