Cuando te sientas abrumado, triste y no sepas donde ir, dobla la rodilla delante del Santísimo. Allí hallarás la calma que tu espíritu anhela.
Ninguna lágrima derramada en oración se desperdicia. Todas esas lágrimas suben al cielo donde encuentran consuelo en Cristo.
En Él, hallamos la respuesta a nuestras inquietudes y es la guía para seguir adelante. No lo dudes, el mejor sitio "El Santísimo"

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