Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

1 de octubre de 2014

Meditación: Miércoles de la semana 26 de tiempo ordinario


La vocación se descubre en el tiempo, es un encuentro con el Señor que implica un compromiso… una misión divina en la que hay también cruz, que tiene un sentido salvador

“En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos e dijo uno: -«Te seguiré adonde vayas.» Jesús le respondió: -«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» A otro le dijo: -«Sígueme.» Él respondió: -«Déjame primero ir a enterrar a mi padre.» Le contestó: -«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.» Otro le dijo: -«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.» Jesús le contestó: -«El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios»(Lucas 9,57-62). 

1. En el camino de Jesús vemos como en un espejo nuestro camino. Vemos hoy tres personas que quieren seguir a Jesús, y su respuesta lacónica, que nos gustaría oír con su tono de voz…

-“Jesús subía hacia Jerusalén. Por el camino uno le dijo: "Te seguiré por doquiera que vayas". Se presenta esa persona, toma la iniciativa. Quizá está muy seguro de sí mismo. Se cree fuerte, sólido, generoso.
-“Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza"”. No basta el entusiasmo, la "dificultad" aparece al seguirlo: la falta de confort, la pobreza de su situación. También sufrir ser rechazado como él lo estuvo, es no tener seguridad... Señor, yo también quisiera siempre seguirte a donde Tú vayas... Pero ahora ya sé y la historia nos ha enseñado "dónde" ibas. Y el Gólgota me espanta, te lo confieso. Ciertamente que no podré seguirte si no me das la fuerza; pero tampoco me atrevo demasiado a pedírtela.
-“A otro le dijo: "Sígueme"”. Es Jesús que llama. El hombre respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos". En Israel, dar sepultura era una obligación sagrada... pienso que hay un sentido misterioso en esas palabras. Jesús le viene a decir que no tiene necesidad su padre de que él lo acompañe, al menos de momento: puede ir con Jesús con tranquilidad. También la palabra “muertos” puede referirse a los que todavía no han encontrado a Jesús, y que la fe es haber pasado de la muerte a la vida, es haber entrado en otro mundo.
-“Tú ve a anunciar el reino de Dios”. El discípulo sólo tiene una cosa a hacer, ante la cual desaparece todo lo restante: "anunciar el reino de Dios". Es radical, absoluto. Esto no admite retraso alguno. “A veces la voluntad parece resuelta a servir a Cristo, pero buscando al mismo tiempo el aplauso y el favor de los hombres (…). Se empeña en ganar los bienes futuros, pero sin dejar escapar los presentes. Una voluntad así no nos permitirá llegar nunca a la verdadera santidad” (Juan Casiano).
-“Otro le dijo: "Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia". Jesús le contestó: "EI que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios"”. Mal entendido, parece que Jesús separa de las familias. Pero hay que leer esto en el conjunto del Evangelio, donde Jesús nos ha pedido que amemos a nuestros padres, y ha dado testimonio de un afecto delicado a su madre al confiarla a san Juan en el momento de su muerte. Pero también Dios puede pedirnos que renunciemos por él a las dulzuras familiares. Esto lo había ya exigido Elías a su discípulo (1 Reyes 19,19-21). Temple que hay que adecuar a las necesidades familiares, para no ser fanáticos sino generosos, y la regla será como siempre el amor (Noel Quesson).

Aquí no habla Jesús de no atender a la familia, sino de la radicalidad de la llamada divina. Nos dice «sígueme» y esa llamada puede cambiar nuestra vida, podemos sentir que no admite excusas, retrasos, condiciones, ni traiciones... La vida cristiana es este seguimiento radical de Jesús. Con el Bautismo, la nuestra ya no es la vida de una persona cualquiera: ¡llevamos la vida de Cristo inserta en nosotros! Por el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones, ya no somos nosotros quienes vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros. Así es la vida cristiana, porque es vida llena de Cristo, porque rezuma Cristo desde sus más profundas raíces: es ésta la vida que estamos llamados a vivir.

El Señor, cuando vino al mundo, aunque «todo el género humano tenía su lugar, Él no lo tuvo: no encontró lugar entre los hombres (...), sino en un pesebre, entre el ganado y los animales, y entre las personas más simples e inocentes. Por esto dice: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’» (San Jerónimo). El Señor encontrará lugar entre nosotros si, como Juan el Bautista, dejamos que Él crezca y nosotros menguamos, es decir, si dejamos crecer a Aquel que ya vive en nosotros siendo dúctiles y dóciles a su Espíritu, la fuente de toda humildad e inocencia (Lluc Torcal).

