El mismo Espíritu Santo nos manda honrar a los padres, ancianos, gobernantes, etc. Con mucha más razón deberán ser honrados los ángeles, ministros de Dios en el gobierno de la Iglesia y de toda la Creación. Hemos , por tanto, de invocar a los ángeles, porque están perpetuamente, delante de Dios y porque asumen gozosos el patrocinio de salvación de quienes les han sido encomendados»(66) . Y en Piura hemos de invocar a S. Miguel, presente en el nombre y escudo de la ciudad y en el de la Universidad. Universidad de Piura. Capellanía
Notas
(1)Cfr. José Morales, «El Misterio de la creación», Palabra, Madrid. (2)Denzinger-Schönmetzer. Enchiridium Symbolorum Definitionum et Declarationum, Herder, n.86. (3)Ibidem, n. 428. (4)Ibidem, n. 461. (5)Ibidem, n. 706. (6)Ibidem, n. 994. (7)Ibidem, n. 1783. (8)Hechos 23,8. (9)Racionalismo: En un sentido general, de signo positivo, el Racionalismo es una actitud filosófica que, basándose en la analogía entre la razón humana y la divina, considera que el mundo es explicable de un modo racional (así Santo Tomás y los mejores escolásticos). En sentido más estricto, el Racionalismo es una corriente filosófica que admite como fuente de verdad únicamente la razón humana, excluyendo la revelación, la fe y la autoridad. Aunque esta tendencia se manifiesta intermitentemente dentro del cristianismo (Nestorianos, Pelagianos y Humanismo), el móvil propulsor de este error fue el principio del libre examen de la Sagrada Escritura proclamado por el Protestantismo. Consecuencia del Racionalismo fueron la indiferencia, la incredulidad, la hostilidad manifiesta contra la religión. La Iglesia ha luchado siempre contra el Racionalismo, principalmente en el siglo XIX bajo Pío IX con el Syllabus y las definiciones del Concilio Vaticano I. (10)Cfr. Sistematic Theology I, Chicago 1953, p. 260. (11)Denzinger-Schönmetzer. Enchiridium Symbolorum Definitionum et Declarationum, Herder, n. 2318. (12)Cfr. C. Pozo, El Credo del pueblo de Dios. Comentario teológico, Madrid, 1968, pp. 67-68. (13)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 328. (14)Denzinger-Schönmetzer. Enchiridium Symbolorum Definitionum et Declarationum, Herder, n. 428. (15)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 330. (16)M. FLiCK-Z. ALSZFGHY, Los comienzos de la Salvación, Salamanca, 1965, 618-619. (17)Denzinger-Schönmetzer. Enchiridium Symbolorum Definitionum et Declarationum, Herder, n. 428. (18)Ibidem, n. 237. (19)C. 22. (20)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 2851. (21)Ibidem, n. 2864. (22)Denzinger-Schönmetzer. Enchiridium Symbolorum Definitionum et Declarationum, Herder, n. 428. (23)Cfr. P.M. QUAY, Angels and Demons: The Teaching of IV Lateran, Tleological Studies 42 (1981), pp. 20-45. (24)Denzinger-Schönmetzer. Enchiridium Symbolorum Definitionum et Declarationum, Herder, n. 428. (25)Ibidem, n. 788. (26)Cfr. Suma contra Gentiles, 3, 109. (27)Cfr. Osservatore Romano 16-11-1972. (28)Ecclesia 1975, 1065. (29)Catecismo de la Iglesia Católica , n 391. (30)cfr. Eph 6, 12. (31)Col 2. 15. (32)cfr. Juan 12, 31. (33)cfr. 2 Cor 4, 4. (34)Gen 3, 5. (35)cfr. Juan 8, 44. (36)Catecismo alemán para adultos, Madrid, 1989, p. 117. (37)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 394. (38)Ps 148,2. (39)Is 6, 3. Cfr. Apoc 4, 8. (40)Heb 12, 22-23. (41)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 329. (42)Ibidem, n. 331. (43)Heb 12, 22-23. (44)Ps 91, 11. (45)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 332. (46)Ibidem, n. 333. (47)Ibidem, n. 334. (48)Ibidem, n. 335. (49)Mt 18, 10. (50)Cfr. Profesión de Fe de Pablo VI, n. 29. (51)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 336. (52)De Oratione XI, 1-5. (53)Vis, 5, 1-4. (54)Strom. 6, 17, 161. (55)Dem. EV. 4, 6. (56)Adv. Eunomium 3, l . (57)Tract. Sal 65. (58)Com. in Cant. 14. (59)S. Th, 1 113. (60)Catecismo de la Iglesia Católica , n. 331. (61)Camino, n. 562. (62)Ibidem, n. 565. (63)Ibidem, n. 567. (64)Ibidem , n.. 563. (65)Ibidem , n. 564. (66)Catecismo Romano, III, 1,
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