Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 24 de Marzo del 2023, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todo habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

CAMINATA DE LA ENCARNACIÓN

5 de julio de 2024

VIERNES, 5 DE JULIO DE 2024. COMENTARIOS DE LAS LECTURAS

 


Am. 8, 4-6. 9-12. La Palabra de Dios, que es Cristo, se ha hecho cercanía a todo hombre de buena voluntad. Ante esa Palabra juzgamos nuestra propia vida, pues la Palabra encarnada no sólo se ha dirigido a nosotros con vocablos salidos de sus labios. Él es el Evangelio viviente del Padre. Su vida misma se convierte en el lenguaje mediante el cual Dios nos revela el amor que nos tiene. Sus obras, sus milagros, las curaciones que realiza, la expulsión de los demonios, su Muerte y Resurrección son la expresión del amor de Dios hacia nosotros.

Ojalá y busquemos al Señor no sólo para recibir sus beneficios, sino para iniciar un nuevo camino tras las huellas de Cristo. Por eso, si en verdad somos personas de fe debemos ser justos en el trato con los demás, debemos respetar al pobre en su dignidad personal, debemos ser motivo de alegría y no de llanto ni de luto para los demás.

El Señor nos quiere como su Palabra, llena de amor, de compasión y de misericordia que Él quiere seguir pronunciando, a favor de la humanidad entera, por medio de su Iglesia.

Sal. 119 (118). Busquemos al Señor para escuchar su Palabra y ponerla en práctica. Hagamos vida en nosotros su propia Vida. No nos preocupemos únicamente del alimento temporal, pues no sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.

En Cristo Jesús nosotros tenemos Vida eterna. Él es el Pan de vida. Pero no sólo nos hemos de alimentar de Él, sino que también hemos de escuchar su Palabra y ser fieles a sus mandatos. Efectivamente el Señor nos dice: Si alguien me ama cumplirá mis mandatos; y a ese vendremos mi Padre y Yo y haremos en él nuestra morada.

Si queremos escoger el camino verdadero optemos por seguir a Cristo escuchando su voz y siéndole fieles en todo.

Mt. 9, 9-13. Muchos gentiles y pecadores llegarán y se sentarán en el Banquete del Reino de los cielos, mientras los hijos se verán rechazados.

Jesús ha venido a buscar y a salvar todo lo que se había perdido. Por eso se hace cercano a los pecadores para hacerles saber cuánto los ama Dios, para ofrecerles el perdón y para conducirlos a la posesión de los bienes definitivos.

Cristo vino a salvar a los pecadores, y de ellos nosotros debemos ser los primeros.
Cuando veamos que los pecadores y los traidores a la fe comienzan a reunirse, junto con nosotros, para alabar a Dios, no los critiquemos ni los rechacemos; más bien alegrémonos pues han iniciado su retorno a Dios.

El Señor, lleno de misericordia para con todos los que ha creado, cuando nos vio lejos de su presencia no dudó en salir a nuestro encuentro, utilizando todos los medios a su alcance para salvarnos, y sentado a nuestra mesa nos invita, también a nosotros, a dejar nuestros pecados y a ir tras sus huellas hasta alcanzar la bienaventuranza eterna en su compañía, llegando en Él a ser hijos en el Hijo amado del Padre misericordioso.

Jesús, a nosotros pecadores, nos ha llamado a su presencia en esta Eucaristía, para sentarnos a su Mesa y para hacernos disfrutar del Banquete de su Palabra, de su Cuerpo y de su Sangre.

A Él no se le oculta nuestra realidad pecadora. Pero Él jamás ha perdido la esperanza de que podamos convertirnos de nuestras maldades y permitirle que realice su obra de salvación en nosotros.

Por eso hoy venimos ante el Señor para que su Palabra se pronuncie sobre nuestros desiertos interiores, como la lluvia sobre el terreno seco, para que nos haga fecundos en buenas obras. Alimentarnos del Señor es adquirir el compromiso de convertirnos en un signo de su amor salvador para el mundo entero.

La Iglesia tiene la misión de ir con el poder y con el Espíritu de Cristo a continuar salvando y manifestando el Rostro misericordioso de Dios a toda la humanidad.

Comer la comida que otro nos ofrece, aceptar sentarnos a su mesa significa que hacemos nuestra su vida, sus intereses, sus alegrías y tristezas; significa que caminaremos junto a esa persona para servirle de apoyo en los momentos difíciles de su vida.

El Señor se sienta a la mesa de nuestra vida; Él hace suyos nuestros pecados, dolores y enfermedades, nuestras angustias y esperanzas. Pero Él también nos sienta a su mesa para que hagamos nuestra su vida de Hijo de Dios, para que sea nuestro su Espíritu, y para que aceptemos como nuestra la Misión salvadora que el Padre Dios le confió.

Ojalá y no reduzcamos nuestra fe en Cristo sólo a la práctica de algunos ritos, sino que vivamos en plenitud esa fe siendo capaces de compartir las tristezas, las alegrías, la ilusiones, las injusticias, de los demás, incluso haciendo nuestros sus pecados, no para perdernos junto con ellos, sino para que bajando hasta lo más profundo de su miseria los levantemos con el amor, con la misericordia y con el poder del mismo Dios, cuyo Espíritu habita en nosotros.

Entonces podremos decir que no sólo nos sentamos nosotros a la Mesa de Cristo, sino que también nosotros sentamos a nuestra propia mesa a toda persona que sufre o que ha sido deteriorada por el pecado, pues queremos levantarla y ayudarla a encontrarse con el Señor para que disfrute de su amor, de su vida, de su paz y de su alegría eternamente.

Roguémosle a nuestro Dios y Padre que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de trabajar constantemente por su Reino, viviendo la unidad en torno a Cristo que pasó haciendo el bien a todos y buscando a los pecadores para salvarlos, enseñándonos así cual es el camino que hemos de seguir los que formamos su Iglesia.

Homiliacatolica.com

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