Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

7 de octubre de 2014

LECTURAS DEL DÍA 07-10-2014

MARTES. NUESTRA SEÑORA, LA VIRGEN DEL ROSARIO. Memoria Obligatoria. 7 de Octubre del 2014 . 3º semana del Salterio. (Ciclo A) TIEMPO ORDINARIO. AÑO DE LA FE..SS Ntra Sra La Virgen del Rosario. Justina vg mr, Martín Cid ab, Marcelo mr. Santoral Latinoamericano. SS. Ntra. Sra del Rosario.
LITURGIA DE LA PALABRA

Ga 1,13-24: Se dignó revelar a su Hijo 
Salmo responsorial 138: Guíame, Señor, por el camino eterno. 
Lc 10,38-42: María escogió la mejor parte 

 Oír la Palabra es la buena parte. La Palabra toma y da la salvación: la vida eterna. La buena parte, como tal, no se ha de quitar. La salvación dura siempre. En las palabras de Jesús a María laten sin duda las palabras del salmo “la porción de mi herencia y de mi copa eres tú, Yavé; tú eres el que cuida de mis suertes. En delicias me cayeron las medidas, y mi herencia me place” (Sal 15,15s). Jesús llama bienaventurados a los que oyen la Palabra de Dios y la guardan. 


Aunque no se puede negar que son también grandes el servicio a la mesa y todas las obras de caridad, puesto que, según la palabra de Cristo, son servicios prestados a él mismo (Mt 24,40). Sin embargo, no por eso hay que rebajar y descuidar el hecho de escuchar la Palabra. Conforme a esta Palabra dejaron los apóstoles de servir a los pobres a la mesa, con el fin de quedar libres para la proclamación de la Palabra, y confiaron a los diáconos el servicio de los pobres (Hch 6,1s). El relato de la acción del buen samaritano tiene su necesario complemento en el relato de la visita a Marta y María. 

Si en ocasiones el cumplimiento de los propios deberes nos lleva a quejarnos de la conducta de otra persona, tendríamos que estar abiertos a la posibilidad de que ella quizá esté respondiendo a una llamada incluso superior.. 

Primera Lectura

Gálatas 1, 13-24 
Reveló a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles 

Hermanos: Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados. 

Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles, en seguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco. 

Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Pedro, y me quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Fui después a Siria y a Cilicia. Las Iglesias cristianas de Judea no me conocían personalmente; sólo habían oído decir que el antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes intentaba destruir, y alababan a Dios por causa mía. 

Palabra de Dios

Salmo responsorial: 138 
Guíame, Señor, por el camino eterno. 

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R. 

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras. R. 

Conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R. 

EVANGELIO

Lucas 10, 38-42 
Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor 

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 

Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano." 

Pero el Señor le contestó: "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán." 

Palabra del Señor

Reflexión de la Primera Lectura Ga 1,13-24: Se dignó revelar a su Hijo
Pablo tenía conciencia de que sus cartas serían leídas solemnemente en la asamblea cultural; de ahí las fórmulas rituales, de marcado sabor litúrgico, que encabezan y completan sus cartas. En este saludo se contiene, a grandes rasgos, el tema de toda la carta: apología de su misión apostólica: “Pablo, apóstol no por autoridad humana ni por mediación del hombre”; la exposición de su evangelio de salvación por la fe en Jesucristo: “Jesucristo se dio y se entregó a sí mismo por nuestros pecados...” La ausencia de todo elogio a los gálatas incluye claramente un mudo, pero elocuente reproche: “a las iglesias de Galacia” secamente, cuando de ordinario adjetiva elogiosamente a los destinatarios: “a todos los que están en Roma, amados de Dios, santos convocados” (Rom 1, 7; cf ICor 1,2; Fil 1, 1; Col 1,2; ITes 1,2-10; 2Tes 1,3-4; lTim 1, 2; 2Tim 1, 2; Tit 1,4).

A partir del versículo 6 Pablo aterriza «in medias res», haciendo resaltar su estupor por la rapidez del proceso deformativo que ha empezado a operarse en el seno de las comunidades gálatas. Parece que la solidez de la fe plantada en aquellas regiones exigiría, al menos, un plazo mayor para el «paso» de un evangelio a otro.

El proceso deformativo, que empezaba a operarse en Galacia, partía de la autenticidad original de la vocación divina a la gracia y amenazaba con desembocar en «un evangelio diferente». El peligro era mayor, porque los innovadores de Galacia no presentaban abierta batalla. No eran las suyas doctrinas ni siquiera francamente judías, sino que pretendían ofrecer una versión depurada del propio evangelio apostólico. Se entraba así en la tremenda amenaza de los “seudo”, del demonio disfrazado de ángel de luz» (2Cor 11, 14).

Este es un proceso que se repetirá a lo largo de la historia: un grupo de miembros de la Iglesia se alza con la pretensión del monopolio de la ortodoxia; y para ello, ni siquiera dan la cara, sino que utilizan un lenguaje ambiguo e incisivo como la «amenaza de infiltración», “vendidos al enemigo”, etc.

Pero Pablo no cree que hay que callarse por el bien de la paz y para no espantar las ovejas del redil; sino, al contrario, se yergue como un profeta del Antiguo Testamento y lanza sus maldiciones contra estos perturbadores disfrazados. Esto le trae a la mente las frecuentes acusaciones que contra él han lanzado sus adversarios a través de su accidentada vida apostólica: Al ver que admitía a los gentiles en la Iglesia sin exigirles la pesada praxis del judaísmo, lo acusaban de adulador y acomodaticio, ya que con aquel proceder intentaría hacer rápidamente adeptos entre los paganos (1Tcs 2, 4; 2Cor 3, 1; 4, 2; 5, 11-12). Será la eterna acusación contra el esencial apostolado de diálogo que la Iglesia habrá de mantener a lo largo de su historia: desde la acusación de aristotelizar la Iglesia, que le costó a santo Tomás de Aquino su cátedra de teología en París en el siglo XI hasta las con temporáneas acusaciones de democratizar y de marxistizar la Iglesia, de las que son víctimas tantos creyentes cristianos y proclamadores evangélicos de nuestros días.

