Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

16 de septiembre de 2014

Martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

Martes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores." Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo." La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera. (Lucas 7:11-17).

1.      “Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda”. Por una parte, Jesús y sus discípulos -la procesión de la vida-  entran en la ciudad,  y, por otra, una viuda que va a enterar a su hijo único y sus acompañantes -la procesión de la muerte - salen… Lo que había perdido aquella mujer era mucho más que un hijo: era su hijo único, el único apoyo que tenía. Quedaba sola, indefensa y en la indigencia. Jesús siente lástima, y la lástima le empuja a actuar. Dijo a la madre: "No llores. Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" Y el poder de la vida vence al poder de la muerte: “el muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre”. Jesús no sólo predica la Buena Nueva del de la vida, del amor y la misericordia, sino que, sobre todo, la hace presente allí donde está. Por donde pasa va surgiendo la vida. Con ello muestra que ha llegado el tiempo de la salvación, que “Dios ha visitado a su pueblo”. Señor, que donde esté yo se haga presente también la misericordia y el amor y surja la vida. Que me acerque al que sufre. Muchas veces no podré solucionar su problema, pero sí acompañarle y compartir su dolor y, de alguna manera,  hacer que “resucite” en su corazón la ilusión y a las ganas de vivir.

2.      Al dolor y al sufrimiento ¡cómo los tememos! Sin embargo, son inevitables. El mismo Cristo no quiso librarse del sufrimiento, de la soledad, de la ingratitud, sino que, al hacerse uno de nosotros, quiso pasar por todas esas amargas experiencias. Señor, que cuando llegue el dolor,  te mire a ti para aprender a sufrir con sentido cristiano. Juan Pablo II decía: “La fe en Cristo no su­prime el sufrimiento, pero lo ilumina, lo eleva, lo purifica, lo subli­ma, lo vuelve válido para la eternidad”. Por eso, Señor, quiero unir mi sufrimiento al tuyo en la cruz. Y quiero sufrir, como tú, por amor y con amor, ofreciéndolo por este mundo tan olvidado de ti, por los que quiero y por toda tu  Iglesia. 

3.      ¡Cuántas veces también nosotros nos encontramos hundidos, no en la muerte física, pero sí en la muerte espiritual! Nos sentimos atrapados por el dolor y el sufrimiento, por la desgana espiritual, por la tibieza, por el desánimo… Señor Jesús, en esos momentos en los que me siento azotado por la angustia y el sufrimiento, acércate a mí y di tu palabra poderosa: “¡A ti te lo digo: levántate!” Sí, Señor,  no pases de largo; acércate a mí y que yo oiga ese “levántate”. Que si tú lo dices, Señor, experimentaré también la victoria de la vida sobre la muerte, reviviré y podré comenzar de nuevo. 

3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.
16/09/2014

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