Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados
En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO
NOTICIAS SOBRE S.S.FRANCISCO

Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 24 de Marzo del 2023, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

CAMINATA DE LA ENCARNACIÓN

5 de octubre de 2012

Doctrina Iglesia Católica; ángel custodio; mundo lleno angelical y 13


Aludamos para terminar a algunas figuras demoníacas presentes en el budismo y a la angelología musulmana. Una de las principales condensaciones de lo demoníaco recibe en la mitología del hinduismo el nombre de Mara. Se trata de un espíritu de la muerte y el placer a un tiempo. Mara es el dios de este mundo, el espíritu tentador que pretende alejar al Buda de la iluminación y de la propagación de ésta por la predicación 21. El Islam presenta una angelología estrechamente emparentada con la de Israel. Los ángeles, algunos de los cuales coinciden incluso en el nombre con los ángeles del Antiguo Testamento, viven también, según el Corán, dando gloria a Dios: «la fórmula «gloria a Dios« constituye su alimento; «Alá es santo«, su bebida 22 y son los mensajeros de la voluntad y de las acciones del dios único bajo los nombres genéricos de portadores del trono, querubines, o los nombres propios de Ar-Ruh, Israfil, Gabriel, Miguel, Izrail 23. Junto a los ángeles buenos, el Corán nos habla con frecuencia de Satán bajo el nombre de Iblis. Éste era un ángel bueno y su transformación en Satán fue debida a la desobediencia de este ángel a postrarse delante de Adán, el primer hombre. El Corán narra la ocasión y las circunstancias de su caída, asumiendo una leyenda que se encuentra en uno de los apócrifos del Antiguo Testamento 24.


«Cuando tu Señor dijo a los ángeles: «quiero establecer en la tierra un representante´, dijeron: «¿Quieres establecer uno que cause la desgracia y derrame sangre siendo así que nosotros te alabamos y te aclamamos como santo?« Dijo: «Yo sé con certeza lo que vosotros no sabéis»».

Enseñó a Adán los nombres de todos los seres y presentó éstos a los ángeles y dijo: «Decidme los nombres de estas cosas si sois veraces»

Ellos dijeron: «¡Alabado seas!. Nosotros sabemos sólo lo que nos has enseñado. Tú eres el omnisciente, el Sabio.

Dijo: «Adán, diles tú los nombres». Y cuando hubo dicho sus nombres, él dijo: «No os he dicho acaso: conozco con certeza lo oculto del cielo y de la tierra y que sé lo que vosotros mostráis y lo que ocultáis».

Y cuando dijimos a los ángeles: «¡Postraos ante Adán! Se postraron todos menos Iblis. Se negó y fue arrogante: era de los infieles».

La narración continúa en la sura 38:
Dijo: «Iblis, ¿qué es lo que te ha impedido postrarte ante quien he creado con mis manos´ ¿Eres soberbio o altivo?».
Dijo: «Yo soy mejor que él. A mi me creaste de fuego y a él de barro».
Dijo: «Sal de aquí, pues en verdad eres maldito».
«Mi maldición te perseguirá hasta el día del juicio..
Dijo: «Mi señor, déjame esperar hasta el día de la resurrección».
Dijo: «Entonces serás de aquellos a quienes se ha concedido una prórroga, hasta el día señalado».
Dijo: «¡Por tu poder! Los seduciré a todos ellos, salvo aquellos que sean siervos tuyos escogidos».
Dijo: «Con toda verdad he hablado. Llenaré en verdad el infierno contigo y con todos los que te hayan seguido».

Aunque los textos no son fáciles de reducir a unidad, parece que la figura de Satán en el islamismo no representa el mal radicalmente; aparece subordinado a Dios y pidiendo a Dios autorización para actuar. Desde luego, no hay en esta representación del demonio rastros de dualismo. Satán es más el adversario del hombre que el de Dios 25. Por eso se explica la tendencia de algunos místicos como Al-Hallaj «a reivindicar. la figura de Iblis, al que se presenta como el más perfecto monoteísta, ya que ha preferido la condenación a adorar a otro ser que al Dios único26.

