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Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 24 de Marzo del 2023, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

CAMINATA DE LA ENCARNACIÓN

10 de septiembre de 2012

El demonio enmascarado


El demonio enmascarado
Érase un célebre señor feudal que habitaba un soberbio y vetusto castillo lindante con el camino real. Por haber sido educado por una santa madre que le inculcó desde muy pequeño la devoción a la gloriosa Virgen María, no pasaba un solo día sin saludarla con la Salutación angélica. A pesar de ser bueno con sus vasallos y de no oprimirlos con muchos tributos, el caballero ejercía el bandidaje; es decir, en cuanto divisaba a algún viajero que hubiera de pasar forzosamente por delante del castillo, ayudado de una compañía que tenía formada para aquel objeto se lanzaba a su asalto y le despojaba de todo cuanto llevaba encima. Las víctimas no habían podido descubrir nunca quiénes eran los bandoleros, por ir todos enmascarados y un pasárseles ni siquiera por la cabeza que pudiera ser cosa del caballero feudal.

Cierto día, acertó a pasar por delante del castillo un religioso que tenía fama de santo; y creyendo sus moradores que sería portador de alguna importante cantidad, le asaltaron despojándole de todo cuanto llevaba.
Una vez llevada a cabo su fechoría, el santo hombre llamó al caballero por su nombre, de lo que quedó éste muy asombrado, pues no creía que alguien le reconociera, enmascarado como estaba.
Como en el fondo no era malo, en lugar de huir, se acercó al religioso para ver lo que quería.
Éste le dijo que reuniera toda su compañía pues tenía que hablarles a todos y revelarles un secreto importante.
—Falta uno –dijo el santo hombre.
—No puede ser –contestó el caballero;
—Pues os aseguro que falta uno –insistió el religioso.
Tomando entonces la palabra uno de los del séquito, dijo que, efectivamente, faltaba el mayordomo o ayuda de cámara del caballero, el cual estaba con ellos y había desaparecido.
Mandó que fueran a buscarle inmediatamente, y una vez estuvo en presencia del religioso, pudieron todos observar cómo procuraba esquivar la mirada y esconder la cabeza para no enfrentarse con él.
Con gesto dignísimo, que dio a todos la impresión de ser un iluminado, le dijo al santo hombre.
—Yo te conjuro, en nombre de Dios Padre Todopoderoso, a que declares inmediatamente ante toda la compañía quién eres y cuáles son tus intenciones.
Pudieron observar entonces todos los presentes cómo el mayordomo iba cambiando de figura hasta quedar convertido en un verdadero demonio; acto seguido, entre rabiosos alaridos, confesó que él era un diablo del infierno enviado por Lucifer al lado del caballero con la misión de matarle si algún día dejaba de rezar la Salutación angélica que acostumbraba. De esta manera quedaría condenado para siempre, y nadie podría salvarle; pero en los catorce años que llevaba en su servicio, no había dejado de rezarla un solo día, por lo que el poder infernal no había podido nada contra él.
Una vez hecha esta confesión, desapareció en medio de una gran humareda.
El caballero, al ver tan palpable la asistencia y ayuda de la Madre de Dios, se postró ante el religioso pidiéndole perdón y prometiendo cambiar de vida.
En efecto, no sólo se convirtió él, sino también todos los que habían presenciado lo sucedido; quienes, edificados por el hechos, no dejaron un solo día, siguiendo el ejemplo del caballero, de encomendarse a la Virgen María.
Desde entonces, todos los que pasaban por el castillo eran amablemente atendidos por orden del caballero, y si necesitaban pernoctar, hallaban allí un acogedor asilo.
Noticias Cristianas: «Historias para amar a la Virgen n.º 1»
en Historias para amar, pp. 35-36
http://www.catequesisenfamilia.org

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