Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
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Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

13 de octubre de 2014

Lucas 11, 29-32 – aquí hay algo más que Jonás

Texto del evangelio (Lc 11, 29-32) – aquí hay algo más que Jonás

En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.

Reflexión: Lc 11, 29-32

No se trata aquí de sacar estadísticas trágicas para convencernos, pero es bueno tener en cuenta estas cifras cada vez que no obramos correctamente, en cualquier ámbito de cosas. Por ejemplo cuando de puro dejados e inconscientes desperdiciamos el tiempo en banalidades, como sentarte frente al televisor las horas de las horas, en vez de cumplir con tus deberes de estudiante, que podrían llevarte a obtener una buena nota en biología, que tal vez haría posible un descubrimiento o una propuesta que incremente la producción o mejore la distribución de algún tipo de alimento. En vez de quemar tus neuronas con cocaína o mariguana, una tarde de sábado, mientras miles de congéneres fallecen tan solo de hambre, podrías abstenerte y dedicar estos recursos y este tiempo a aliviar de algún modo las necesidades de tus vecinos, de algún pariente o de los menos favorecidos en tu pueblo o ciudad. Todos podemos hacer algo y con seguridad cada cosa que hagamos, por más pequeña que parezca repercutirá en bien o en mal, aliviando o empeorando la situación. Es cuestión de dejarnos conmover, pensando que somos unos privilegiados y que tal vez la situación podría haber sido distinta y alguno de nosotros o nuestros familiares podría estar contado en estas estadísticas. ¡Hagamos lo que esté a nuestro alcance por aminorar las diferencias, para paliar las consecuencias! Lo que haga tan solo uno de nosotros puede marcar la diferencia. No malgastemos, no desperdiciemos, no nos dejemos arrastrar por el consumismo. Seamos moderados y practiquemos la solidaridad, siendo desprendidos y generosos, en cuanta ocasión se nos presente. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.Empecemos por constatar que este no es el paraíso que por momentos alucinamos. Hay muchos millones de personas que no tienen las comodidades que tu…No solo eso, miles mueren de hambre cada día. Cálculos conservadores de la FAO han fijado en alrededor de 40,000 al día, es decir todo un estadio de fútbol. Casi 15 millones al año, 1,667 a la hora y 28 al segundo. Cada segundo mientras vamos leyendo este artículo el equivalente a una unidad turística de transporte repleta de ocupantes fallece de hambre en la Tierra. ¿Era inevitable que así sucediera? ¿Cuántos son niños? 18 mil niños diarios; 13 cada segundo. ¿Cómo no agradecer lo que tenemos, valorarlo, apreciarlo y esforzarnos por compartirlo? No es cuestión de culpas. Consistamos que ni tú ni yo –posiblemente-, somos culpables de nada, pero no podemos permanecer indiferentes. ¡Dejémonos conmover y actuemos con misericordia! Hay un millón de cosas que podemos hacer hasta antes de ir directamente a auxiliar a una víctima de la hambruna en el mundo. Y recordemos que este es tan solo un flagelo más de los muchos que sufre la humanidad y frente a los cuales ¡no podemos permanecer indiferentes! Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.¿Ha pasado antes el mundo por situaciones parecidas? ¿Es esta “sociedad del bienestar” un bien o un beneficio al alcance de toda la humanidad? ¿Es un valor que debemos perseguir? Si no nos importa o nos da lo mismo, con tal que nosotros podamos disfrutarla, no hay nada de qué más hablar. Pero la verdad es que no es así. Basta que te incomodes un poco para darte cuenta que este mundo no es la maravilla de la que aparentemente tú disfrutas temporalmente. Y tú indiferencia no es más que una afrenta a quienes sufren a tu alrededor y tendrías cómo aliviarles en algo, con un poco de sacrificio de tu parte. La vida es corta, tú lo sabes y no estás aquí para disfrutarla irresponsablemente, no mientras haya quienes sufran, precisamente y tal vez, para que tú puedas disfrutarla. Puede que su situación no haya sido consecuencia directa de tu proceder, pero todos vivimos en una comunidad y de un modo u otro todos nos implicamos y dependemos unos de otros, de tal manera que lo que hace o deja de hacer uno afecta a los demás. Tal vez tu riqueza proviene de un despojo histórico o tal vez haya sido bien habida, pero gracias a un sistema que fomenta la desigualdad, la injusticia y la iniquidad. Si así fuera, ¿no crees que podrías tratar de hacer algo al respecto? Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.Pues parece que sí. Parece que podemos vivir así, indiferentes y distantes. Solo ocupados y atareados en aquello que nos permita mejorar nuestro “estilo de vida”; llevarlo a un nivel superior, todo lo que podamos. Operándonos, siguiendo tratamientos, cambiando nuestra fisonomía, rejuveneciendo, haciendo ejercicios y disfrutando de todo aquello que podemos encontrar, que asegure satisfacción completa de todos los sentidos, incluso aquello que por algún prejuicio o mito no nos atrevíamos en el pasado. La vida es corta y seguramente terminará en algún momento también para nosotros, como lo hemos visto en otros casos, pero mientras la tengamos, debemos disfrutar al máximo. Vivimos en la cultura del placer y del disfrute en grado sumo. Todo está permitido. Todo es bueno y correcto, en tanto podamos disfrutarlo sin perjuicio evidente o razonable para nadie. El sufrimiento, el dolor y la muerte son situaciones por las que todos habremos de pasar en algún momento, sin embargo no debemos obsesionarnos por ellos hasta que no lleguen y entonces ya veremos. Es cierto que a otros les está tocando en este momento, pero esta es la ley de la vida y tarde o temprano también nos tocará a nosotros. Mientras más tarde y menos dure, mejor. Quizás incluso podamos evitar un gran sufrimiento aplicando la eutanasia cuando llegue el caso. ¿Qué podemos decirle a esta generación? Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.Cada vez le resulta al hombre más difícil creer en Dios. En la sociedad del “Bienestar” parece que Dios ha quedado desterrado por siempre. Al menos, mientras podemos disfrutar de la comodidad, de la vivienda, de buenos libros, buenos museos, buenas obras teatrales, buenos jardines, buenos paseos y buen trato cuando por algún motivo se resquebraja la salud, quién necesita a Dios. No vemos leprosos en la calle y en algunas zonas es imposible detectar pobreza, miseria, ni padecimiento alguno. ¿Para qué necesitamos a Dios? ¿Quién necesita a Dios? ¿Por qué habría de pensar en Dios? ¿Por qué y para qué tendría que recurrir a Él en mi vida cotidiana? Vivo de rentas que me alcanzan no solo para vivir, sino incluso para ahorrar. En verdad solo me acuerdo de Dios cuando subo al avión, porque tengo miedo a morir, pero la muerte es algo muy lejano, que solo ocurre en televisión y a poca gente relacionada conmigo. Y, razonablemente he aprendido que todos tenemos que morir, así que cuando me llegue mi hora ya veré. ¿Por qué gastar un segundo de mi tiempo ahora en pensar en la muerte y Dios, cuando me siento tan bien? Esta es posiblemente la principal trampa con la que tenemos que luchar hoy por hoy. La sociedad de bienestar que nos ha alienado por completo, deshumanizándonos y aislándonos de tal modo que sintamos que nada que no nos toque directamente nos concierne. Todo ocurre afuera y lo podemos ver y observar –si queremos- gracias a los avances tecnológicos, pero no nos concierne, mientras tenemos los recursos necesarios para mantenernos aislados e inocuos. ¿No es esto –entonces- lo que nos debía preocupar? ¿Cómo hacer que todo esto se mantenga hasta el momento indeseado, desconocido y probablemente distante de la muerte? ¿Por qué mortificarnos con ella ahora, salvo que sea una amenaza real? ¿Y Dios? Dios está reservado para aquel momento. ¿Se puede vivir así? Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.

Oremos:Practiquemos la austeridad, que no es lo mismo que la avaricia. Seamos modesto en nuestro comer, en nuestro vestir, en nuestra vivienda, en nuestros vehículos. Caminemos cada vez que podemos y no gastemos más de la cuenta en cosas superfluas. Usemos productos sanos y preferentemente hechos a mano y locales. Seamos consientes en todo lo que hacemos, procurando escoger de los Bienes, el Mejor. Esta es la forma de ser cristiano hoy, cuando vives en una urbe enorme, y en la que parece que todo está resuelto y la pobreza, el hambre, la ignorancia, la mortalidad infantil, la sed, las enfermedades y otros flagelos parecen totalmente superados. Debemos propiciar la austeridad y la solidaridad, convencidos que todo sacrificio que hagamos redundará en alivio a nuestros hermanos que sufren. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.
Padre Santo, haznos sensibles al sufrimiento y las necesidades de la humanidad. Que no pasemos indiferentes, como si nada fuera de nuestra incumbencia y que por el contrario practiquemos la misericordia con todos… Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor…Amén.

Roguemos al Señor…

Te lo pedimos Señor.

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