Jesús, qué diferente es mi vida cuando me esfuerzo por ver todo desde el plano de la fe. Las cosas, las actividades, las mismas relaciones sociales, todo se transforma y se vuelve relativo de cara a la eternidad. ¡Qué pocas cosas son importantes! Ayúdame a vivir pensando en el cielo que me has prometido y que lo busque como esa perla fina, ese gran tesoro que dará plenitud a mi vida.
Señor, el día que vengas a llamarme a tu Reino, deseo decirte he servido, he trabajado, quizás algunas veces falle, pero seguro es que mi mejor voluntad siempre estuvo presente. Servir ayuda al alma, llena de amor y alegra el corazón donde tu estas. Será hoy, mañana, no sé cuándo, no sé cómo, pero como quiera que sea, espero que ese día sea de mucha alegría, amor y paz.

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