El libro de Apocalipsis está lleno de oraciones de exaltación, adoración y alabanza.
Incluso en las partes que describen los cataclismos del fin del mundo, los ángeles y los santos están en el cielo cantando gloriosos himnos de triunfo y amor a Cristo Jesús. De alguna manera, en medio de una batalla cósmica, los ciudadanos del cielo nunca flaquean en su confianza; nunca temen el resultado final y al parecer nunca se preocupan por su suerte, porque saben que le pertenecen al Señor y ese conocimiento les llena de alegría.













