1. Este relato evangélico (Lucas 7, 11-17) fue comentado frecuentemente por san Agustín y aplicado a su vida. Su interpretación es muy válida para nuestro tiempo.
2. San Agustín se identificaba con el joven muerto que lo llevaban a enterrar: Efectivamente, él estuvo mucho tiempo muerto espiritualmente, apartado de Dios. Su madre Mónica lo estuvo llorando por mucho tiempo, pidiendo a Dios la conversión de su hijo.
Por fin, Dios se compadeció de Mónica y le concedió más de lo que le pedía: Agustín dejó el matrimonio y toda preocupación mundana para dedicarse totalmente a Dios, y fundó una comunidad de monjes con sus amigos en Tagaste. Después sería ordenado sacerdote y posteriormente obispo.
3. Hoy, en nuestra Iglesia sucede algo parecido: Muchas madres lloran ante Dios porque sus hijos y sus nietos están muertos espiritualmente, pues ya no practican la fe y viven apartados de Dios.
Este hecho constituye una preocupación pastoral de la Iglesia que se esfuerza por acompañar a las madres en ese dolor y trata de ayudarlas en la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.
4. La familia agustiniana y en particular los agustinos recoletos recogemos la herencia espiritual del ejemplo de santa Mónica y san Agustín y tratamos de aplicarla a nuestra Iglesia.
Así surge la Asociación Madres Cristianas Santa Mónica que, en nuestro tiempo que es difícil, incluso hostil a la fe cristiana, trata de acompañar y sostener a las madres en la transmisión de la fe a los hijos y a los nietos.
5. Así, nos unimos de corazón a las madres que oran por sus hijos como la viuda del evangelio, escuchamos reconfortados la palabra de Jesús: No lloréis; y con ellas esperamos escuchar algún día la palabra poderosa de Jesús: Muchacho, levántate; convertíos y creed en el Evangelio.
6. Te recuerdo que en la página de este blog Madres Mónicas encontrarás el material apropiado para este apostolado con las madres de fe, y la información oportuna sobre la Asociación Madres Cristianas Santa Mónica.
7. Estás invitado, estás invitada a comprometerte en esta prioridad pastoral de nuestra Iglesia: La mujer, las madres, la vida y la familia. Dios te bendiga y guíe tus pasos,
P. Ismael
ismaelojeda.wordpress.com

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