A partir de ahora, Pablo hace un subrayado muy fuerte de la absoluta gratuidad de su conversión. Esto constituirá, por así decirlo, el eje teológico de toda la carta.

Afirma que “el evangelio predicado por él no era de origen humano”. La palabra «evangelio» ha ido tomando diversas acepciones a través de los siglos. Una primera lectura de esta afirmación paulina podría hacer creer que se trata del contenido de la catequesis sobre los hechos y dichos de Jesús. En este caso algunos imaginan que Jesús resucitado se le apareció directamente a Pablo, y que lo instruyó, sin necesidad de pasar antes por ningún catecumenado.

Esto no es posible, entre otras razones, porque, cuando Pablo perseguía encarnecidamente a los cristiano, conocía perfectamente el contenido de su doctrina, Pero sobre todo, a través de los escritos paulinos vemos que «evangelio» tiene un significado más real y vital: es una especie de fuerza creadora, que produce lo que anuncia, porque su autor es Dios ( Tes 1, 5).

Esa fuerza vital, esa dinámica profética la recibió Pablo directamente de Dios, no por intermedio de ningún hombre, ni siquiera de los apóstoles. Con esto Pablo no está afirmando que no hay necesidad de escuchar a los dirigentes de la Iglesia, ya que él hace a continuación todo lo contrario: sube a Jerusalén para «rendir pleitesía» (ése sería el sentido del griego “historien” a los supremos responsables de la Iglesia, sobre todo a Cefas.

Para Pablo, su conversión fue obra exclusiva de Dios: de pronto a Dios le plugo «descubrir su Hijo en mí». En Pablo estaba Cristo como oculto: sabia mucho de él, y por eso perseguía a sus discípulos; pero, en definitiva, Jesús no era objeto de fe. La emergencia de esa figura humana desde la conciencia de Pablo hasta su afirmación creyente fue obra exclusiva de Dios.

Aquí tenemos un modelo de equilibrio dinámico entre dos cosas muy importantes: La gratuidad de La fe y la adhesión a la tradición y magisterio eclesiásticos. Estos últimos, a través de la información —de la catequesis—, pueden ofrecer los datos objetivos de la fe. Pero la fe —la adhesión consciente al misterio— es una consecuencia de la acción de Dios. Es él el que tiene la iniciativa. El hombre no cree porque la Biblia, la tradición religiosa o el magisterio eclesiástico le hayan propuesto a Cristo, sino única y exclusivamente porque Dios ha irrumpido misteriosamente en él. Esta irrupción de Dios puede ser anterior o posterior al catecumenado. En e1 primer caso, Dios lo impulsará a buscar la información en el espacio debido (Biblia, tradición, magisterio). En el segundo, el hombre interpretará estos datos como un objeto de fe.

Reflexión del Salmo responsorial 138: Guíame, Señor, por el camino eterno. 

Estamos ante un salmo sapiencial, que concluye con una súplica (23-24). Trata de responder a la pregunta: « ¿Quién es el ser humano?», y pone de manifiesto que sólo Dios puede decir quiénes somos.

Este salmo consta de cinco partes: lb-6; 7-12; 13-18; 19-22; 23- 24. La primera (lb-6) insiste en el conocimiento que el Señor tiene de las personas. Son diversos los verbos que expresan este pensamiento: «sondear», “conocer”, «penetrar», “examinar”, etc. Hay una serie de cuatro parejas de términos opuestos que traducen la idea de totalidad: “sentarse + levantarse”, «andar + acostarse», «por detrás + por delante», «pensamiento + palabra». El Señor conoce totalmente la dimensión exterior de la persona. De su dimensión interior se hablará más adelante (13-18). El conocimiento que Dios tiene del ser humano excede la comprensión que la persona tiene de sí misma. Nuestro ser le es familiar, mientras que nosotros no logramos saber con exactitud quiénes o qué somos.

La segunda parte (7-12) esboza la primera reacción ante este conocimiento total y cristalino: el intento de huida. El salmista siente deseos de huir lejos del soplo y de la presencia de Dios (7). Intento frustrado, pues él, con su mano derecha y con su mano izquierda, en una especie de abrazo cósmico, envuelve y sujeta a toda persona (10). En esta parte también se juega con cuatro parejas de elementos en oposición que expresan la idea de totalidad. Se trata, en todos los casos, de intentos de huida: «subir al cielo + acostarse en el abismo», «volar hasta el margen de la aurora (huir hacia el este) + emigrar a los confines del mar (huir al oeste)», «las tinieblas + la claridad», «la noche + el día».

Están presentes tanto la dimensión vertical (cielo - abismo), como la horizontal (este - oeste) y la dimensión temporal (noche - día). La conclusión a que se llega es que resulta inútil pretender huir de Dios. Ello conoce todo (primera parte) y lo abarca todo (segunda parte). ¿Cuál puede ser la solución?

La respuesta viene en la tercera parte (13-18) y constituye la segunda reacción, la actitud auténtica del ser humano: entregarse serenamente a Dios El lo conoce todo, no sólo el exterior, sino también lo más íntimo de la persona. En la cultura del pueblo de la Biblia, las entrañas —el texto hebreo habla literalmente de «riñones» (representa los deseos y las intenciones más recónditas de la persona. Dios se encuentra ahí, en el secreto más profundo del ser humano.
Además, él ha sido el gran tejedor de cada ser humano, nos ha tejido en el seno de nuestra madre biológica, pero también en el inmenso seno de la gran madre Tierra (15). Las manos del Señor iban tejiendo, mientras que sus ojos contemplaban la maravilla que se iba formando poco a poco. Cada persona es un prodigio de Dios. Todo forma parte de un gran plan divino, el plan que se abre y estalla en maravilla y prodigio de vida. Todo está claro a los ojos del Señor, incluidos nuestros días, desde el primero hasta el último, antes incluso de que lleguen a existir

La cuarta parte (19-22) deja a un lado el ambiente sereno y tranquilo, para dar paso a un clima de violencia. Aprovechando la intimidad con el Señor, el salmista pide justicia, deseando la muerte de los malvados y asesinos que se rebelan contra el Señor. Les declara un odio mortal por odiar ellos a Dios.

