La catequesis y la teología litúrgica de Benedicto XVI hablan por sí solas
«Cada
día debe crecer en nosotros la convicción de que la liturgia no es
nuestra, un "hacer" mío, sino que es la acción de Dios en nosotros y con
nosotros.
No es el individuo −sacerdote o laico−, o el grupo que celebra la liturgia, sino que es sobre todo la acción de Dios a través de la Iglesia, que tiene su propia historia, su rica tradición y creatividad. Esta universalidad y apertura fundamental, que es característica de toda la liturgia, es una de las razones por las que esta no puede ser creada o modificada por la misma comunidad o por los expertos, sino que debe ser fiel a las formas de la Iglesia universal».
Benedicto XVI, Ciudad del Vaticano, miércoles 3 octubre 2012. La catequesis entera:
No es el individuo −sacerdote o laico−, o el grupo que celebra la liturgia, sino que es sobre todo la acción de Dios a través de la Iglesia, que tiene su propia historia, su rica tradición y creatividad. Esta universalidad y apertura fundamental, que es característica de toda la liturgia, es una de las razones por las que esta no puede ser creada o modificada por la misma comunidad o por los expertos, sino que debe ser fiel a las formas de la Iglesia universal».
Benedicto XVI, Ciudad del Vaticano, miércoles 3 octubre 2012. La catequesis entera:
Recuerda esto a la constitución litúrgica del Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, cuando dice en su número 22 § 3:
«Nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia».

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