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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

10 de septiembre de 2014

Nuestra Señora de la Salud de Vailankanni, India ( 10 de septiembre)

El santuario, consagrado a Nuestra Señora de la Salud de Vailankanni, surgió como consecuencia de que un joven pastor fue en busca de un poco de leche para su amo y la celestial Señora se le presentó con su pequeño Hijo en los brazos.
La Virgen le sonrió y le pidió un poco de leche para el Divino Infante. Después que el Niño Jesús bebiera, Nuestra Señora volvió a sonreírle y la visión se desvaneció. Y al destapar el recipiente que contenía la preciada leche, ésta comenzó a rebalsarse milagrosamente…


Vailankanni (o Veilankanni) se localiza en la costa sureste de la India–un país en el que los católicos constituyen franca minoría–, a orillas del Golfo de Bengala, 350 km. al sur de Madrás, capital del estado de Tamil Nadu.

Antes del 26 de diciembre del 2004 contaba con una población de cinco mil habitantes. En la pequeña localidad costera de Vailankanni, en la India, un extraordinario rayo de esperanza ha irrumpido en medio de los sombríos y trágicos acontecimientos que segaron más de doscientas mil vidas en Asia meridional, cuando dos mil peregrinos y un antiguo santuario dedicado a la Santísima Virgen fueron milagrosamente preservados de la devastación general.
El 26 de diciembre del 2004, un terrorífico tsunami sembró la destrucción a lo largo de extensas zonas costeras del Asia meridional. La pequeña ciudad de Vailankanni no se salvó de la catástrofe. Pero en el momento en que el oleaje se abatía sobre la costa, una Misa tenía lugar en el santuario con la asistencia de unos dos mil peregrinos. Y, aunque el tsunami arrasó la localidad por completo, matando a cientos de personas, las aguas mortales no entraron en la iglesia, y todos los presentes se salvaron.
Según la BBC, el santuario fue el único edificio que escapó a la devastación. Pero quizás el hecho más significativo y extraordinario es que otras construcciones más alejadas de la orilla y al mismo nivel del mar que el santuario, fueron destruidas, mientras que la basílica fue preservada y los fieles que se encontraban en su interior ni siquiera fueron salpicados por las gigantescas y trastornadas olas. Los encargados del santuario no dudaron en calificar el acontecimiento como milagroso. Esta opinión es compartida por Sebastián Kannappilly, un comerciante del vecino estado de Kerala que asistía junto con su familia a la Misa, quien subrayó: “Fue un milagro que el agua no entrara en la iglesia”. Su chofer, que lo aguardaba fuera del templo pereció.
 LA MILAGROSA HISTORIA COMIENZA
El santuario, consagrado a Nuestra Señora de la Salud de Vailankanni, tiene una asombrosa y milagrosa historia que data del año 1560, cuando un joven pastor fue en busca de un poco de leche para su amo. A su regreso se sintió muy cansado e hizo un alto para recostarse bajo un frondoso árbol, muy cerca de una poza de agua.
Se adormeció profundamente y al despertar contempló a su lado, envuelta en una luz muy brillante, a una celestial Señora con su pequeño Hijo en los brazos. La Virgen le sonrió y le pidió un poco de leche para el Divino Infante. Después que el Niño Jesús bebiera, Nuestra Señora volvió a sonreírle y la visión se desvaneció. Volviendo tarde y con menos cantidad de leche, el chico intentó explicarle a su amo lo sucedido, pero éste no le creyó. No obstante, al destapar el recipiente que contenía la preciada leche, ésta comenzó a rebalsarse milagrosamente. La noticia corrió de boca en boca, y la poza de agua en donde ocurrió la visión se convirtió en un lugar de devoción popular.
 UN TULLIDO CAMINA
Hacia fines del mismo siglo XVI, muy cerca del primer lugar, Vailankanni recibió otra visita milagrosa de la Madre de Dios. Esta vez se apareció a un muchacho tullido que ayudaba a su madre viuda vendiendo leche cuajada en las calles.
Un día, mientras ofrecía su refresco, la Santísima Virgen se le apareció con el Niño Jesús en sus brazos. Ambos estaban envueltos por una luz muy brillante. La Señora le pidió al joven indio una taza de aquella leche. La Reina del Cielo se la dio entonces a su Divino Hijo y le pidió que sanase las piernas del muchacho. Después le encargó a éste visitar a un caballero católico que vivía en el vecino pueblo de Nagappatinam, a 12 km. de distancia, y le pidiera que construya en aquel lugar una capilla en su honra. Cuando el muchacho estaba a punto de advertirle a la Virgen que su enfermedad le impedía viajar, Nuestra Señora le ordenó que se levantara y caminara. Entonces, asombrado, constató que sus tullidas piernas habían recuperado la fuerza y el movimiento.
Lleno de gozo, corrió entonces en búsqueda del caballero. Al llegar a Nagappatinam el joven emisario encontró con facilidad al predestinado mecenas. El caballero lo recibió con gusto y accedió de inmediato a los deseos de la Santísima Virgen. La razón: había recibido la noche anterior en un sueño aquel mismo mensaje. Hizo pues construir en el lugar de las apariciones una humilde capilla cubierta de paja. Muchos enfermos que se dirigían ahí para implorar el auxilio de Nuestra Señora en sus aflicciones, recobraban la salud; por lo que fue llamada Arokia Matha (Madre de la Salud).
 PRESERVADOS DEL NAUFRAGIO