En la última parte (23-24), se retama el tema de la primera (lb-6) en forma de súplica. El salmista le pide al Señor que lo sondee, que lo conozca, que lo ponga a prueba, que mire su trayectoria y que lo guíe por el camino de la eternidad. Son los mismos motivos que aparecen al principio. Antes, el salmista afirmaba que el Señor lo conocía sobremanera. Ahora le pide que intensifique el sondeo, para que su camino no le resulte funesto.

Los caminos de la primera parte (3b) se convierten ahora en «camino eterno». El hecho de que Dios sondee da lugar a un efecto saludable: anima a que nuestros caminos cotidianos pasen de caminos funestos a camino de eternidad.
Este salmo tiene una parte violenta y de odio, en la que se pide la muerte de los malvados y el alejamiento de los asesinos (20). Este detalle es importante a la hora de comprender la situación que engendró este salmo. Por otro lado, hay que recordar lo que se ha dicho un poco antes: « ¡Si los cuento... son más numerosos que la arena! ¡Y, cuando despierto, todavía estoy contigo!» (18). Estos datos nos llevan enseguida a la siguiente conclusión: este es el salmo de una persona amenazada de muerte que se ha refugiado en el templo de Jerusalén (compárese con Sal 17; 27). El templo funcionaba entonces como lugar de refugio. Los asesinos están fuera, a la espera. La persona refugiada pasa la noche en el templo, reflexionando sobre Dios, que la conoce total y profundamente. Y se duerme con estos pensamientos. Cuando se despierta (18), todavía está envuelta en la contemplación de estos proyectos, prodigios y maravillas del Señor Los sacerdotes de guardia solían echar las suertes para ver si el refugiado era inocente o culpable. A la vista del texto de este salmo, también nosotros podemos, sin lugar a dudas, declarar inocente al salmista. Entonces se extiende la reacción de justicia contra los malvados e injustos asesinos. Así se explica el odio que les profesa el salmista. Obrando como obran, se convierten en enemigos de Dios, al que odian, detestan y contra el que se rebelan. El salmista hace suyos los sufrimientos del Señor: « ¡Los tengo por mis enemigos!» (22b).

Son muchos los rasgos que aparecen aquí; nos limitamos a destacar alguno de ellos. Está muy presente el motivo del Señor corno aliado y defensor del justo. Se considera el templo como casa del Señor, en la que el justo se refugia para que se le haga justicia. ¡El motivo de la alianza también está muy presente en la reacción del justo, que odia a los enemigos de! Señor. Un elemento que aparece con gran intensidad es el del conocimiento de Dios, que conoce incluso las profundidades de nuestro ser y de nuestro obrar que nosotros desconocernos. Nos conoce plenamente: por dentro, por fuera, conoce nuestras acciones y deseos más íntimos, nuestros pensamientos y palabras. Es un Dios que está, por tanto, en lo más profundo de nuestro ser, de nuestra historia personal. Se ha instalado ahí, desafiándonos e invitándonos a encontrarlo, no fuera de nosotros, sino en nuestra más profunda intimidad. De nada sirve buir de él, porque estaríamos huyendo de nosotros mismos y de nuestra identidad más secreta. Si él conoce de este modo nuestro ser, pasado, presente y futuro, sólo nos resta pedir que se nos revele y que, al mismo tiempo, nos revele cuál ha de ser nuestro camino, para que no sea un camino funesto, sino de eternidad...

Otro aspecto importante es la misteriosa atracción que ejerce este Dios. El conocimiento pleno que tiene del ser humano provoca en el salmista una reacción serena de entrega total, pidiendo que lo sondee, que lo conozca y lo guíe cada vez más por el camino eterno (compárese con Sal 103,14).

El Jesús del evangelio de Juan goza de ese profundo conocimiento de tas personas Qn 1,47-50; 2,23-25). Sus primeras palabras son estas: « ¿2A quién estáis buscando?» (Jun 1,38). El sabe qué es lo que buscamos en lo más hondo de nuestro ser; y nos invita a tomar conciencia de ello, para que seamos felices. La samaritana es un claro ejemplo de todo esto (Jn 4,5-30). Jesús le reveló que andaba en busca del agua que calma la sed para siempre. Ella la estaba buscando sin tener conciencia de ello. Después de encontrarla, se convirtió en misionera,

Conviene tener presente cuanto se ha dicho a propósito de los demás salmos sapienciales. Podemos rezarlo cuando reconocemos que la decisión más sabia de la vida consiste en entregarse serenamente a Dios, poniéndose en sus manos, pues Dios nos conoce plenamente; también cuando experimentamos que Dios nos es trecha y abraza, no para condenarnos, sino para orientar nuestros pasos por el camino eterno; es un salmo para cuando necesitamos examinar nuestros caminos; también podemos rezarlo en los conflictos internos y externos de la vida...

Reflexión primera del Santo Evangelio Lc 10,38-42: María escogió la mejor parte 
MARTA/MARIA: JESÚS/MUJER. MUJER-JUDIA.

