Algunos piensan que el matrimonio es un papel que hay que firmar y listo, sin embargo ¡es mucho más que eso!
Es una afirmación del valor del otro, en donde, ante Dios, ante la familia y los amigos se le dice al otro que vale TODA mi persona... "vales lo que yo soy, mi tiempo, mi futuro, mi presente, mi economía incluso, mi capacidad de dar vida, vales mi vida entera y hoy ante todos quiero decir que soy tuyo, solo tuyo y por siempre tuyo".
Mi matrimonio es una promesa de compañía, de corazón a corazón, de alma a alma. Es una decisión libre, tomada en base a un sentimiento que no tiene fecha de caducidad.
Mi matrimonio se dio sabiendo de antemano que momentos difíciles vendrían, que no sería nada sencillo, que había que aprender sobre palabras como: tolerancia, respeto, comunicación, entrega, confianza y lealtad.
Mi matrimonio es de los de antes, de los que no se tiraban a la basura a la primera diferencia de opiniones.
Mi matrimonio también tiene algo de moderno, es de esos donde ambos aportamos y nos hacemos cargo de los gastos, del hogar, de los hijos. Es de los que ya casi no hay, donde nos divertimos a montones como un par de locos, donde cuando sentimos soledad la sentimos compartida, donde las lágrimas siempre tienen un hombro, y las sonrisas un espejo.
Mi matrimonio no es de papel. Va más allá, es más que una foto enmarcada en la pared. Es una bendición permanente, un despertar ilusionado.
Es agradecer a Dios por tener en casa una presencia incondicional, es saber que el único interés que nos mueve es envejecer juntos y cada vez más enamorados.
Nuestro matrimonio es saber que al paso del tiempo, tras despedir a los hijos, quedaremos solo nosotros, solos una vez más, un poco más arrugaditos, más lentos en el andar, mas aburriditos, sabiendo que el mundo seguirá girando, y aunque uno de los dos se irá antes, volveremos a estar juntos en el más allá.
¿TE GUSTARÍA TENER UN MATRIMONIO MAS ALLÁ DEL PAPEL TAMBIÉN?

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