Desde Abrahán que salió de su tierra de Ur y peregrinó por tierras extrañas cumpliendo los planes de Dios, muchas personas han seguido este “sígueme” divino. La expresión “que los muertos entierren a los muertos” no significa dejar de atender la familia, sino que Jesús nos pide que no usemos excusas, no dar largas a nuestro seguimiento. Los primeros apóstoles fueron modelos, pues "dejándolo todo, le siguieron". Lo mismo nos enseña con lo de "no despedirse de la familia", es un modo de hablar, de prioridades (J. Aldazábal).

2. ¿Por qué sufrir? ¿Por qué el sufrimiento del justo y del inocente? ¿El Todopoderoso no puede impedir el desamparo de los niños, las torturas que se infligen a los inocentes?

Dos amigos de Job fueron a "sermonearle". Hay amigos que en la dificultad nos pintan todo negro, más que ayudar, ayudan a caer. Otros quieren decirnos cosas sobre el sufrimiento, por las que no han pasado. ¡Qué fácil es hablar del sufrimiento cuando no se sufre! Pero hay que estar ahí, sobre todo hacer compañía, y si lo necesitan decir algo. Recuerdo que hablé con un sacerdote mayor que se moría. Me dijo: “tú no puedes comprender lo que estoy pasando, pero dime algunas cosas, que me vendrán bien…”

-“Bien sé yo en verdad que es así; ¿cómo podría un hombre tener razón ante Dios?” Job busca y se fía de Dios aunque no ve la redención de Cristo, y por tanto una respuesta total dado que no sabemos «por qué ha dejado Dios una creación con "arrugas"», una «obra inacabada», imperfecta.
-“Quien pretenda litigar con Dios, no hallará respuesta ni una vez entre mil... ¿Quién le hará frente y saldrá bien librado?” No se enfrenta con Dios el buen Job…
-“Dios traslada los montes... Impera sobre el sol... Hizo las estrellas... Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número”. Tampoco juzga a Dios... suspende el juicio, pero se fía.
-“¿Quién le dirá: «¿Qué es lo que haces?» ¡Cuánto menos podré yo defenderme!” 

Job se aferra, tenazmente, a su certeza: Dios es «sabio», Dios es «inteligente», Dios es «bueno», Dios es «poderoso»... y de ello ha dado muchas pruebas en su creación maravillosa. Es verdad que tampoco comprendo «por qué» hay tanto mal en este mundo... pero quiero confiar en Dios. Él sabe «por qué» (Noel Quesson).

3. Juan Pablo II, en su carta "Salvifici Doloris" (1984), sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano, es el que mejor ha abordado este misterio. Sobre todo en su apartado tercero, "a la búsqueda de una respuesta a la pregunta sobre el sentido del sufrimiento", que toma pie precisamente del libro de Job. ¿Será, como le dicen sus amigos, que estas desgracias son necesariamente castigo de sus pecados?, ¿será una pedagogía divina, por el valor educativo que tienen las pruebas y el dolor? El libro de Job niega estos presupuestos como insuficientes, pero no llega a la clave verdadera. Como dice el Papa, "el libro de Job no es la última palabra de la revelación sobre este tema".

La respuesta la tenemos en Cristo, en su dolor asumido, en su solidaridad total, en su muerte inocente y en su resurrección. Dios nos ha querido salvar asumiendo él nuestro dolor, entrando hasta el fondo en el mundo de nuestro sufrimiento y dándole así un sentido redentor, de amor, desde la profundidad del sacrificio pascual de Cristo, el Siervo de Yahvé que se entrega por los demás voluntariamente, a pesar de ser inocente. Dios nos ha mostrado su amor precisamente a través de su dolor, solidario del nuestro. Nuestro dolor, entonces, se convierte en solidario del de Cristo. Con la misma finalidad: salvar al mundo (J. Aldazábal).

Seguirá siendo una pregunta difícil de contestar. Seguirá doliendo. La oración del salmo no nos da la respuesta, pero sí fuerzas para vivir el misterio: "llegue hasta ti mi súplica, Señor, ¿por qué me rechazas y me escondes tu rostro? Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica".

Jesús nos dio el ejemplo, entregándose en manos de Dios y caminando hacia su sacrificio: "no se haga mi voluntad sino la tuya. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu".

Llucià Pou Sabaté

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