Evangelio
En aquel tiempo se acercaban a Jesús los
publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados
murmuraban entre ellos: - Ese acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les
dijo esta parábola: - Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una,
¿no deja a las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que
la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy
contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:
- ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que
así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta,
que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer
tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa
y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las
vecinas para decirles: - ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había
perdido. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un
solo pecador que se convierta.
Explicación
A Jesús le acusaron mucho sus paisanos de
ser muy blando y acogedor con las personas pecadoras y de mala fama. Y él
explicaba su comportamiento, poniendo ejemplos para hacerse entender. A un
pastor se le perdió una oveja. Y cuando al final del día se dió cuenta, dejó
todo el rebaño recogido y se marchó a buscarla. Y cuando la encontró se llenó
de alegría, la puso sobre sus hombros y la devolvió al rebaño. La misma alegría
hay en el cielo por alguna persona que estando perdida ha sido encontrada.
Jesús dice que él ha venido para encontrar lo perdido.
Evangelio dialogado
Te ofrecemos una versión del Evangelio del
domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.
Textos: Fr. Emilio Díez y
Fr. Javier Espinosa
Dibujos: Fr. Félix Hernández
Parábola de la oveja
perdida - Lucas 15, 1-32
VIGESIMOCUARTO
DOMINGO: TIEMPO ORDINARIO “A” (Mt. 15, 21-28)
NARRADOR: En aquel tiempo, se
adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
PEDRO: Señor, si mi hermano
me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?
¿Hasta siete veces?
JESÚS: No te digo hasta
siete veces, sino hasta setenta veces siete.
DISCÍPULO1: Maestro, no crees
que te estás pasando. Moisés nos dice otra cosa.
JESÚS: Y a propósito de
esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas
con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez
mil euros. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él
con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
DISCÍPULO2: Y qué pasó después…
maestro.
JESÚS: El empleado,
arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y te lo
pagaré todo.
DISCÍPULO1: Y ¿qué hizo su
señor?
JESÚS: El señor tuvo
lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
DISCÍPULO2: Este sí que es un
buen amo.
JESÚS: Pero, al salir, el
empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien euros y,
agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes.
DISCÍPULO1: Supongo que le
perdonaría, como hicieron con él ¿no?
JESÚS: El compañero,
arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y te lo
pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que
debía.
NARRADOR: Sus compañeros, al
ver lo ocurrido, quedaron totalmente apenados y como no lo entendían fueron a
contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
JESÚS: ¡Siervo malvado!
Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también
tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?
DISCÍPULO2: Qué tío más
desagradecido y canalla.
NARRADOR: Y el señor,
indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
JESÚS: Lo mismo hará con
vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

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