Sigamos
a Jesús,
necesitamos seguirlo para estar bien,
necesitamos caminar de su lado para ir con paso firme,
sin Él vamos como a la deriva sin horizonte ni rumbo al que seguir.
Con Él vamos con paso firme,
sin importar las circunstancias que tengamos que vivir,
porque Él va con nosotros en la barca: calmando tempestades,
liberando sequías, suavizando durezas e iniquidades,
sanando dolores y rencores, sembrando paz...

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