El que ama de veras llega a la perfección de la fe y el que cree de veras termina
amando con generosidad.
Si la Virgen María fue perfecta en su fe, si fue la Virgen creyente por
excelencia, se debió a que María amó con toda la fuerza de su naturaleza, con
todos los latidos de su corazón.
Si no tienes suficiente espíritu de fe, Examina cómo va tu amor, y si no amas
cuanto debes amar, analiza si tu fe es teologal: la fe y el amor son hermana y
hermano, que siempre, van de la mano.
*Madre que buscas nuestra salvación, que mi fe llegue a convertirse en amor,
para que mi amor ilumine mi fe

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