26 de Mayo
Hoy, te pedimos generosísima Sierva del Señor, por tantas personas Consagradas, que deseando imitar más perfectamente a tu Divino Hijo se unen a Él en pobreza, castidad y obediencia. Haz, ¡oh Madre! que correspondan dócilmente al divino llamamiento; y dales, en esta vida el ciento por uno, y tras una existencia de fiel entrega, la vida eterna.
Obsequio: Preguntarme con valentía y fe si Dios no me estará llamando para servirle en una vida de consagración total, fuera del Matrimonio y pedirle a mi Madre que me ayude a discernir mi vocación.
Día veintiséis
I. La vainilla
1. Esta planta llena todo el jardín de una fragancia muy fuerte; su flor no tiene belleza, pero sirve de adorno en los ramilletes y los perfuma. No puede tenerse en pie, necesita quien la sostenga.
II. La continencia
2. La templanza, como virtud principal, modera, con la abstinencia y sobriedad, con la castidad y virginidad, con la penitencia y demás mortificaciones de la carne, las pasiones más fuertes del hombre: la continencia refrena las de orden inferior y tiene bajo sus órdenes, para conseguir este su objeto, la clemencia, la mansedumbre, la modestia, la humildad y la eutropelia. Depende la continencia de la templanza: es la templanza, con orden al freno de pasiones, de inferior orden; por esto la vainilla ni tiene flor que sea hermosa, ni se tiene de por sí sola.
III. La continencia en María
3. Como las pasiones en María no se rebelaron, esta virtud le fue dada con toda la perfección que era menester.
IV. La flor a María
4. Cuando sientes moverse contra ti además de las pasiones que notaremos abajo, la tristeza y la melancolía, el gozo y la alegría excesiva, el temor y el miedo infundado, la osadía y el atrevimiento, el amor y el odio y otras pasiones ¿qué haces? ¿das libre expansión al movimiento? ¿extiendes las alas de la pasión y le das libre vuelo? Si así es ¡ay! las has de poner freno; las has de contener por entre el exceso y el defecto en un justo medio dictado por la recta razón. Promete hacerlo, propón practicarlo, y, al presentar a María tus resoluciones, le dirás: Presentación de la flor
ORACIÓN.
Señora: Os ofrezco junto a un ramillete de violas la vainilla, emblema de la continencia y del freno que pro - meto poner a todas mis pasiones. Recibid mi flor y haced que mis carnes sean reprimidas por el temor santo de Dios.

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