Oh
amado Jesús, manso Cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura
miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de
vuestra cruz que abriendo vuestras carnes desnudo los huesos de vuestro
hombro sagrado y de la cual vuestra Madre Dolorosa tanto se compadeció.
También yo, oh carísimo Jesús, me compadezco de Vos y desde el fondo de
mi corazón te glorifico y te agradezco por esta llaga dolorosa de
vuestro hombro en la que quisiste cargar vuestra cruz por mi salvación.
Ah! por los sufrimientos que padeciste y que aumentaron el enorme peso
de vuestra cruz, ruegote con mucha humildad, ten piedad de mi pobre
criatura pecadora, perdonad mis pecados y conducidme al cielo por el
camino de la cruz.
Madre santísima imprime en mi corazón las llagas de Jesús Cristo crucificado… (Indulgencia de 300 días)
Oh dulcísimo Jesús, no seas mi juez si mi salvador… (Indulgencia de 100 días) Amen.

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