Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados
En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO
NOTICIAS SOBRE S.S.FRANCISCO

Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 24 de Marzo del 2023, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

CAMINATA DE LA ENCARNACIÓN

13 de marzo de 2024

MIÉRCOLES, 13 DE MARZO DE 2024. COMENTARIO DE LAS LECTURAS

 


Is. 49, 8-15. Para los Israelitas desterrados ha llegado el momento de la manifestación de la misericordia de su Dios. La Ciudad Santa contempla cómo sus hijos vuelven jubilosos y protegidos por el Señor. Nuevamente la ciudad se llenará de alegría, se restaurará la tierra y los hogares destruidos volverán a ser ocupados. Dios jamás se olvida de los suyos; los ama con un amor más grande que el que le puedan tener la madres a sus propios hijos.

 

Muchos siguen pensando que en situaciones difíciles Dios ha cerrado los ojos como para no enterarse; más todavía: piensan que Dios nos ha abandonado y nos ha dejado a la deriva. No podemos cerrar los ojos ante infinidad de problemas que nos aquejan o aquejan a la vida familiar o social. Hoy el Señor nos recuerda que nos sigue amando y llamando para que retornemos a una vida más fraterna, más llena de amor, más llena de paz. Tenemos que preguntarnos si es Dios quien nos ha cerrado el camino para que dejemos de hacer el bien y, viviendo en la maldad y el error, continuemos destruyéndonos y generando una vida de sufrimiento, dolor y muerte. O si somos nosotros quienes no hemos querido abrir los ojos para encontrarnos con el camino de amor que Dios ha puesto frente a nosotros para que vayamos por él.

 

Pidamos a Dios que perdone nuestras visiones cortas y egoístas. Que nos dé la capacidad de iniciar un nuevo camino, camino de retorno hacia el encuentro con Él como Padre nuestro, y hacia el encuentro con nuestro prójimo como hermano nuestro.

 

Dios nos ha formado y nos ha destinado para que seamos portadores de su amor, de su perdón, de su liberación que nos hace vernos libres de nuestras esclavitudes al mal, llenos de su luz que nos libera de las tinieblas de nuestros pecados. El camino es arduo, pero el Señor está con nosotros. Él nos dice: ¡Ánimo, no tengan miedo! Yo, que he vencido al mundo, estoy con ustedes.

 

Sal. 145 (144) Contemplamos la misericordia del Señor para con todos. Cuando alguien tropieza y cae, el Señor le tiende la mano. Todas sus obras están llenas de amor. Si alguien lo busca puede encontrarlo en seguida, pues el Señor no está lejos de nadie.

 

No pensemos que, a causa de nuestras culpas el Señor vaya a alejarse de nosotros. A pesar de nuestras miserias y maldades Dios nos sigue amando. Sin embargo, esto no debe llevarnos a vivir en una falsa confianza en la bondad del Señor. Dios, por medio de su Hijo, hecho uno de nosotros, nos ha llenado de su amor.

 

Junto con el salmista hemos de agradecerle al Señor la misericordia que nos tiene. Al mismo tiempo le hemos de pedir que nos fortalezca con su gracia para que nuestra vida no se desvíe de sus caminos.

 

Día a día hemos de procurar que su presencia en nosotros nos haga mas rectos ante Él y más justos ante nuestros hermanos. Tratemos de darnos un poco de tiempo para encontrarnos personalmente con Él y poder, así, experimentar su amor y, al mismo tiempo, llegar a conocer en mayor profundidad su voluntad para ponerla en práctica.

 

Jn. 5, 17-30. Entre el Padre y el Hijo existe plena unidad. Por eso las obras del Hijo son las que le ve hacer a su Padre, nada lo hace el Hijo por su propia cuenta. Si de Jesús procede la Vida no sólo para curar sino hasta para resucitar un muerto, con eso el Padre está dando testimonio a favor de su Hijo. Quien acepte al Hijo tendrá la Vida, quien lo rechace habrá perdido esa Vida; el juicio y la condenación vendrá de quien no quiso tener al Hijo consigo mismo. Unirse al Hijo por la fe nos hace ser portadores de la Vida. Esta voluntad de Dios la conoceremos a profundidad especialmente en la oración, no intimista, sino comprometida con la voluntad de Dios.

 

Sentados a los pies de Jesús, haber escogido la parte mejor, no es sólo para quedarnos pasmados y boquiabiertos ante el Rostro y las palabras del Maestro. Jesús, de frente a su Padre, escruta su corazón para encontrar ahí su voluntad, para contemplar sus obras que son siempre de amor y de misericordia. Tener la misma vida de su Padre le llevará a manifestarlo en su vida de Hijo Encarnado. La oración, para Jesús, no se limitaba a ir a la Sinagoga, como era su costumbre hacerlo todos los sábados; también se pasaba largas horas, e incluso la noche entera en oración ante su Padre Dios para descubrir su voluntad y actuar en fidelidad amorosa a la misma, teniéndola como su propio alimento.

 

Pidámosle al Señor que nos conceda ser llamados a una vida de intimidad con Él. La oración nace del llamado que Dios nos hace para estar con Él. Ojalá y cuando Él llame no sólo abramos la puerta sino nuestro corazón. Entonces, en un diálogo amoroso con Él, encontraremos caminos de amor, de conversión, de justicia y de paz. Si nuestra oración es sincera viviremos comprometidos con el Dios de la Vida, que quiere la vida, no la destrucción ni la muerte, para sus hijos. Que Dios nos conceda escuchar su voz, cumplir su voluntad y trabajar por su Reino.

 

Sólo en la verdadera oración, que es hablar de amor con Quien sabemos nos ama, podremos darle su verdadera dimensión a nuestra vida y a nuestro trabajo por el Reino de Dios. Ojalá, y en este aspecto no queramos hacer las cosas por nuestra cuenta. La vida, la salvación, la resurrección que levanta al pecador de su pecado y lo hace caminar como hijo de Dios, no es obra de nuestras fuerzas. Si Dios no está con nosotros nos esforzaremos, nos retorceremos; pero lo único que daremos a luz será el viento.

 

De un corazón vacío de Dios no puede venir la vida, ni la conversión, ni la renovación de nuestra sociedad. Sólo quien vive unido al Señor podrá comunicarlo con eficacia a los demás.

 

La Eucaristía es para nosotros el momento supremo de nuestro encuentro con el Señor. Él se hace el Dios-con-nosotros. Su Palabra, meditada en el amor, transforma nuestra vida e ilumina nuestros criterios para caminar y actuar a su Luz.

 

Su entrega, celebrada en el Memorial de su muerte y resurrección, nos hace entender que nuestra oración no puede quedarse en intimismos sentimentales, sino que es todo un compromiso para que, a través de la Comunión, su vida se haga nuestra; y, junto con su vida, también participemos de la misma Misión que el Verbo Encarnado recibió de su Padre: Dar la vida a todos, amando hasta el extremo.

 

A partir de este encuentro con el Señor aceptamos el compromiso de ser portadores de la paz, de la alegría, de la bondad, de la misericordia de Dios para quienes nos rodean.

 

Quien destruya la vida; quien no respete a su hermano estará manifestando que, aun cuando ponga su mano sobre la Biblia o la lea con asiduidad y le dé constante culto a Dios, son sólo sus labios, pero no su corazón lo que alaba y da culto al Señor.

 

Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de que, poniendo en práctica su Palabra y teniéndolo a Él mismo en y con nosotros, sea Él mismo quien haga maravillas por medio nuestro en favor de todos y, así, puedan todos encontrarse con el Señor por medio de su Iglesia. 

Amén.

 

Homiliacatolica.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario