EL SECRETO DE MARÍA (XII)
El siervo no es más que su amo; es el
resumen de lo leído ayer. Si Dios pasó por María, como la luz por un cristal,
para iluminar a los que vivían en tinieblas, no seamos nosotros tan necios que
queramos ver a Dios a través de una pared, siendo que tenemos una ventana a
Dios que es María.
Prosigamos pues con la
lectura de este maravilloso secreto de María con la confianza de encontrar a
Dios tras Ella.
24)
Hay varias verdaderas devociones a la
Virgen Santísima: no hablo aquí de las falsas.
25) La
primera consiste en cumplir con los deberes de cristiano, evitando el
pecado mortal, obrando más por amor que por temor,rogando de tiempo en
tiempo a la
Santísima Virgen y honrándola como Madre de Dios, sin
ninguna otra especial devoción para con Ella.
26) La
segunda tiene para la
Virgen más altos sentimientos de estima, amor, veneración
y confianza; induce a entrar en las cofradías del Santo Rosario y del
Escapulario, a rezar el Santo Rosario, a honrar las imágenes y altares de
María, a publicar sus alabanzas, a alistarse en sus congregaciones. Y esta
devoción, al excluir de nuestra vida el pecado, es buena, santa y laudable;
pero no es tan perfecta ni tan capaz de apartar a las almas de las criaturas y
desprenderlas de sí mismas a fin de unirlas a Jesucristo.
27) La tercera devoción a la
Santísima Virgen, de muy pocas personas conocida y practicada,
es, almas predestinadas, la que os voy a descubrir.
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