Decía San Jerónimo que “quien no conoce la Sagrada Escritura no conoce a Cristo”. ¡Esto es ciertísimo...!!! Déjame explicarte...
Tal vez tienes novio. O tal vez estás casada y recuerdas cuando tu esposo y tú eran novios. En ese tiempo, cuando se estaban conociendo, querías saberlo todo sobre él. Querías conocer cada detalle de su vida: lo qué había hecho, la forma cómo pensaba, lo que sentía, quiénes eran sus amigos, cuáles eran los planes que tenía para el futuro y, sobre todo, cuánto te amaba. Tomabas cada palabra y cada gesto, y los guardabas celosamente en tu corazón. Ahora, con el pasar de los años y al profundizar en la relación que tienen, te das cuenta de que uno nunca termina de conocer a su pareja, y cada día descubres algo nuevo que no habías visto antes en él.




