Muchos se preguntan si el Espíritu Santo es la fuerza activa de Dios o es otro
ser aparte del Padre y del Hijo, lo cierto es que como miembro de la Santísima
Trinidad, lo recibimos cada vez que aceptamos un sacramento por parte de la
iglesia.
¿Quién es el Espíritu Santo que describe las Sagradas Escrituras?
Desde un comienzo el Espíritu Santo fue quien preparó y guio a María para hacer
realidad los planes de Dios sobre nuestro mundo enviando al salvador, es por
ello que aparece como parte fundamental del credo.
El Espíritu Santo es la presencia de Dios, nuestro gran aliado en el camino
espiritual, santificador, dador de vida, que anima nuestra alma y el de la
iglesia, representando el amor entre el Padre y el Hijo.
La fe en el Espíritu Santo encarna la confianza de que en el misterio
Trinitario hay una tercera persona, cuya misión es revelarnos la verdad de la
palabra de Jesucristo, la cual debemos aceptar, sentir y ejecutar con humildad.
Por ello, toda obra buena que encontramos en nosotros y en la iglesia es fruto
de la creación del Espíritu Santo, que es el regalo divino de Dios.
‘’Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne’’ Joel
2:28.
Hay tres momentos especiales que definen al Espíritu Santo:
La promesa que Dios nos dio a todos los hombres para recibir esta ofrenda
gratuitamente.
El deseo que debemos de tener para hospedarlo en nuestro corazón.
La conversión de nuestro cuerpo en santuario de Dios, ya que vivirá dentro de nosotros.
Creo en el Espíritu Santo significa aceptar al guía de Dios para crecer
espiritualmente, descubrir nuestra grandeza como Sus hijos, encontrarnos con
Jesucristo, aceptarlo como un intercesor ante el Padre, descubrir nuestra
condición frágil y convencernos del error del pecado.

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