Junto a estas dos clases de ángeles, el Islam conoce una tercera denominada djinn, cuya naturaleza resulta más difícil de precisar y que no deja de tener relación con Satán. Se trata de espíritus próximos a los hombres, pero que gozan de prerrogativas especiales y una especie de genios cuya existencia podría haber heredado el Islam de la religiosidad preislámica 27.

Conclusiones

LA PERSPECTIVA fenomenológica que hemos adoptado no nos permite, sin exceder las competencias de nuestro método, establecer conclusiones sobre la existencia o no existencia de las figuras que hemos descrito y mucho menos sobre la forma personal o no personal de realización de esa existencia. Pero la observación de los materiales produce en quien la lleva a cabo impresiones y lleva a convicciones que un planteamiento filosófico y teológico de la cuestión puede desarrollar.

El primer dato que una observación imparcial no puede dejar de subrayar es la universalidad de las figuras que designamos con los nombres de genios o espíritus, ángeles y demonios. Tales figuras aparecen en todas las áreas y en todos los niveles del complejo mundo de las religiones. Yo no me atrevería a decir como dice un notable fenomenólogo de la religión que «ios ángeles son más antiguos que los dioses». Pero hay que reconocer que el conjunto de las figuras designadas por esos nombres se dan en todos los contextos y que frecuentemente tienen en la vida religiosa más relieve que las figuras, religiosamente hablando más importantes, de los dioses.

El segundo elemento que salta a la arista en una descripción un poco detenida de este fenómeno es la variedad y la riqueza de figuras en que aparece. En pocos aspectos de la religión aparece tan manifiestamente el inagotable poder creador y configurador de esa formidable facultad humana que es la imaginación. Esta exuberancia figurativa nos sitúa de lleno en el terreno de lo simbólico y más concretamente en el mundo abigarrado de los mitos. Naturalmente esto no prejuzga para nosotros la cuestión de la realidad o la irrealidad de esas figuras. En ellas, en todo caso, se condensa la riqueza, la «trascendencia», la densidad, la verticalidad y la profundidad de la condición humana que una visión científico-técnica, utilitaria, instrumental, es incapaz de agotar.

Pero indudablemente, genios, ángeles y demonios no remiten tan sólo al hombre. En los ángeles, para fijamos primero en la figura de lo benéfico y lo favorable, brillan destellos de esa santidad, belleza, poder, amor que envuelve el mundo y la vida de los fieles de todas las religiones, que despierta en ellos sentimientos e impresiones de deslumbramiento, seducción, fascinación y que los lleva a reconocer un misterio, en definitiva, amoroso como origen y como meta de su mundo y de sus vidas. Los ángeles, los genios y espíritus benignos son los testigos ­con un pie en este mundo y otro en el más allá del mundo­ de esa Trascendencia que envuelve la vida de los hombres religiosos y que sólo puede ser sentida y pensada por el hombre con ese exceso de figuras, de rostros, de nombres y funciones que reflejan del único modo en que lo puede hacer el hombre, es decir, simbólica y míticamente, los «coros de los ángeles». Los ángeles aparecen como condensaciones de ese desbordamiento de trascendencia y de gracia que produce la presencia del Misterio en el mundo y que le hace aparecer al hombre como un mundo «habitado».

También la figura más compleja y extraña y, hemos visto, extraordinariamente polivalente del demonio, es una consecuencia de la presencia del Misterio en el mundo del hombre y de la reacción de éste ante esa presencia.

Algunas representaciones de lo demoníaco parecen no ser otra cosa que personalizaciones del lado sobrecogedor y tremendo que contiene la «vivencia». del Misterio por el hombre, que le lleva a representarse con formas y figuras determinadas una realidad capaz de producir en él tales sentimientos. No olvidemos que esos sentimientos pueden ser vividos bajo la forma del respeto y la sumisión, pero que también pueden llegar a vivirse como pavor y terror sagrado. La historia de las religiones contiene numerosos datos sobre el carácter amenazador, peligroso para el hombre, nefasto para su vida, que presenta lo sagrado, cuando el sujeto se acerca a su mundo sin las disposiciones requeridas. De ahí a representarse esas amenazas bajo figuras míticamente personalizadas, no hay más que un paso, que el hombre religioso ha dado en más de una ocasión.