Nuestra Señora de la Salud realizó en el siglo XVII otro gran milagro. Un grupo de comerciantes portugueses que navegaba desde Macao, en la China, hacia Colombo, en Ceilán (actual Sri Lanka), fueron presa de una feroz tormenta. En su desesperación suplicaron el auxilio de María Santísima, la Estrella del Mar, e hicieron la promesa de construir una iglesia en su honra dondequiera que desembarcasen, si conservaban la vida. Entonces el tempestuoso mar se calmó totalmente.
El barco tocó tierra cerca de Vailankanni el día 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Nuestra Señora. Bajaron inmediatamente a la playa y cayeron de rodillas en señal de agradecimiento. Un grupo de pescadores indios, reconociendo que eran católicos los llevaron a la primitiva capilla. De inmediato comenzaron la construcción de un edificio más grande de material noble, y a lo largo de sus vidas hicieron varios otros viajes a Vailankanni, para enriquecer el santuario con los tesoros que adquirieron en China y en otros lugares. En recuerdo de ello, hasta el día de hoy se puede apreciar al viejo y gigantesco mástil del navío portugués, plantado a un costado de la actual Basílica.
 LA AMPLIACIÓN DE LA CAPILLA
Con el paso del tiempo, el número de los peregrinos que visitaban el lugar creció considerablemente. La fama de Vailankanni se extendió gradualmente. Los maravillosos pero inexplicables acontecimientos que ocurrieron en ella excitaron la reverencia y la admiración. Personas que fueron testigos de los acontecimientos o que oyeron de ellos de fuentes próximas, relataron los hechos a sus familiares y amigos.
Así la fama y la gloria de la milagrosa Madre de la Salud de Vailankanni se difundió como una estela de luz y de esperanza por aquella tierra.
De aquella primitiva construcción nada queda al presente, salvo que la curiosidad de los arqueólogos se concentre algún día en forzar excavaciones de viejas cimentaciones. La piedad de los católicos de la India construyó un templo mayor y luego otro aún más espacioso, éste superpuesto al primero.
Los arquitectos quisieron imitar un tanto al Santuario de Lourdes, y trazaron una amplia escalinata de dos brazos, erigieron las catorce cruces del Viacrucis, hicieron saltar el agua de unas rocas vecinas.Los numerosos fieles que llegaban a Vailankanni desde lejos a pie, regresaban a sus hogares, cantando de puerta en puerta las glorias y los favores de Nuestra Señora, así como los trovadores en la Edad Media hicieron célebres muchos santuarios en Europa. Con el transcurso del tiempo, los peregrinos comenzaron a llegar en trenes y buques a vapor, por lo que fue necesario ir ampliando continuamente la capilla y sus instalaciones.
El santuario de Vailankani, es quizás hoy en día el más visitado del mundo. Es el Santuario Mariano más conocido de la India, también lo llaman “el Lourdes del Este”. Anualmente acuden al Santuario 20 millones de peregrinos de toda la India y del Sudoeste asiático, siendo gran parte de ellos hindúes y musulmanes.
La festividad de la “Madre de la Salud” se celebra el 8 de septiembre de cada año. Más de 1,000,000 de peregrinos se concentra en la jornada para honrar la natividad de Nuestra Señora. Llegan al Estado de Támil Nádu, a la diócesis de Thanjavur y a esta aldea de 5,000 habitantes, desde todas partes del inmenso país. Llegan los que son y se profesan católicos, indios lógicamente; pero llegan también y esto es novedoso miles y miles que se confiesan musulmanes, hindúes, jainistas, shiks, parsis. Las concentraciones masivas no se hacen solo el día 8 de septiembre.
Durante todo el año y particularmente en Pascua, en mayo, en agosto…, las multitudes se apiñan en el santuario. La Iglesia de India, que cuenta con muchos otros templos dedicados a la Virgen, no ha procedido por el momento, al menos a declarar al de la “Madre de la Salud” como el Santuario Mariano Nacional, pero pocas dudas caben de que éste de la aldea de Vailankanni sea el principal y tal vez el más antiguo de todos los santuarios marianos de la India, seguido muy de cerca también es verdad por el de la “Virgen de las Gracias”, en Sardana, diócesis de Meerut en el Norte del país, y por el de la “Virgen del Monte”, en Bandra, archidiócesis de Bombay.
Resultaba lógico que el Santuario de la “Madre de la Salud” expresara el amor maternal de Nuestra Señora en instituciones de asistencia y de beneficencia para los más desvalidos: los niños y los ancianos. Y así se ha hecho, en efecto. A la sombra del Santuario se han construido dos orfanatos. Uno para niños, y otro para niñas.
Funcionan también allí mismo un asilo para ancianos y ancianas y un dispensario para urgencias que no cierra sus puertas ni de día ni de noche por la extraordinaria afluencia de peregrinos que de día y de noche suben hasta la colina. Los orfanatos del Santuario, como los otros 800 que la Iglesia tiene en India para bien de los niños huérfanos y abandonados, están financiados, al menos parcialmente por la obra de la Infancia Misionera.
En 1962 el Papa Juan XXIII, al agregar el santuario a la Basílica de Santa María Mayor en Roma, lo elevó a la categoría de Basílica Menor. Más recientemente, el 11 de febrero del 2002, para destacar su importancia sobre cualquier otro santuario de la India, la Iglesia organizó en Vailankanni la X Jornada Mundial del Enfermo. Nuestra Señora eligió este lugar para dispensar sus milagros a manos llenas. Vailankanni atrae más peregrino que cualquier otra basílica de la India. Cientos de curas milagrosas tienen lugar todos los años.

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