Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

19 de septiembre de 2014

Lucas 8, 1-3 “Le seguían los Doce y algunas mujeres”

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 8, 1-3

Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido sanadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

El honroso séquito femenino de Jesús
Lucas 8, 1-3
“Le seguían los Doce y algunas mujeres”

Por lo visto, el caso de la pecadora perdonada de Lc 7,36-50 no fue el único. El evangelio de Lucas nos presenta a continuación del relato maravilloso que leímos ayer, un resumen de lo que Jesús realizó con mucha frecuencia: cómo muchas de las mujeres que experimentaron su misericordia en la sanación y el perdón se convirtieron en sus discípulas y lo seguían junto con los Doce.

El pasaje comienza refrescándonos la memoria, al presentarnos a Jesús evangelizador (Lc 8,1), quien desde el comienzo ha dicho “tengo que evangelizar” (4,43), y a quien aquí le notamos tres características:
(1) Es itinerante: “Iba…”. Jesús el Señor de los caminos, está siempre en acción.
(2) Va por ciudades y aldeas: “…por ciudades y pueblos…”. Jesús se inserta en el tejido social del mundo urbano y también va al campo; no hay un espacio que no sea importante para su misión.
(3) Evangeliza: “…proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios”. Jesús predica siempre la acción poderosa de Dios que, en este tiempo de gracia se ha hecho visible y alcanzable en su tremenda cercanía a todas las personas y a todas las situaciones humanas.

En el compromiso activo de Jesús, que hemos visto bien ejemplificado en las escenas del evangelio de Lucas que hemos leído y contemplado en estos días. Dios está obrando la salvación de la humanidad. Su salvación que irrumpe desde dentro del sufrimiento humano, abrazado ahora por el corazón misericordioso de Jesús, y que hace de cada hombre una expresión viva de la plenitud para la cual fue creado.

Esta nueva humanidad está ya en germen en el grupo de los hombres y mujeres que acompañan permanentemente a Jesús en sus viajes misioneros. Su presencia constante al lado de él es también una forma de anuncio de lo que todos los destinatarios de la misión están llamados a vivir.

Llama la atención la presencia de las mujeres en los viajes misioneros de Jesús. Para nosotros hoy es normal, al fin y al cabo son la mayoría en las Iglesias, pero no era así en tiempos de Jesús. Por eso la presencia de mujeres en el grupo de discípulos, miembros activos de la escuela de Jesús, es un signo de la Buena Nueva del Reino.

Entrando despacio en el texto, notemos que las mujeres:
(1) Estaban con Jesús al igual que los Doce. Su lealtad al maestro perseverará hasta el Calvario (ver 23, 49.55).
(2) Algunas “habían sido curadas de espíritus malignos”. Lo mismo que se dice de todos en 6,18 y 7,21.
(3) Una de ellas, María Magdalena, había sido liberada de siete demonios. Algunos interpretes consideran probablemente se trate de una referencia a diversas enfermedades mentales de las que había sido curada. El número siete que en la Biblia expresa plenitud, parece indicar que ha pasado por una situación repetida (ver un caso en 11,26)
(4) Otra de ellas. Juana, venía del mundo cortesano de Herodes Antipas, quien era adversario de Jesús (ver Lc 13,31-32).
(5) Todas ellas apoyaban la misión de Jesús poniendo sus bienes al servicio del Maestro. El verbo utilizado aquí es “diakonéo”, término técnico en el Nuevo Testamento para describir el servicio eclesial. De aquí se deduce que se trataba de un servicio de no poca importancia.

La apertura de Jesús a las mujeres, hasta el punto de involucrarlas en su misión creaba una situación de escándalo que llegaba, incluso, hasta lo intolerable para la piedad rabínica y farisea de la época.

Pero más inconcebible era la tremenda confianza que Jesús despertaba en sus discípulos y discípulas al generar entre ellos una estrecha convivencia, sin que por eso se llegara a abusos o escándalos al interior de su comunidad. La razón por la cual el mundo oriental acostumbrada separar en la escuela y en todos los ambientes públicos a varones y mujeres era precisamente el temor a que terminaran involucrados afectiva y sexualmente. Pero la escuela de Jesús es diferente. Jesús confía en la madurez de sus discípulos. Esta capacidad para convivir con un corazón puro es también un signo de novedad del Reino.

Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1.
 ¿Cuál fue la actitud de Jesús ante la presencia de las mujeres en sus viajes apostólicos?

2. ¿En qué hacemos consistir la acogida y valoración de la mujer en los ambientes de trabajo, estudio, etc.? ¿En el contexto eclesial, qué protagonismo le dejamos ejercer? ¿Cuál es la enseñanza que Jesús nos da al respecto?

3.
 Yo, como mujer; ¿qué aporte concreto estoy dando respecto a la evangelización? ¿Me dejo “asfixiar” por el trabajo y no dedico un espacio de tiempo para hacer que el mensaje de Jesús llegue a muchos? ¿Qué estaría dispuesta a hacer concretamente?

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