Dejarse cambiar es convertirse. Dejarse transformar es SANTIDAD.
¿Quién está llamado a la SANTIDAD?
Todo hombre, toda mujer y todo niño de toda época, en todo estado de vida, condición, grado de talento y profesión.
Tú estás llamado a la SANTIDAD.
Sed santos en toda vuestra conducta como dice la Escritura: "Seréis santos, porque santo soy yo" (1 Pedro 1,15),
No tengamos miedo a ser santos. Todos estamos llamados a la SANTIDAD, que no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar que Dios obre en nuestras vidas con su Espíritu, en confiar en su acción que nos lleva a vivir en la caridad, a realizar todo con alegría y humildad, para mayor gloria de Dios y bien del prójimo

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