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Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 24 de Marzo del 2023, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

CAMINATA DE LA ENCARNACIÓN

5 de abril de 2024

¿POR QUÉ SE TOCAN LAS CAMPANAS DURANTE LA MISA?

 


En cada celebración eucarística, cuando el sacerdote extiende sus manos sobre el pan y el vino, el acólito hace sonar la campana y todos en la audiencia nos ponemos de rodillas. Asimismo, en cada elevación del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se vuelven a escuchar las campanas. Este signo es muy característico y, en lo personal, me gusta. Pero, ¿qué significa?

 

Antes del Concilio Vaticano II, la Misa se celebraba “mirando al oriente”, es decir, los fieles miraban al sacerdote de espaldas, quien en voz baja y en el idioma latín, dirigía la celebración. Esto ocasionaba que muchos asistentes se distrajeran y, por lo tanto, no comprendían lo que pasaba en cada momento de la celebración. De modo que las campanas eran de mucha utilidad en el momento culmen de la consagración.

 

Cuando las campanas se tocaban, era la señal para que cada quien tomara consciencia y prestara atención al milagro que estaba por suceder, Cristo mismo se hace presente en Cuerpo, Alma y Divinidad. Las campanas, también se hacían oír durante la elevación de los dones y en las genuflexiones que el sacerdote realizaba.

 

Después del Concilio, el rito tridentino de la misa se modificó para quedar como lo conocemos ahora, denominado forma extraordinaria. Hoy, la eucaristía se celebra en la lengua de la región, con el sacerdote de cara a los fieles y en voz alta.

 

Que se hagan sonar las campanas en el momento de la consagración, no es obligatorio y se deja a voluntad del ministro celebrante. La Instrucción General del Misal Romano en su numeral 150 refiere: “Un poco antes de la consagración, el ministro, si se cree conveniente, advierte a los fieles con un toque de campanilla. Puede también, según las costumbres de cada lugar, tocar la campanilla en cada elevación”.

 

Pero yo considero que su uso sigue siendo de mucha utilidad, puesto que, en la actualidad, la Misa resulta ser entendible y permite la participación activa, no falta aquella persona que en algunos momentos de la celebración se distraiga en otros pensamientos y pierda conciencia de los momentos importantes. Por lo que, en el momento de la plegaria eucarística, el sonido de las campanas lo hará volver hacia el acontecimiento que se está celebrando en el altar.

 

Además, gracias a los signos visibles que contemplamos en la Misa, tales como los colores en las vestiduras de los sacerdotes, las imágenes, cantos, flores, velas, incienso o campanas, es que podemos adentrarnos en la celebración de la que todos formamos parte y, de esa manera, ser conscientes de la importancia y el sentido de cada momento de la Eucaristía.

 

En consecuencia, el uso de las campanas en la liturgia nos ayuda a recordar lo que estamos por vivir. Junto con todo el cielo y la Iglesia universal adoramos con gozo y piedad el sacrificio de aquel que se hace alimento para nosotros. Junto con el sonido de las campanas elevamos nuestra alabanza al Señor, al Santo de los Santos.

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