Texto. La habitual fórmula inicial litúrgica no debe impedirnos perder la perspectiva de camino hacia Jerusalén, en que Lucas sitúa expresamente el texto. Fuera de esta perspectiva el autor no tiene intereses localistas. Su atención se fija en dos mujeres, Marta y María. Todo intento de ulterior identificación de las mismas sería una distracción y un alejarse del texto. Sí, en cambio, debe resaltarse el hecho, porque probablemente no era normal en aquel entonces que las mujeres tomasen la iniciativa en ofrecer a los hombres su hospitalidad. Aún más, Jesús aparece como teniendo con Marta y María una gran confianza. Tanto la exigencia de Marta como la réplica de Jesús revelan una gran familiaridad y una amistad cordial. El hecho viene a confirmar el intencionado protagonismo que Lucas confiere a la mujer, en claro contraste con la mentalidad y las estructuras sociales de la época. Pero aún hay más en el texto de hoy. Lucas presenta a María en la postura clásica del discípulo, es decir, sentada a los pies del maestro. Contrastando con esta presentación, un dicho judío de la época rezaba así: El que enseña la Torá a una mujer le enseña necedades.

Pero todavía hay más en el texto de hoy. Lucas hace de María un modelo de discípulo de Jesús en razón de la escucha de la palabra: éste es el objetivo central del texto, lo que Lucas quiere inculcar en sus lectores. La temática no es nueva. Ha aparecido ya en Lc. 6, 46-49, en Lc. 8,15 y 8,21. En estos textos se habla de escuchar y de poner en práctica lo escuchado. Hoy se insiste sólo en lo primero, en la escucha, a la que se califica de parte mejor y de la que no se puede prescindir si se quiere ser discípulo de Jesús.

¿La parte mejor por contraposición a otra peor, que sería la escogida por Marta? Aparentemente esto es lo que se deduce de la presentación por contraste que Lucas hace de las dos hermanas y de la respuesta de Jesús al requerimiento de Marta. La regañina que Marta pedía para su hermana por no ayudarle en los preparativos. Una vez más, sin embargo, la agresividad del lenguaje y la plasticidad narrativa nos desconciertan y nos desbordan. El contrate de situaciones ni tiene razón de ser en sí ni comporta valoración alguna. Se trata de un recurso gráfico para dar realce y viveza a la única idea que el escritor quiere desarrollar: la necesidad imperiosa que tiene el discípulo de estar atento a la palabra del maestro. Y punto. Ni se contraponen ámbitos de la vida ni se hace una división dual de la vida en contemplativa y activa. Interpretar este episodio como una recomendación de la vida contemplativa, en cuanto superior a la vida activa, es introducir un enfoque alegórico, que no sólo carece de fundamento en el propio relato, sino que, además, da carta de ciudadanía a una distinción originada posteriormente como fruto de otras preocupaciones teológicas. El mensaje del texto va exclusivamente dirigido al cristiano, al cual se le pide estar a la escucha de Jesús.

Comentario. El cristiano puede llegar a prescindir de todo, si la palabra de Jesús es su alimento y guía; si no lo es, todo le parecerá poco y nada le satisfará. Pero entonces, ¿en qué se distinguiría un cristiano de uno que no fuera o no se proclamara cristiano? En evidente contraste con la mentalidad y la práctica de la época Lucas no tiene reparo en presentar a una mujer en actitud de discípulo, sentada a los pies de Jesús, e incluso en hacer de ella un modelo de discípulo. Ello indica una línea de pensamiento que, implícitamente, abría horizontes a una nueva identidad personal de las mujeres y a una nueva posición social de las mismas. Pero, sobre todo, se impone devolver al hecho toda su fuerza de novedad, ruptura y progresismo. Un hecho de tal envergadura bien puede considerarse como prototipo para otros en el futuro. Pienso, por ejemplo, en el sacerdocio de la mujer.

Texto. Recoge un incidente doméstico entre las hermanas Marta y María. Lucas es el único evangelista que habla de él, tal vez por su tendencia a dar entrada en su obra a personajes femeninos. El incidente le sirve para resaltar la necesidad de escuchar la palabra de Jesús.

Comentario. Comienzo confesando que la lectura de este texto me despierta siempre una corriente de simpatía y de solidaridad con Marta. ¿Acaso no tiene razón al quejarse a Jesús por el comportamiento de su hermana María? ¿Acaso no es injusto Jesús con Marta echándole en cara sus desvelos y trabajos precisamente cuando él está disfrutando de ellos gracias a la hospitalidad que ella le ha ofrecido? Pero enseguida me doy cuenta de que éstas no son las preguntas adecuadas en un texto en el que Lucas no ha querido escribir la crónica de un incidente. Lucas quiere, sencillamente, inculcar en el lector la necesidad de una actitud de escucha, de abertura, cargada de esperanza, a aquél que es la respuesta del Padre. Se trata de una temática habitual en el tercer Evangelio, en el que, ya en sus comienzos, se describe a María, la madre de Jesús, como prototipo de escucha reflexiva. Léanse los vs. 19 y 51 del cap. 2.

Marta es reprendida por Jesús debido al exclusivismo que se encierra en su queja. A la queja de Marta le sucede lo que tantas veces sucede en nuestras afirmaciones: que fallan no por lo que dicen, sino por lo que niegan o silencian. Lo que la queja de Marta niega o silencia es la actitud reposada de escucha de la Palabra. Y es esta actitud la que Jesús quiere reivindicar cuando le dice a Marta que anda nerviosa e inquieta con muchas cosas siendo así que sólo una es necesaria, la que precisamente está haciendo su hermana María: escuchar.

