Sigamos a Jesús, necesitamos seguirlo para estar bien, necesitamos caminar de su lado para ir con paso firme, sin Él vamos como a la deriva sin horizonte ni rumbo al que seguir.
Con Él vamos con paso firme sin importar las circunstancias que tengamos que
vivir, porque Él va con nosotros en la barca: calmando tempestades, liberando
sequías, suavizando durezas e iniquidades, sanando dolores y rencores,
sembrando paz...

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