Queridísima Madre nuestra del Cielo, Tú amas tanto a Dios y a nosotros, Tus hijos, que ofreciste a Tu Divino Hijo Jesús en la Cruz como desagravio a nuestro Padre Celestial, para alcanzar la salvación para nosotros, a fin de que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga Vida Eterna. Con filial confianza Te rogamos a Ti, que con la Llama de Amor de Tu Inmaculado Corazón, atizada por el Espíritu Santo, enciendas en nuestros lánguidos corazones el Fuego del Amor perfecto hacia Dios y hacia los hombres, a fin de que junto Contigo, con un solo corazón, amemos sin cesar a Dios y a nuestro prójimo.
Ayúdanos a transmitir esta Llama Santa a todos nuestros hermanos de buena voluntad, a fin de que el Fuego del Amor de Dios vaya extinguiendo el fuego del odio en toda la redondez de la Tierra, y Jesús, Príncipe de la Paz, sea Rey y Centro de todos los corazones, en el Sacramento de Su Amor, y en el trono de nuestros altares.
Amén.
Nuestro señor Jesucristo pide que hagamos nuestros sus eternos pensamientos, deseos, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente, diciendo la siguiente oración que es un instrumento eficaz para cegar al enemigo.
Que nuestros pies vayan juntos
Que nuestras manos recojan unidas
Que nuestros corazones latan al unísono,
Que nuestro interior sienta lo mismo,
Que en nuestras mentes el pensamiento sea uno
Que nuestros oídos escuchen Juntos El Silencio

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