"Espero que seamos verdaderas Hijas de Jesús"
Buen deseo. Pero M. Cándida ¿qué significa ser verdadera Hija de Jesús? ¿Es algo así como ser verdadero cristiano?
Si es así lo entiendo rápido y creo que así lo entiende hoy mucha gente. Ser verdadero cristiano es ser verdadero desde la vocación que vives en este momento: laico o consagrado (aunque pienso que todos los laicos también son consagrados por su bautismo).
Yo también espero que seáis verdaderas Hijas de Jesús con la misma fuerza que espero ser verdadero cristiano.
Vivir la coherencia y autenticidad de la vocación personal es vivir alegre con la decisión que libremente has tomado. Es vivir el día a día de nuestra vida juntos, hombro con hombro, porque compartimos una misma misión, es quitar gran parte de la profesionalidad que nos inunda en nuestra “casa” y vivir como la autenticidad de aquellos primeros cristianos de los que se decía: "mirad cómo se aman" y cómo se ayudan y cómo viven.
Yo también espero VIVIR.
Buen deseo. Pero M. Cándida ¿qué significa ser verdadera Hija de Jesús? ¿Es algo así como ser verdadero cristiano?
Si es así lo entiendo rápido y creo que así lo entiende hoy mucha gente. Ser verdadero cristiano es ser verdadero desde la vocación que vives en este momento: laico o consagrado (aunque pienso que todos los laicos también son consagrados por su bautismo).
Yo también espero que seáis verdaderas Hijas de Jesús con la misma fuerza que espero ser verdadero cristiano.
Vivir la coherencia y autenticidad de la vocación personal es vivir alegre con la decisión que libremente has tomado. Es vivir el día a día de nuestra vida juntos, hombro con hombro, porque compartimos una misma misión, es quitar gran parte de la profesionalidad que nos inunda en nuestra “casa” y vivir como la autenticidad de aquellos primeros cristianos de los que se decía: "mirad cómo se aman" y cómo se ayudan y cómo viven.
Yo también espero VIVIR.

Carta nº 9 Mayo 1889
“Trabajar mucho por la gloria de Jesús”
Esta es la primera perla que descubro en esta carta. Hay otra que dejo para el lunes que viene a las 9:00 horas, si Dios quiere.
Trabajar con una finalidad. No trabajar por trabajar, porque no tengo otra cosa que hacer. Trabajar no para amasar. Recuerdo un cuento que escuché hace mucho tiempo y que me viene a la mente al hablar de trabajo.
Es la historia de unos picapedreros, en Francia allá por la Edad Media, que estaban esculpiendo piedras, en las laderas de los principales caminos, para la construcción de la catedral de Notre Dame. Era el mediodía y bajo un sol abrasador realizaban esta dura tarea con unos golpes rítmicos. Pasó un caminante y le preguntó al primero que se encontró:
- ¿Qué estás haciendo?
- ¿¡Pero no ves que estoy picando piedras!? , le respondió sin dejar de descargar su pesado martillo acompañado de una expresión de desprecio y protesta a la vez.
Siguió su camino y preguntó a otro:
- ¿Qué estás haciendo?
- Pues es evidente, así me gano la vida, el pan cotidiano para mí y para mi familia, contestó con cara de resignación.
Un poco después se encontró con un tercer picapedrero y le preguntó:
- ¿Qué estás haciendo?
- ¿¡ Acaso no lo ves ¡? ¡Estamos construyendo la catedral de Notre Dame!
(¿no os resuena la frase: "de hacer, hacerlo entero"?)
Hay muchas formas de trabajar, pero una muy buena es por la gloria de Dios. Y mucho.
Esta es la primera perla que descubro en esta carta. Hay otra que dejo para el lunes que viene a las 9:00 horas, si Dios quiere.
Trabajar con una finalidad. No trabajar por trabajar, porque no tengo otra cosa que hacer. Trabajar no para amasar. Recuerdo un cuento que escuché hace mucho tiempo y que me viene a la mente al hablar de trabajo.
Es la historia de unos picapedreros, en Francia allá por la Edad Media, que estaban esculpiendo piedras, en las laderas de los principales caminos, para la construcción de la catedral de Notre Dame. Era el mediodía y bajo un sol abrasador realizaban esta dura tarea con unos golpes rítmicos. Pasó un caminante y le preguntó al primero que se encontró:
- ¿Qué estás haciendo?
- ¿¡Pero no ves que estoy picando piedras!? , le respondió sin dejar de descargar su pesado martillo acompañado de una expresión de desprecio y protesta a la vez.
Siguió su camino y preguntó a otro:
- ¿Qué estás haciendo?
- Pues es evidente, así me gano la vida, el pan cotidiano para mí y para mi familia, contestó con cara de resignación.
Un poco después se encontró con un tercer picapedrero y le preguntó:
- ¿Qué estás haciendo?
- ¿¡ Acaso no lo ves ¡? ¡Estamos construyendo la catedral de Notre Dame!
(¿no os resuena la frase: "de hacer, hacerlo entero"?)
Hay muchas formas de trabajar, pero una muy buena es por la gloria de Dios. Y mucho.
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