Y aquí debería terminar el comentario de no ser por una subinterpretación que se ha colado con demasiada frecuencia: preeminencia de la vida contemplativa sobre la activa y calificación sólo de la primera como de estado de perfección. El apoyo quiere verse en las últimas palabras de Jesús: María ha escogido la mejor parte. ¿De dónde ha salido el comparativo mejor? El texto original no compara, simplemente reivindica lo que se quiere negar: María ha escogido la parte buena. No olvidemos que se trata de un diálogo, con todo el colorido y la riqueza de matices que tienen siempre los diálogos. Jesús le dice a Marta que su hermana está en la dirección buena. Y nada más. Es decir, no opone la contemplación a la acción, ni dice que la contemplación sea más perfecta que la acción. Pienso en tantas Martas que trabajan duro gracias a su actitud contemplativa y de escucha, pero a las que, en base al texto de hoy, se las discrimina y desclasa. Mi simpatía y admiración por ellas, en nombre precisamente de este texto. Ellas son a la vez María y Marta.

Reflexión segunda del Santo Evangelio Lc 10,38-42:
Los judaizantes de Galacia sostenían que su evangelio provenía de Cristo a través de los apóstoles, pero declara que el Evangelio de Jesucristo le había sido revelado directamente por Dios Padre, del mismo modo que lo había recibido san Pedro; por tanto, su Evangelio tiene tanta autoridad como el de Pedro y es idéntico a él. La revelación directa del Hijo por el Padre era tan suficiente que no tenía necesidad de buscar más ilustración ni siquiera de los doce, incluyendo a Pedro.

El evangelio nos transmite la escena en que María y Marta, hermanas de Lázaro, ante la persona del Señor adoptan actitudes bien diferentes. Esta anécdota ha recibido diferentes interpretaciones a lo largo del tiempo en las distintas épocas históricas. La interpretación a que se nos tiene acostumbrados es la de hacernos ver la superioridad de la vida contemplativa sobre la activa, como si ésta última fuera algo de segunda importancia, cuando no un real estorbo para el acercamiento a Dios. Y lo primero que hay que hacer es conocer bien el evangelio,

Y así, no parece que quepa duda de que en el relato se intente expresar la importancia de la actitud de espera escatológica. Lucas, manifiesta repetidamente, además, un gran valor a la «escucha de la Palabra». Pero esto no significa que Cristo conceda una preferencia a la contemplación sobre la acción, sino más bien que la atención a las realidades del Reino (representado muchas veces como una Palabra) no puede dejarse distraer por una preocupación demasiado exclusiva por las realidades terrestres. Para san Lucas, finalmente, escuchar la Palabra no tiene nada de una contemplación ociosa, sino que la escucha, necesariamente, debe desembocar en la acción y en la puesta en práctica concreta y exigente.

Lo que hay que saber es que no será posible reconciliación alguna con el Padre en el más allá, si no se ponen los medios para demostrar que se cree en esa reconciliación en el más acá; y saber al mismo tiempo que el cristiano que quiera encontrar al Padre debe realizar el amor en la tierra, si bien este amor terreno, con ser necesario no es suficiente.

Reflexión tercera del Santo Evangelio
 Lc 10,38-42:
El relato de Marta y María se encuentra dentro de la exhortación de Jesús sobre el comportamiento (Le 10,25-37) y la instrucción sobre la oración (Lc 11,1-13). Ambos aspectos se encuentran en esta escena. El episodio de Marta y María forma parte de los tres elementos básicos en la vida cristiana que se señalan juntos en esta parte del viaje:

a) El amor eficiente (10,25-37).

b) La escucha de la Palabra (10,38-42).

c) La oración (11,1-13).

La parábola del buen samaritano subrayaba la ayuda eficaz, Lucas se sirve ahora de otro relato para señalar la necesidad primaria de escucha de la Palabra, con todo lo que de ella deriva (la fe).

Lc 10,38-42 es una narración acerca de la hospitalidad tiene un paralelo en Lc 19,1-10: la hospitalidad de Zaqueo. Está en contraste con Lc 9,52-56: el rechazo a Jesús en un pueblo samaritano.

Estos versículos desarrollan la escena: una mujer llamada Marta brinda hospitalidad a Jesús. Su hermana María está sentada a los pies de Jesús y escucha atentamente sus palabras, mientras Marta está absorbida por la atención a su huésped. El actuar de Marta y el actuar de María son confrontados uno con otro. “Estar a los pies de …”significa”ser discípulo o discípula de...”. Los quehaceres de Marta, por otra parte, son quehaceres en torno a un valor muy apreciado en el judaísmo: la hospitalidad. Marta no está haciendo nada malo, pero María está actuando mejor.

A primera vista, la protesta de Marta contra el comportamiento de María parece comprensible. Pero Jesús le deja claro de qué se trata realmente: de escuchar la Palabra. Escuchar la Palabra es un término central en el discurso del llano (Lc 6,27.47.49). En la parábola del sembrador y su interpretación, Lucas había expuesto que escuchar la Palabra de Jesús y obedecerla es decisivo (Lc 8,11-15.18.21).

María es la que oye la Palabra de Jesús y así escoge lo únicamente necesario. Por lo contrario, el actuar de Marta se describe como estar intranquilamente preocupada por muchas cosas. Así se esclarece un punto: escuchar la Palabra de Jesús y obedecerla es realzado por Lucas. Escuchar la Palabra de Jesús implica haber escogido lo únicamente necesario. Todas las preocupaciones solamente tienen sentido cuando están integradas en el escuchar la Palabra de Dios, la cual se encuentra en Jesús de Nazaret.

a) Un primer mensaje está en el hecho de que Jesús acepte, en contra de la corriente de su tiempo, el discipulado activo de la mujer. Actualmente debería preguntarse si la comunidad no se ha quedado atrás en este movimiento liberador de Jesús.

b) Se ha tomado a veces a María como modelo de la mujer de vida contemplativa en la iglesia, y a Marta como modelo de la mujer de vida activa. La primera sería entonces la preferible. Pero la narración lleva a ver que la escucha de la Palabra envuelve cualquier otra actividad y hace discernir acerca de su necesidad o importancia. Después de la pregunta planteada acerca de la vida eterna en el pasaje del samaritano, esta observación de Jesús a Marta se debe situar en la perspectiva de los medios indispensables para lograrla. La escucha de la Palabra, lo sabemos por otros textos de la Escritura, tiene su propia eficacia e indica el camino adecuado: es luz para el camino y el criterio último del Reino.

c) Oigamos a los invitados por la narración a preguntarse si, al escuchar a Jesús en su Palabra, tienen la misma actitud de Marta al llamar a Jesús “Señor” y ponerlo como árbitro de su vid.

