Imposible imaginar una vida como la de José, si no hubiera vivido sintiendo cada día el Amor del Padre que hacía que su corazón estuviese vibrante, ardiente a cada instante, alegre y entregado a su servicio.
Imposible imaginar una vida como la de José, si no hubiera vivido sintiendo
cada día el Amor del Padre que hacía que su corazón estuviese vibrante,
ardiente a cada instante, alegre y entregado a su servicio.

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