La Biblia, traducida total o parcialmente a más de mil cien lenguas, ha transmitido, a lo largo de los últimos veintiún siglos, el mensaje del cual ella, es portadora a todos los pueblos de la tierra.
Ese mensaje divino ha influido poderosamente en la vida de la humanidad, no
sólo en el aspecto religioso, sino en todos los demás. La Biblia, en
cuanto parte de la tradición cristiana y unida a ella, ha informado la vida del
antiguo Imperio romano, de amplias y diversas naciones de Oriente, de la Europa
occidental, de América, etc. En ocasiones ha sido en la forma de un
cristianismo pleno e íntegro; otras en formas limitadas (herejías, cismas);
otras incluso a través de personas o movimientos que querían oponerse al
cristianismo, pero que en algunos puntos estaban influidos por él.
En cualquier caso, las enseñanzas bíblicas y cristianas están en la raíz de
numerosísimos rasgos de la cultura y la civilización contemporáneas. El
conocimiento de la Biblia es necesario también desde un punto de vista
meramente cultural. Se trata ciertamente de una finalidad secundaria,
pues la Biblia ha sido escrita no en orden a la mera cultura, sino a la
salvación, pero no por ello menos real esta influencia.
Muy sugerentes, también, son las ideas que se aportan en la Exho. Apost. Verbum
Domini en el apartado dedicado a la Palabra de Dios y culturas (nn. 109-116):
estas son las ideas: El valor de la cultura para la vida del hombre [109]
- El valor de la cultura para la vida del hombre [109]
- La Biblia como un gran código para las culturas [110]
- El conocimiento de la Biblia en la escuela y la universidad [111]
- La Sagrada Escritura en las diversas manifestaciones artísticas [112]
- Palabra de Dios y medios de comunicación social [113]
- Biblia e inculturación [114]
- Traducciones y difusión de la Biblia [115]
- La Palabra de Dios supera los límites de las culturas [116]
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