La palabra férula proviene del latín. Originalmente se usaba para referirse a un tipo de arbusto, del cual se sacaban varas alargadas y huecas, que se usaban para corregir a los niños mal portados, o para sujetar fracturas, a fin de corregir la posición del hueso. Debido a su uso, la palabra férula guarda relación con el concepto de corregir, o gobernar.
Cuando hablamos de la Férula Papal, nos referimos al báculo que, en manos del Papa, representa su misión como pastor y guía de la Iglesia, hasta que Cristo vuelva.
A diferencia de la vara del pastor, que tiene un extremo curvo, la Férula Papal tiene una cruz, que durante mucho tiempo fue de tres brazos. También ha tenido cruces latinas, o sea de un único brazo, así como crucifijos y otros símbolos del cristianismo.
Una de las férulas más conocidas es la que portó San Pablo VI, para la clausura del Concilio Vaticano II. Esa férula es un crucifijo, con los brazos y el asta de la cruz dobladas por el peso del cuerpo de Cristo. También fue portada por San Juan Pablo II, y el Papa Francisco.
Además del Papa, también los obispos portan férulas en las celebraciones que presiden, ya que ellos también tienen la misión de guiar, enseñar y corregir al rebaño.

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