Pero lo demoníaco hace en muchos casos referencia al hecho del mal mil peces y de mil maneras experimentado por el hombre en el mundo de lo sagrado y en la espera de su vida ética. El Misterio se descubre para el hombre como augustamente santo y fuente de toda santidad. Pero, por eso, a su luz el hombre descubre su radical indignidad que origina su conciencia de pecador. No creo que sea aventurado descubrir ahí una de las raíces de la tendencia humana a situar en el más allá de él mismo y de su mundo ­pero distinto de Dios­ el origen último de esa indignidad que expresan los símbolos de la mancha, el exilio, la carga que acompañan la toma de conciencia de la situación originaria de la existencia.

Por último, lo divino es vivido por el hombre ordinariamente en términos de providencia que acompaña al hombre «de su cuna a su sepultura». Pero el sufrimiento y el mal y ese resumen de todos los males que es la muerte parecen escapar a esa guía divina de la vida. ¿Será extraño que el hombre imagine ­con todo fundamento­ figuras sobrehumanas capaces de cargar con una responsabilidad que pesa demasiado sobre las frágiles espaldas de los hombres?

Observemos que con estas últimas reflexiones no pretendemos explicar desde la actividad exclusiva del hombre la «realidad» del demonio. Intentamos tan sólo resumir aspectos del hecho que es la creencia en los demonios y las representaciones a que ha dado lugar, que han servido, sin duda, de ocasión, que han prestado apoyo y han aportado la materia concreta para que el hombre religioso configurase las representaciones del demonio.

En resumen, genios, espíritus, ángeles y demonios son algo más que figuras extrañas para poblar el espacio intermedio entre el hombre y la divinidad. El interés religioso de estas figuras no radica en darnos información sobre ese más allá espacial y temporal que presentimos, que no somos capaces de representarnos y que por eso despierta tanta curiosidad. Ángeles, genios y demonios aparecen como representaciones humanas de ese inagotable e insondable misterio que envuelve la vida del hombre, de su presencia y acción sobre ella y del peligro de desorientación y de perdición que acecha a las criaturas dotadas de libertad, cuando se niegan a reconocer esa presencia y deciden no ser más que ellas mismas. 43

(·MARTIN-VELASCO-J-1. _CHAMINADE Págs 11-43)


