Respecto a la vida de Cristo, el Símbolo de la Fe no habla más que de los misterios de la Encarnación (concepción y nacimiento) y de la Pascua (pasión, crucifixión, muerte, sepultura, descenso a los infiernos, resurrección, ascensión). No dice nada explícitamente de los misterios de la vida oculta y pública de Jesús, pero los artículos de la fe referente a la Encarnación y a la Pascua de Jesús iluminan toda la vida terrena de Cristo. "Todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio hasta el día en que fue llevado al cielo" (Hch 1, 1-2) hay que verlo a la luz de los misterios de Navidad y de Pascua.
Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)
Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.
Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...
Gracias
Maria Beatriz.
SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil
En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados
En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados
Hemos vuelto
Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 24 de Marzo del 2023, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.
Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009
Dios os bendiga y os guarde a todos.
Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009
Dios os bendiga y os guarde a todos.
14 de febrero de 2024
TODA LA VIDA DE CRISTO ES MISTERIO (DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA)
La
catequesis, según las circunstancias, debe presentar toda la riqueza de
los misterios de Jesús. Aquí basta indicar algunos elementos comunes a
todos los misterios de la vida de Cristo, para esbozar a continuación
los principales misterios de la vida oculta y pública de Jesús.
Muchas
de las cosas respecto a Jesús que interesan a la curiosidad humana no
figuran en el Evangelio. Casi nada se dice sobre su vida en Nazaret, e
incluso una gran parte de la vida pública no se narra. Lo que se ha
escrito en los Evangelios lo ha sido "para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre" (Jn 20, 31).
Los
evangelios fueron escritos por hombres que pertenecieron al grupo de
los primeros que tuvieron fe y quisieron compartirla con otros. Habiendo
conocido por la fe quién es Jesús, pudieron ver y hacer ver los rasgos
de su misterio durante toda su vida terrena. Desde los pañales de su
natividad hasta el vinagre de su Pasión y el sudario de su Resurrección,
todo en la vida de Jesús es signo de su misterio. A través de sus
gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que "en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente" (Col
2, 9). Su humanidad aparece así como el "sacramento", es decir, el
signo y el instrumento de su divinidad y de la salvación que trae
consigo: lo que había de visible en su vida terrena conduce al misterio
invisible de su filiación divina y de su misión redentora.
Los rasgos comunes en los Misterios de Jesús
Toda
la vida de Cristo es Revelación del Padre: sus palabras y sus obras,
sus silencios y sus sufrimientos, su manera de ser y de hablar. Jesús
puede decir: "Quien me ve a mí, ve al Padre" (Jn14, 9), y el Padre: "Este es mi Hijo amado; escuchadle" (Lc 9, 35). Nuestro Señor, al haberse hecho hombre para cumplir la voluntad del Padre, nos "manifestó el amor que nos tiene" (1 Jn 4,9) con los rasgos más sencillos de sus misterios.
Toda
la vida de Cristo es misterio de Redención. La Redención nos viene ante
todo por la sangre de la cruz, pero este misterio está actuando en toda
la vida de Cristo: ya en su Encarnación porque haciéndose pobre nos
enriquece con su pobreza; en su vida oculta donde repara nuestra
insumisión mediante su sometimiento; en su palabra que purifica a sus
oyentes; en sus curaciones y en sus exorcismos, por las cuales "él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades" (Mt 8, 17; cf. Is 53, 4); en su Resurrección, por medio de la cual nos justifica.
Toda
la vida de Cristo es misterio de Recapitulación. Todo lo que Jesús
hizo, dijo y sufrió, tuvo como finalidad restablecer al hombre caído en
su vocación primera:
«Cuando
se encarnó y se hizo hombre, recapituló en sí mismo la larga historia
de la humanidad procurándonos en su propia historia la salvación de
todos, de suerte que lo que perdimos en Adán, es decir, el ser imagen y
semejanza de Dios, lo recuperamos en Cristo Jesús. Por lo demás, ésta es
la razón por la cual Cristo ha vivido todas las edades de la vida
humana, devolviendo así a todos los hombres la comunión con Dios» (San Ireneo de Lyon).
Nuestra comunión en los misterios de Jesús
Toda
la riqueza de Cristo "es para todo hombre y constituye el bien de cada
uno". Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros, desde
su Encarnación "por nosotros los hombres y por nuestra salvación" hasta su muerte "por nuestros pecados" (1 Co 15, 3) y en su Resurrección "para nuestra justificación" (Rm 4,25). Todavía ahora, es "nuestro abogado cerca del Padre" (1 Jn 2, 1), "estando siempre vivo para interceder en nuestro favor" (Hb 7, 25). Con todo lo que vivió y sufrió por nosotros de una vez por todas, permanece presente para siempre "ante el acatamiento de Dios en favor nuestro" (Hb 9, 24).
Durante
toda su vida, Jesús se muestra como nuestro modelo: Él es el "hombre
perfecto" que nos invita a ser sus discípulos y a seguirle: con su
anonadamiento, nos ha dado un ejemplo que imitar; con su oración atrae a
la oración; con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y
las persecuciones.
Todo
lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva en
nosotros. "El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo
con todo hombre". Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con
Él; nos hace comulgar, en cuanto miembros de su Cuerpo, en lo que Él
vivió en su carne por nosotros y como modelo nuestro:
«Debemos
continuar y cumplir en nosotros los estados y misterios de Jesús, y
pedirle con frecuencia que los realice y lleve a plenitud en nosotros y
en toda su Iglesia. Porque el Hijo de Dios tiene el designio de hacer
participar y de extender y continuar sus misterios en nosotros y en toda
su Iglesia por las gracias que Él quiere comunicarnos y por los
efectos que quiere obrar en nosotros gracias a estos misterios. Y por
este medio quiere cumplirlos en nosotros» (San Juan Eudes).
http://diaconoluisbreatorrens.blogspot.com.es
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