El próximo Domingo 2 de junio celebraremos la Solemnidad del Corpus Christi, una oportunidad de gracia para que nos acerquemos al Misterio de fe y de luz que habita en nuestros sagrarios y que se actualiza en muchos altares del mundo: el Santísimo Sacramento de la Eucaristía.
- “Él trae su Eucaristía, viene cargado de Eucaristía, trae sus manos llenas de Eucaristía que reparte a todos. ¡Tanto amor, tanto misterio de amor infinito! ¡El mismo amor que se encierra en la eternidad, la misma Vida de Dios! Nos dice: “Como yo vivo por mi Padre, así vosotros viviréis por mí” (Jn 6, 57)
“Hijitos míos, porque os he dicho estas cosas os habéis llenado de tristeza, pero os digo la verdad…” (Jn 16, 6-7)
- “Padre, yo que te basto a ti para tu felicidad infinita, no les basto a ellos para su pobre felicidad limitada. Padre, amplía ese arcano de felicidad… No les basto, Padre, purifícalos por el amor, ¡purifícalos! No les basta ese amor que hace la felicidad de todos los bienaventurados, este amor que llena el cielo y la eternidad, este amor que les doy en este trocito de materia.
Después que les doy todo para que “trafiquen” con ello,
para que puedan tenerlo a su mano, para que puedan comer, hacer su
“negocio”…., luego quedan tan interesados en cualquier cosita, y les
interesa más y se gastan más en ello.
Padre, que el amor que Tú me has dado, ese amor, Padre,
con que Tú me has amado desde la eternidad…, ese Amor esté en ellos,
aunque no lo entiendan.
Eso es amor fino de nuestro Cristo”
Madre Teresa M. de Jesús Ortega, OP, sierva de Dios
Sedienta de Eucaristía

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