1. Un estudio reciente de muchas de estas figuras en distintas regiones orientales puede verse en Génies, anges et démons. Seuil. Paris 1971. Col. Sources Orientales. Para otras áreas culturales pueden consultarse las monografías sobre religiones primitivas.
2. VARENNE, J., Anges, démons et génies dans I´Inde, en Génies, anges et démons. Seuil. Paris 1971, pp. 259-292.
3. Para la religión romana, cf. por ejemplo BAYET, J., La religión romaine. Payot. Paris 2, 1969, pp. 62-67. Para la religión griega, cf. NILSSON, M. P., Geschichte der Griechischen Religion. Beck. München 4, 1976. Vol. 1, pp. 216 y ss. ADKINS, A. W. H., Religión griega en BLEEKER, C. J. y WIDENGREN, G., Historia religionum. Cristiandad.. Madrid. Vol. 1, pp. 382-385.
4. Cf., por ejemplo, BAZIN, Germain, Formes demoniaques en Satan, «Études Carmelitaines. 27 (1948) pp. 507-520.
5. Remitimos para la confirmación de estas afirmaciones a los numerosos estudios sobre antropología cultural y sobre religiosidad popular en las diferentes regiones y épocas de la historia de España. Como ejemplo de estos estudios, cf. CARO BAROJA, J., Las formas complejos de la vida religiosa. Akal. Madrid 1978. Especialmente el capitulo ll: El demonio, pp. 51-76.
6 Para este apartado, cf. GIANNONI, P., Angeli e angelogia en Enciclopedia delle religioni. Valecchi editore. Firenze 1970. 6 vols. Vol. 1, pp. 346-358. También los lugares conespondientes de los tratados clásicos de fenomenología de la religión.
7. LEIBOVICI, M, Génies et démons en Babylonie en Génies, anges et démons. Seuil. París 1971, pp. 87-113; los textos citados pp. 105-106.
8. LEIBOVICI, M., Génies et démons en Babylonie en Génies, anges et démons. Seuil. París 1971, p. 104.
9. LEEUW, G. van der, Phenomenologie der Religlon. Traducción francesa, La religlon dans son essence et dans ses manifestations. Payot. Paris 1955, p. 139.
10. WIDENGREN, G., Les religions de I´Iran. Payot. Paris 1968, pp. 94-102; también GIANNONI, P., Angeli e angelogia en Enciciopedia delle religioni. Valecchi editore. Firenze 1970. 6 vols.
11. GIANNONI, P., Angeli e angelogia en Enciciopedia delle religioni. Valecchi editore. Firenze 1970. 6 vols.
12. BAZIN, G., Formes demoniaques en Satan, «Études Carmelitaines. 27 (1948), pp. 508.
13. WIDENGREN, G., Fenomenología de la religión. Cristandad. Madrid 1976, pp. 117-119.
14. Texto castellano en Poema babilónico de la creación, Enuma Elis, edición preparada por PEINADO, F. L., Y CORDERO, M.G. Editora Nacional. Madrid 1981.
15. Sobre este mito y su sentido, cf. OLMO LETE, Gregorio del, Mitos y leyendas de Canaán, según las tradiciones de Ugarit. Cristiandad. Madrid 1981, pp. 98-114 y 158-177.
16. WIDENGREN, G., Fenomenología de la religión. Cnstiandad. Madrid 1976, p. 117.
17. BIANCHI, U., Il dualismo religioso. Saggio storico ed etnologico. «L´erma´. Roma 1958, p. 86.
18. ENNINGER, J., L´adversaire du Dieu bon chez les primitifs, en Satan, «Études Carmelitaines. 27 (1948), nota 4, pp. 107-121. En ella se encuentran las referencias a la obra de SCHMIDT, W., Der Ursprung der Gottesidee, de la que toma la mayor parte de los datos. Cf. también HERNÁNDEZ CATALÁ, V¡cente, La experiencia de lo divino en las religiones no cristianas. Editorial Católica (BAC), Madrid 1972, pp. 82-112 y especialmente pp. 95-98.
19. WIDENGREN, G., Les religions de l´Iran. Payot. Paris 1968, pp. 94-100.
20. WIDENGREN, G., Fenomenología de la religión. Cristiandad. Madrid 1976, pp. 121-125. Sobre la demonología del maniqueísmo véase PUECH, H., Charles, Le prince des ténebres en son royaume en Satan, «Études Carrnelitaines. 27 (l948), pp. 136-174.
21. WIDENGREN, G., Fenomenología de la religión. Cristiandad. Madrid 1976, p. 118.
22. LEEUW. G. van der, Phenomelogie der Religion. Traducción francesa La religión dans son essence et dans ses manifestations. Payot. Paris 1955, p. 140.
23. FAHD, Toufy, Anges, démons et djinns en Islam, en Génies, anges et démons. Seuil. Paris 1971, nota 1, pp. 155-214.
24. Corán 2,30-34 y 38,75-88. FERNÁNDEZ MARCOS, N., Vida de Adán y Eva (Apocalipsis de Moisés), en D[AZ MACHO, A., Apócrifos del Antiguo Testamento. Cristiandad. Madrid 1983. Vol.II, pp. 340-341.
25. FAHD, Toufy, Anges, démons et djinns en Islam en Génies, anges et démons. Seuil. París 1971, nota 1, p.180.
26. HERNÁNDEZ CATALÁ, V., La experiencia de lo divino en las religiones no cristianas. Editorial Católica (BAC), Madrid 1972, p.94.
27. FAHD, Toufy, Anges, démons et djinns en Islam en Génies, anges et démons. Seuil. París 1971, nota 1, pp. 186 y ss. y especialmente p. 195.

 conocereisdeverdad.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario