explica la misma celebración que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor delSeñor para estar juntos en su presencia; en segundo lugar, tendrá lugar la procesión, es decir, caminar con el Señor; por último, vendrá el arrodillarse ante el Señor, laadoración que comienza ya en la misa y acompaña toda la procesión, pero que culmina en el momento final de labendición eucarística, cuando todos nos postraremos anteAquél que se ha agachado hasta nosotros y ha dado la vidapor nosotros».
Benedicto XVI, jueves, 22 mayo 2008. Solemnidad del Corpus Christi, al presidir la celebración eucarística en la plaza de la Basílica de San Juan de Letrán.
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
© Copyright 2008 – Libreria Editrice Vaticana]

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