Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

19 de agosto de 2014

Martes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Martes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario
1. Preparación
Señor, aquí estoy delante de ti. Ayúdame a tomar conciencia viva de que tú estás conmigo siempre. Esté donde esté, tu presencia amorosa me envuelve. Dame tu gracia para que este rato de oración me sea provechoso. Que vea claro qué quieres de mí. Dame un corazón nuevo, que me guíe por tus caminos de amor. Me pongo en tus manos, Señor. Soy todo tuyo. Haz de mí lo que tú quieras. Amén.
Ahora lee despacio la Palabra de Dios y las reflexiones que se proponen. Déjate empapar de la Palabra de Dios. Si con un punto de reflexión te basta, quédate ahí, no prosigas.
2. La palabra de Dios
«Jesús dijo entonces a sus discípulos: En verdad os digo: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Es mas, os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios: “os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".   Cuando oyeron esto sus discípulos, quedaron muy asom­brados y decían: Entonces, ¿quién podrá salvarse? Jesús, fi­jando su mirada en ellos, les dijo: Para el hombre esto es im­posible, para Dios, sin embargo, todo es posible. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo: Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recompensa tendremos? Jesús respondió: En verdad os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, vo­sotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, o hi­jos, o campos, por causa de mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Porque muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.» (Mateo 19, 23-30). 

1.      Ante la retirada del joven rico, sobre la que meditábamos ayer, Jesús comenta a los discípulos que las riquezas son un gran inconveniente para seguirle y entrar en la comunidad mesiánica: “os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.” Al oír esto, los discípulos se quedaron desconcertados y comentan que, si son las cosas así, “quién podrá salvarse”. Con estas palabras tan duras del evangelio de hoy Jesús pretende sacudir nuestra conciencia y advertirnos que estemos ojo avizor para no dejarnos esclavizar por los bienes de este mundo. No es que las riquezas sean malas en sí; lo malo es que las antepongamos a todo lo demás, incluso al hambre y las necesidades de los pobres y sólo nos interese acumular y no, distribuir. El que obra así Jesús dice que no puede entrar en el Reino de Dios. El tener el corazón “poseído” por las riquezas hizo que los buenos propósitos del joven de ayer se rompieran y quedaran en nada. ¿Y hoy no vemos que ocurre lo mismo a muchos cristianos?

2.      Al ver Jesús a los discípulos angustiados por lo duro de las palabras que les ha dicho, los anima: “para el hombre esto es imposible, para Dios, sin embargo, todo es posible”. Por nosotros mismos, ¡qué corto es el camino que podemos hacer siguiendo a Jesús pobre! Pero no hemos de desanimarnos. Somos débiles e incapaces de renunciar a tantas “riquezas” que aún “esclavizan” nuestro corazón, pero el Señor está con nosotros, y para Dios todo es posible. En él y con él todo lo podemos. Hasta desprendernos de tantas ambiciones humanas y materiales que aún nos tienen atados y nos impiden irnos con el Señor… Señor, lucha conmigo; libérame de lo que no soy capaz de “desposeerme”. Dame un corazón de pobre, como el del Pobrecillo de Asís, un corazón vacío de todo y capacitado para acogerte a ti y a tu Reino.

3.      Lo que Jesús ha dicho a los apóstoles hace que Pedro piense en él y en sus compañeros: ¿Qué va a ser de ellos? Y dice a Jesús: “Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recompensa tendremos?” Efectivamente, cuando Jesús los llamó, lo dejaron todo y se fueron con él. Y ahí siguen, caminando con Jesús… Pero siguen sin romper con la vieja mentalidad,  sin entender el servicio y el amor gratuito de Dios. Lo han dejado todo, pero esperando recibir una recompensa a cambio: “¿qué recompensa tendremos?”, ha dicho Pedro. Jesús, como respuesta, les habla de cómo serán las cosas en el mundo nuevo que ha comenzado con él y sus discípulos: “En verdad os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, o hi­jos, o campos, por causa de mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna.” Yo, Señor, reconozco que ha sido muy poco lo que he dejado para seguirte. Pero, a cambio de ese poco, ¡cuánto he recibido ya! El gozo de sentirme hijo de Dios y hermano de todos, esos momentos de alegría y paz profunda que, a veces, me has dado gozar aun en momentos difíciles, ¿no son ya el ciento por uno que prometiste a los que te siguieran y anticipo de lo que nos darás después? Gracias, Señor, porque a mi mezquina respuesta has respondido con generosidad tan grande.

3. Diálogo con Dios
A la luz de esta Palabra y estas reflexiones, pregúntate qué te pide el Señor... Háblale como a un amigo. Pídele perdón, dale gracias. … Escucha en tu corazón qué te dice el Señor. Pide que te ayude para poder llevar a la práctica los deseos que han surgido en tu corazón.

19/08/2014

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