A valorar la
salud... no se aprecia mientras se tiene.
A saber qué es comer con ganas, con apetito.
A saber qué es dormir a gusto, toda la noche.
A saber qué es poder correr, saltar, vivir...
Que todo en la vida es muy relativo: vida, placer, dinero...
A dar importancia a las cosas pequeñas: un vaso de agua, una sonrisa, una
palabra....
A sentir la necesidad de los demás.
A valorar cuánto vale tener una persona a tu lado, que esté contigo en los
momentos difíciles.
A valorar lo que supone tener a alguien que te escuche; que te diga unas
palabras; que sepa callar cuando no sabe qué decir; silencio antes que acudir a
frases hechas que no dicen nada.
A valorar lo que
supone sentir que alguien se te acerca, te quiere, te respeta, no te deja
solo...
A apreciar el que alguien sabe respetar tu intimidad y puedes confiar en él
plenamente.
A valorar que alguien a tu lado sepa respetar tus creencias religiosas aunque
no las comparta.
por Judith Aurora Arias Sarmiento

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