Reflexión cuarta del Santo Evangelio Lc 10,38-42:
JUDAISMO/MUJER MACHISMO/RELIGION RABINO/MUJER:

Lo sorprendente de la escena presentada por Lucas es que el alumno sea una mujer. Los rabinos nunca enseñaban a las mujeres.

Del rabino Eliezer procede la frase: "Mejor fuera que desapareciera en las llama la Torá antes de que les fuera entregada a las mujeres".

Sentido del texto. A la luz de lo dicho anteriormente aparece clara la finalidad doctrinal o catequética de Lucas en este pasaje. La enseñanza se encuentra formulada en el v. 42: Una sola cosa es necesaria. ¿Qué cosa es ésta? La escucha de la palabra del Señor (cfr. v.39). La contraposición de Marta y María no es a nivel de vida activa y vida contemplativa sino a nivel de escucha o no escucha de la palabra. No se contraponen dos formas de vida sino dos actitudes que pueden darse en una misma forma de vida, sea ésta activa o contemplativa. La escucha de la palabra de Jesús es una exigencia fundamental del amor a Dios. Esta exigencia de escucha es tanto más imperiosa cuanto que a veces damos la sensación de organizar el mundo a partir de nosotros mismos y no de Dios.

La literatura mística y piadosa ha contrapuesto a menudo a las dos hermanas, convirtiéndolas en símbolos de la vida activa y de la vida contemplativa respectivamente. La palabra de Jesús, en este supuesto, elevaría la contemplación por encima de la acción. Pero todo esto son elucubraciones que rebasan el marco y la situación familiar en la que se desarrolla la escena. Jesús quiere decir a Marta que no se moleste demasiado, que cualquier cosa es suficiente para comer, que ha ido a verles y a hablar con sus amigos del reinado de Dios, y esto es lo que importa de verdad.

De modo semejante dice a la samaritana que el agua que sacia de verdad es la que salta hasta la vida eterna y no la del pozo, sin que esto signifique que no tuviera sed o que no le agradeciera el vaso de agua que le pedía para beber. Y cuando regresaban los discípulos, que había enviado al pueblo a comprar unos bocadillos mientras él se quedaba junto al pozo hablando con la mujer, les habla de otro alimento muy superior: el cumplimiento de la voluntad del Padre (Jn 4,8.34). Jesús no ignora las necesidades inmediatas del cuerpo y no prescinde en absoluto de la vida cotidiana, pero se eleva por encima de esto para descubrir lo más necesario y manifestar el sentido profundo de la vida. Tampoco la contemplación anula o prescinde de los cotidiano. Si bien es cierto que María ha escogido la mejor parte, Jesús no reprende a Marta como si fuera una mujer distraída y superficial. Marta continuaría sin duda con su trabajo doméstico, no obstante desear también sentarse a los pies del Maestro. Pensaría que, de momento, era más importante dar que recibir.

Sólo una cosa es necesaria (evangelio). Marta y María, dos dimensiones de la acogida: el servicio diligente a las necesidades de los demás y la atención a su intimidad. La acogida debe ser total: al cuerpo y al espíritu. Jesús nos invita a reconocer esta necesidad de atención que tenemos cada uno de nosotros y que no se satisface con prisas y obsequios. ¡Qué superficial es muy a menudo la atención que nos damos unos a otros y qué pobre la comunicación!. También como cristianos: todo debe partir de la escucha atenta de la palabra del Señor, de la apertura a su intimidad: "a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" (Jn 15,15).

¿No podríamos aprovechar las vacaciones para dedicar más tiempo, más tiempo "libre", a esta comunicación personal con el Señor Jesús?

La hospitalidad que Marta y María ofrecieron a Jesús es un episodio exclusivo de Lucas. Jesús en este momento está de camino, en la estructura del evangelio de Lucas. Lo que no ha encontrado en la ciudad samaritana lo encuentra ahora: una casa acogedora y hospitalaria.

El relato presenta la actitud libre de Jesús, que, contra el ambiente, acepta la hospitalidad que le ofrecen dos mujeres. Era romper con la tradición judía. El evangelio no nos dice cómo ha surgido la relación de Jesús con las dos hermanas. Jesús va con el grupo de sus discípulos.

La afirmación fundamental de todo el relato es que sólo una cosa es necesaria. Marta se preocupa de muchas cosas, quiere servir y obsequiar al huésped. Pero Jesús le dice: lo importante es la salvación que el huésped le trae, lo necesario es escuchar, acoger la palabra. En este momento, María, que se ha concentrado en la escucha de la palabra, ha escogido lo que debe, lo mejor.

Lo que hace Marta no es malo, pero supone desconocer la oportunidad de la visita del Señor. Se le ofrece una ocasión que debe aprovechar. Marta quiere servir a Jesús, pero Jesús quiere que acoja la salvación.

La palabra debe ser escuchada. María se convierte aquí en símbolo de la comunidad que ha de estar a la escucha de la palabra. Es un eco del "buscad primero el reino de los cielos..." (Mt 6,33). En esta actitud de María y de la comunidad hay un cambio de papeles. María, igual que Marta, acoge a Jesús, pero la acogida que ella le da no es un don que ella le ofrece. Ella acoge, pero al mismo tiempo se siente acogida. La diferencia entre las dos hermanas está en que Marta se da al Señor y siente el gozo de darse, mientras que María se da pero no tiene la satisfacción de darse, sino la de ser acogida. Esta ha de ser la actitud de la Iglesia y de los evangelizadores al acoger a los pobres. Hay que dejarse evangelizar por aquellos a quienes se evangeliza, por los pobres.

