Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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NOTICIAS SOBRE S.S.FRANCISCO

Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

30 de septiembre de 2014

Martes, 30 de Septiembre de 2014. Comentarios de las Lecturas

Job 3, 1-3. 11. 16. 12-15. 17. 20-23. Hay momentos a los que nunca quisiéramos llegar; pero se dan. Días de dolor, de sufrimiento, de angustia, de enfermedad, de desgracia. Entonces quisiera uno refugiarse en el seno materno y volver a la tierra de la que fuimos formados. Pero aún en los momentos más arduos de nuestra vida, no podemos claudicar cobardemente. Debemos continuar trabajando, arduamente, por un nuevo orden de cosas y por una humanidad que se revista de Cristo.

El momento en que nuestro cuerpo regrese a la tierra de la que fue formado y nuestro espíritu vuelva a Dios, que lo dio, sólo Él lo sabe; a nosotros sólo corresponde aprovechar este tiempo de gracia que Él nos concede.

Démosle gracias al Señor por la vida que nos concede y agradezcámosle el que nos permita identificarnos con su propio Hijo, pues Él, desde nosotros, hoy sigue padeciendo y dando su Vida para que todos tengan la misma oportunidad de lograr el descanso eterno, después de haberle sido fieles, aún en los momentos de persecución y de muerte.

Sal. 88 (89). No permita Dios que nos separemos de Cristo. Aún en medio de nuestras fragilidades y de la diversas tentaciones a que continuamente somos sometidos, pidámosle al Señor que nos dé la firmeza necesaria para que nada ni nadie pueda arrancarnos de su mano.

El Señor nos pide que oremos y estemos vigilantes para no caer en tentación. Él nos ama y es misericordioso para con nosotros y no dejará que suframos la corrupción, pues, aun cuando tengamos que padecer la muerte, tenemos la esperanza cierta de llegar a poseer los bienes eternos, ya que esto es aquello por lo que el Hijo de Dios nos mostró su amor, muriendo y resucitando por nosotros.

Dios está siempre dispuesto a perdonarnos y a hacernos experimentar las pruebas de su amor. Acudamos a Él llenos de confianza pues ni sus oídos ni su corazón están cerrados para nosotros.

Lc. 9, 51-56. Débiles, como niños; celosos de lo suyo, como los que se han apegado a sus logros y a sus tradiciones.

Cuando uno vive tras de estos criterios inmaduros, pareciera que le da culto a Dios, pero al rechazar a su prójimo está manifestando que realmente no le pertenece a Cristo.

Y deteniéndonos a contemplar a los que viven sin Dios, aún cuando estén bautizados, no podemos condenarlos. El juicio sólo le pertenece a Dios; a nosotros nos corresponde amar. Y ese amor no debe llevarnos sino a trabajar por la salvación de los demás. Pues el camino de Aquel que vino, no a condenarnos sino a salvarnos, es el mismo camino que debe seguir su Iglesia.

Amemos de corazón a nuestro prójimo, siendo capaces de darlo todo por él, con tal de salvarlo, no por nuestro poder, sino por el Poder de Dios, que actúa en nosotros.

Tomemos, pues, la firme determinación de ir a la Gloria del Padre. Tal vez muchos nos cierren las puertas, nos critiquen y se burlen de nosotros, nos persigan y nos silencien para siempre. Pero recordemos que no hay otro camino para llegar a la gloria sino pasando por nuestro propio calvario, llenos de amor y de confianza en Aquel que nos ha amado y que nos quiere tras sus huellas, cargando nuestra propia cruz de cada día, hasta llegar a donde Él, nuestra Cabeza y principio , nos ha precedido.

El Señor se ha hecho uno de nosotros; y Él a nadie de nosotros rechaza.

Es Él quien nos ha convocado, en este día, en torno a Sí mismo sin guardarnos rencor, pues Él a nadie quiere condenar. Su amor se manifestó en esto, en que siendo aún pecadores, Él entregó su vida por nosotros.

Y en este día estamos celebrando el Misterio de su Amor por nosotros. El Señor quiere alojarse hoy en nosotros. Ojalá y no le cerremos la puerta impidiéndole el paso a nuestra vida.

No vengamos sólo a platicar con Él mediante la oración; es necesario que Él vaya con nosotros a nuestra vida cotidiana para que, en medio de nuestras actividades diarias, Él pueda, por medio nuestro, hacerse presente en aquellas circunstancias que necesitan ser purificadas de pecado o de signos de muerte.
Sólo teniendo a Cristo con nosotros podremos, en verdad, ser fermento de santidad en el mundo.
El Señor ha constituido a su Iglesia en Ministro de su perdón, de su Gracia y de su amor. Somos portadores de vida y testigos de un mundo nuevo.

En nuestro mundo hay mucho dolor y sufrimiento provocados por las injusticias sociales; hay pandemias provocadas por la inmadurez de muchas personas que se han dejado dominar por quienes provocan el hedonismo y sólo tienen en su mente el afán de lucro, queriendo mercar con las personas y después con la enfermedad.

Muchos valores han desaparecido y la persona se ha reducido a un ser que busca afanosa e inútilmente su felicidad y su seguridad en la posesión enfermiza de cosas pasajeras.

Nuestra sociedad en lugar de caminar hacia su madurez se va deteriorando en muchos sectores azotados por la pobreza y por la falta de auténticos valores.

No podemos levantarnos en contra de las masas hambrientas y faltas de todo, que se rebelan desesperadas por no poder llevar una vida digna.

Hay problemas muy graves que no se solucionan con la persecución y la muerte. Es necesario repensar nuestra economía; es necesario volver la mirada hacia la realización de una verdadera justicia social. No seamos ocasión de que los demás maldigan el día de su nacimiento y nos maldigan también a nosotros a causa de su sufrimiento provocado por el fuego que hemos arrojado sobre ellos para consumirlos con nuestro egoísmo, con nuestras injusticias, con nuestra avaricia y con nuestro desmedido afán de poder.

Si somos realmente de Cristo y si Él habita en nosotros, no nos quedemos en una fe tan sólo de rodillas ante Él, sino que salgamos al encuentro de nuestro prójimo para devolverle su dignidad humana y su dignidad de hijo de Dios en Cristo Jesús, aún a costa de entregar nuestra vida por él.



Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de sabernos amar como hermanos, buscando siempre el bien de todos sin jamás provocar que el mal dañe a los demás, antes bien procurando que quienes han sido deteriorados por el pecado o por los signos de muerte, encuentren el camino que los conduzca a Cristo, nuestro Salvador, y en quien somos renovados como criaturas llenas de verdad y de amor. Amén.

Homiliacatolica.com

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