La vida interior es parecida al desierto, a veces lo único que queda es el paisaje vacío, despoblado y abandonado. "Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza."
Las palabras del Papa son como las primeras pinceladas que ya reflejan algo grande. El Papa es un verdadero maestro de fe. "Dios ha hecho Papa a un profesor", precisamente para hacer que el mundo reflexione. Éste tiempo es una oportunidad para dejarnos conducir por el sucesor de Pedro, leer sus escritos y tenerlos como una guía segura en el desierto.
"La fe es creer en ese amor inmune a nuestra malicia, que es capaz de redimir toda esclavitud y darnos la salvación." Con esto toda la aridez, todo lo que se ha endurecido en nuestro corazón parece tener una solución. Pues "la fe vivida abre el corazón a la Gracia de Dios que libera del pesimismo." La tristeza y la desilusión que son el eco del pecado, pierden su fuerza cuando la fe es vivida con sinceridad.
El trayecto de la vida necesita sobretodo de un mapa, sin saber en qué creemos se vuelve imposible un recorrido seguro. A veces ni siquiera conocemos el núcleo central de la fe, el Credo, "hoy necesitamos que el Credo sea mejor conocido, comprendido y orado."
Nuestros ojos tendrán que fijar la mirada en los documentos del Concilio y sobretodo en el Catecismo de la Iglesia Católica, no se trata de verlo como un simple libro, sino de leerlo para encontrar en él "un verdadero recurso para crecer en la comprensión de la fe".
"Con la fe cambia verdaderamente todo en nosotros y para nosotros", con fe no seguimos siendo los mismos, con la fe sabemos hacia dónde vamos, se nos revela el sentido de la vida, para poder convertirnos en personas de fe que puedan indicar con alegría el camino peregrino hacía la Tierra prometida.
extracto tomado de: http://www.marianoblog.com

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