Elevación Espiritual para el día


 DIDAJÉ

Con el nombre de Didajé (enseñanza) o Enseñanza de los doce apóstoles se nos ha transmitido uno de los primerísimos textos de la literatura patrística. La fama de que gozó en la antigüedad se refleja en las alusiones presentes en otras obras de diversos autores (Pastor de Hermas, Clemente de Alejandría, Orígenes, Eusebio, Atanasio...).

Este escrito se presenta como recopilación de diversas fuentes reunidas por un anónimo judeocristiano y dirigida a un grupo de fieles de lengua griega procedentes del paganismo; una colección de instrucciones y de prácticas de la Iglesia primitiva, hecha por uno de aquellos ministros itinerantes del evangelio, de los que nos habla la misma Didajé (c. 11, 3-6)» (J P. Audet).

El lugar de origen de esta recopilación parece que fue Siria occidental (Antioquía) presumiblemente en los últimos decenios del siglo 1.

La obra se puede subdividir en cuatro partes que contienen respectivamente exhortaciones morales (cc. 1 -6), litúrgicas (cc. 7- lO), disciplinares (cc.11-15) y una parte escatológica (c. 16), A propósito de las instrucciones morales hay que subrayar la afinidad literaria que existe entre el tema de los "dos caminos" y el Manual de disciplina de Oumrán. El carácter de las reflexiones morales recuerda manifiestamente la tradición judía. En la Didajé se pone de relieve la observancia de la Ley ante la cual todos son libres. Le corresponde a cada uno elegir el camino del bien o del mal. Se reconoce de esta manera el poder de discreción que tiene cada uno e, introduciendo la distinción entre lo "necesario" y lo «posible», se deja a salvo la libertad cristiana del yugo de la necesidad ( u Si puedes llevar por entero el yugo del Señor, serás perfecto; si no, haz lo que puedas», Did., 6).

Las instrucciones litúrgicas (bautismo, ayuno, oraciones) Y en particular las plegarias eucarísticas (cc. 9- lO) se inspiran en las bendiciones judías pronunciadas en el contexto de la cena. Finalmente, las indicaciones disciplinares sobre apóstoles, profetas y doctores constituyen un precioso desarrollo sobre la situación de los ministerios en la Iglesia primitiva. En el testimonio que ofrece la Didajé, los obispos y los diáconos son escogidos por la comunidad y tienen encargos prácticos. Sin embargo, pueden asumir el puesto de maestros y de profetas en la liturgia (cf. Did. 15). La Didajé atestigua de este modo el paso de una fase de la evangelización realizada por profetas y por maestros itinerantes a una fase de organización interna de la comunidad, dotada permanentemente de obispos y de diáconos.

Así pues, este texto encierra un incalculable valor histórico por las cuestiones que trata y por el tiempo en que se sitúa.
Reflexión Espiritual para este día 
La secuencia histórica de los acontecimientos referidos por Lucas, evangelista documentado, cronista digno de crédito, discípulo convencido, ofrecidos a la meditación del devoto de María en la memoria de Nuestra Señora del Rosario comienza por la perícopa del evangelio y pasa a la perícopa de los Hechos de los apóstoles. Son dos estaciones a lo largo de la peregrinación de la devoción del rosario: la primera, que da comienzo a los cinco «misterios gozosos» y el segmento entre la segunda y la tercera estación en la meditación sobre los «misterios gloriosos». Tal colocación representa un mensaje y proporciona una metodología para la meditación. Estos misterios se pueden circunscribir en el paso de la individualidad a la comunidad, de la contemplación a la acción.

El anuncio constituye una personalísima experiencia de Dios para la Virgen María, una estación en la abismal contemplación de la Palabra de Dios jun Lo a Dios mismo: es un acontecimiento gozado en la soledad. Esa soledad o experiencia individual no equivale a aislamiento; en efecto, la «anunciada» comparte las jornadas de la comunidad, la espera de la manifestación poderosa y gloriosa del Espíritu Santo. Pone en común su propia experiencia de Dios.

El anuncio constituye para María como una subida a las cimas de la contemplación de los misterios de Dios, un acercamiento guiado por la luz de la Palabra divina al conocimiento del proyecto que Dios pretende realizar mediante su disponibilidad. Esa contemplación sostiene su obediente conciencia. La «anunciada» no se que da inmóvil en su sitio con el libro entre las manos, no se queda pasiva y recogida en el reclinatorio imaginad por los pintores: obra en sí misma según la palabra recibida, meditada, contemplada y, a buen seguro, orada; también ella —como los otros discípulos de entonces de siempre— actúa en la comunidad nacida del amor Jesús y de la fe en el Cristo resucitado, de modo asiduo y en un clima de concordia, a través de la indispensable oración.

Santa María, íntegra en la fe, firme en la esperanza, sincera en la caridad, salve.
Virgen alegre en el fiel servicio a Jesús, tu hijo: sostén nuestra fe en los días de la desgana y en los días del deseo de multiplicar nuestra fe.

Madre dolorosa en la participación en la pasión de Cristo, benéfica para nosotros: obtén misericordia para la pequeñez de nuestra caridad y para todo aumento de dolores ajenos ocasionados por nuestros pecados.
Reina gloriosa en la participación en la vida nueva con el Señor del universo: conserva firme nuestra esperanza de unos cielos nuevos y una tierra nueva, hacia los cuales los encamina esta existencia terrena.

Virgen de Nazaret, Mujer del Calvario, Señora de Pentecostés: acoge la oración de tus siervos.

Después de habérsele prometido el hijo, preguntó como podía suceder eso, puesto que no conocía varón.

