El Papa ni es rico ni vive como tal. Es un hombre de Dios totalmente dedicado a su ministerio en servicio a toda la humanidad. La vida del Papa es austera y sacrificada. Los que han visto su apartamento y su despacho saben la verdad.
Todo lo hace en función a la gloria de Dios y el bien de las almas.
¿Que vive en un palacio? Vive en un antiguo "palacio" en el Vaticano pues su misión no le permite vivir en un apartamento de la ciudad. ¿Acaso se pueden imaginar el Papa tomando un autobús para ir al Vaticano cada mañana?. Los que dicen estas cosas parece que no comprenden cuanto ama la gente al Papa. Cuando el Papa sale en público hace falta todo un sistema para que las masas no se le tiren encima.
¿Que viaja mucho? -Si, porque ha querido llegar personalmente con el Evangelio a todos sus hijos. Son viajes agotadores. Ciertamente no un paseo turístico de millonario no es por placer personal. Es por el bien de millones. Quien ha podido estar presente en una misa o audiencia papal sabe muy bien la gracia espiritual que esto representa.
¿Que tiene mucho dinero y riquezas? -No es cierto. El Papa es administrador. No tiene riquezas personales. Juan Pablo II, por ejemplo, murió sin tener nada material a su nombre, solo poseía su ropa personal y algunos libros.
Como pastor de la Iglesia universal, el Papa es responsable de la administración del Vaticano y esto implica recursos económicos. Esos recursos son en realidad una cantidad muy moderada ante las necesidades reales de la Iglesia en el servicio de la grey. ¿Acaso a alguien se le ocurre decir que un piloto comercial es rico porque tiene una nave aérea bajo sus controles?.
No se puede comparar las necesidades económicas de la Iglesia en nuestros tiempos con las necesidades económicas del pequeño grupo de los apóstoles reunidos en torno a Jesús. Algunos hacen dialéctica sobre este punto: Jesús nació pobre en Belén y el Papa, en Roma, vive en un rico palacio
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El mismo Jesús comparó a su Iglesia con un grano de mostaza que una vez sembrado se convierte en un gran árbol que cobija entre sus ramas a todas las aves del cielo (cf. Mt 13,31-32). Jesús, por su ministerio itinerante y el reducido número de sus discípulos, no necesitaba casas ni posesiones. Sin embargo, necesitaba de la generosa colaboración de algunas personas, las cuáles lo seguían y ayudaban con su dinero: Le acompañaban los Doce, y algunas mujeres... que les servían con sus bienes (Lc 8,1-3).
Por otra parte, Jesús hablando muchas veces del mal uso de las riquezas y del bien de la pobreza, nunca profirió ninguna palabra en contra de la riqueza y esplendor del Templo de Dios; por el contrario, expulsó enérgicamente a los vendedores que profanaban la santidad del mismo (cf. Mt 21,12; Mc 12,42). En el Antiguo Testamento es el mismo Dios quien determina la rica ornamentación de la Tienda de Reunión y luego del Templo divino. Esto nos manifiesta cómo el Evangelio enseña no se debe escatimar en ornamentar la casa de Dios. Y así lo han entendido los grandes santos, como el santo cura de Ars, quien viviendo para sí en la extrema pobreza, nunca fue mezquino en gastos para la casa de Dios.
2. Cuando se habla de las riquezas del Vaticano no hay que perder de vista que se está hablando de bienes culturales que son patrimonio de la humanidad, y de los cuales la Iglesia no es más que la custodia segura. El Vaticano, fuera de sus templos, es un gigantesco museo, bibliotecas, etc. Si el Papa tuviese que vender esos bienes para ayudar a los pobres, con mayor razón tendrían que vender cada nación y estado sus propios museos y bibliotecas y patrimonios culturales para ayudar a los pobres de sus propios países. Se trata de una ridiculez y un sinsentido, pues el hacer pasar estos bienes a personas particulares (que podrían comprarlos) sería privar a todos los estudiosos y personas de todas las creencias religiosas que se benefician con ellos, al ser puestos a la disposición general por la Santa Sede que los custodia. Allí acuden innumerables personas del mundo entero para conocer parte del patrimonio científico, filosófico, teológico y artístico de la humanidad.

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