Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

26 de septiembre de 2014

Viernes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

Viernes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos contestaron: "Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." (Lucas 9:18-22).

1. “Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos…”, así comienza el evangelio de hoy.  Y no es la única vez que Lucas nos habla de Jesús en oración. Habitualmente, antes de tomar las decisiones importantes, así nos lo presenta el evangelio, en oración. Es como si Jesús quisiera enseñar a los apóstoles que hay momentos en los que hemos de contar más con Dios. Por ejemplo, orando vimos a Jesús cuando la elección de los apóstoles. Y orando lo vemos hoy, antes de iniciarlos en el misterio de su misión... Ahora, si Jesús daba mucha importancia a la oración, ¿por qué los cristianos la valoramos tan poco y no oramos casi? Hay cristianos que, si no vivieran de vez en cuando algún momento difícil, no orarían nunca. A una persona amiga que me dijo que oraba muy poco, le dije: “Eso es que las cosas te van bien”. Ella comprendió la ironía de mi respuesta, me miró y dijo: “Tienes razón. Sólo me acuerdo de santa Bárbara cuando truena.” Para nosotros ¿la oración es una necesidad, como lo es respirar o comunicarnos con el amigo? Señor, que busque, como tú, cada día algún momento de soledad para, en diálogo con el Padre, alimentar mi fe y mi amor a Dios y a los hermanos.

2. Ayer Herodes se preguntaba quién era Jesús. Hoy es el mismo Jesús el que pregunta a los discípulos qué opinión se ha formado la gente de él: "¿Quién dice la gente que soy yo?"  Le responden que la gente no tiene una opinión unánime: hay quienes dicen que es Juan Bautista; otros, que Elías o algún profeta que ha vuelto a la vida.  Jesús entonces les pregunta directamente: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" De los discípulos podía esperar Jesús una opinión distinta a la del pueblo, puesto que a ellos se les ha dado a conocer los secretos del reino de Dios. Pedro se hace portavoz de todos y contesta: “El Mesías de Dios.”  Es decir, tú eres el Ungido de Dios, el Libertador que esperamos y viene a realizar las promesas… Esta pregunta nos la hace Jesús a cada uno de nosotros hoy: “Tú ¿quién dices que soy yo?”  ¡Qué estupendo, Señor, si pudiera contestarte como, a través de la historia, muchos te han respondido: “Tú eres mi Señor, el que me ha liberado de mil esclavitudes y ha cambiado mi vida, y le da sentido, y colma todos mis anhelos y esperanzas.” Señor, ¿cuándo podré decir esto yo sin que sea una fórmula aprendida?

3. Después de confesar Pedro que Jesús es el Mesías esperado, éste les revela el camino que tiene que recorrer:  "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." El camino del Mesías que es Jesús, no será como lo esperaban sus contemporáneos –incluidos los apóstoles-: un camino de triunfos y aplausos,  sino un camino de humillación, de dolor, de reprobación y de crucifixión, y así llegar a la resurrección. Jesús no es, pues, el Mesías, que esperaban los discípulos: un Mesías glorioso y triunfador sobre los enemigos de Israel, un Mesías sin cruz. Y éste será también el camino de los suyos, de  los que le sigan: camino de entrega, de abandono, de servicio, de aceptación de la cruz… Porque, como alguien dijo, en un mundo organizado desde el egoísmo y la injusticia, el amor y el servicio sólo pueden existir crucificados. Porque el que hace de su vida un servicio a los demás, es incómodo para los que viven agarrados a los privilegios, e intentarán eliminarlo.  Es camino, Señor, que repugna a nuestro egoísmo y orgullo y a nuestra tendencia a la vida cómoda y sin complicaciones. Pero tú, Señor, lo has recorrido antes y nos lo has hecho transitable, porque tú caminas con nosotros.

3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
26/09/2014

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