En efecto, sólo conocía un modo de concebir y dar a aunque personalmente no lo había experimentado, había aprendido de otras mujeres —la naturaleza es repetitiva— que el hombre nace del varón y de la mujer. El ángel le dio por respuesta: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nazca de ti será santo y será llamado Hijo de Dios. Tras estas palabras del ángel, ella, llena de fe y ha tullido concebido a Cristo antes en su mente que en su seno, dijo: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Cúmplase, dijo, el que una virgen en quien renacerá del Espíritu Santo la iglesia, virgen también. Llámese Hijo de Dios a aquel santo que ha de nacer de madre humana, pero sin padre humano, puesto que fue conveniente que se hiciese hijo del hombre el que de forma admirable nació de Dios Padre sin madre alguna; de esta forma, nacido en aquella carne, cuando era pequeño, salió de un seno cerrado, y en la misma carne, cuando era grande, ya resucitado, entró por puertas cerradas.

Estas cosas son maravillosas, porque son divinas; son inefables, porque son también inescrutables; la boca del hombre no es suficiente para explicarlas, porque tampoco lo es el corazón para investigarlas. Creyó María, y se cumplió en ella lo que creyó. Creamos también nosotros, para que pueda sernos provechoso lo que se cumplió.
Surge de manera espontánea pasar de la oración del ángelus a la del rosario. Las avemarías forman su trama. El método de meditación de los misterios, evocados brevemente y que forman la base del rosario, está estrechamente ligado al modo con que las tres pequeñas frases del ángelus vuelven a evocar el misterio de la encarnación. Entre las oraciones y las devociones en honor de María, es ciertamente el rosario la más popular y, al mismo tiempo, una de los devociones en la que más se resalto el sentido de la Iglesia. El rezo del rosario orienta a Cristo por medio de María. La Virgen nos ayuda a penetrar ya vivir el misterio de Cristo tal como ella lo vivió…

La simplicidad [ rosario], su atmósfera de pura y auténtica contemplación cuando se medita los misterios como partes de un solo todo, hacen del rosario una vía fácil para extender la contemplación litúrgica a toda la vida diaria y para conducir continuamente toda nuestra vida a su fuente celestial.
El rostro de los personajes, pasajes y narraciones de la Sagrada Biblia y el Magisterio de la Santa madre la  Iglesia

Magog era el segundo hijo de Japheth (Jafet) mencionado en el primer libro de la Biblia hebrea, Génesis (10:2), de donde, según la tradición, surgieron varias tribus nómadas conocidas como los escitas desde el siglo VIII a. C.

Magog es una palabra compuesta que significa literalmente la "tierra de Gog", en donde el prefijo Ma es equivalente a tierra en el idioma hebreo; los prefijos Me y Mi en esta lengua también pueden usarse como "lugar de". La palabra Gog por sí sola usada como adjetivo o sustantivo puede significar alto, gigante, jefe, techo, grande, exaltado, elevado, el pueblo de Gog y figuradamente soberbio; y debido a que este pueblo de Gog habitaba principalmente en los altiplanos, mesetas y montes del Cáucaso en su fase de asentamiento en este contexto puede significar " los que viven en la azotea del mundo ". En ciertas épocas del año estos nómadas trasladaban su ganado a las estepas, su habitat original (estepas del Turquestán y de Ucrania). Los descendientes de Gog criaban mayormente caballos, mulas y camellos bactrianos hacia el siglo VIII a. C. En el idioma acadio estos nombres se escriben como Gugu y Mat Gugu. Génesis 10:2.

En la historia secular este pueblo es clasificado como escita dentro del grupo mayor de los pueblos proto-indoeuropeos que efectuaron grandes migraciones durante el siglo XX a. C. La primera mención escrita de los escitas la hace el rey asirio Asarhaddón en un texto religioso. Le sucedió su hijo el rey asirio Asurbanipal que en las crónicas de sus guerras menciona por primera vez al rey de los escitas "Gagu bel er Sahí Gog" (La tierra de los escitas (Saji) se ubica al norte de Asiria), según lo encontró el historiador francés Fr. Lenormant y lo escribió en su libro "Los orígenes de la historia", 1882. El rey lidio Giges, que reinó en el siglo VII a. C., es considerado escita por la mayoría de los historiadores. En casi todos los ejércitos del Medio Oriente se contrataron antiguamente mercenarios escitas para las distintas batallas de diversas tribus e imperios y, por esto, algunos alcanzaron posiciones de gobierno importantes en varias naciones a través de la milicia.

La transliteración del nombre hebreo Gog en el idioma acadio es Gugu que significa jefe y en el idioma sumerio es Gug que significa tiniebla. En conjunto estas transliteraciones, traducciones y equivalencias añaden varios otros significados a esta palabra hebrea Magog, entre ellos: tinieblas, el tenebroso en términos personales, lugar alto y tierra tenebrosa de donde vienen los escitas con su rey Gagu. En términos personales las siguientes palabras transliteradas de Gog: Gagu, Giges, Gasgas (también era una tribu considerada escita por algunos historiadores), Kaskas), Gaggu, Gug, Gagi, Gugu y otras en los diferentes idiomas del Medio Oriente se usaban como nombres, sobrenombres o apodos, títulos y adjetivos para mencionar y describir principalmente las cualidades personales y los mandos militares de los escitas como; supremo, altivo (o altanero), general, jefe supremo, comandante, capitán, caudillo y hasta "El emperador del norte". Un ejemplo del uso de Gug como título fuera del idioma hebreo se encuentra en la epopeya de Gilgamés en su traducción babilónica en la palabra compuesta Gugallu que significa Jefe, el sufijo allu específica el rango y la función del cargo. En el arameo la palabra gugallu se usaba para el (jefe) inspector de canales o el técnico de irrigación de las aguas. Algunas de estas transliteraciones se podían usar como gentilicios, como por ejemplo el Gaga y Guigayá de las cartas de Amarna que designan la región que para los egipcios era Gag (sureste de Turquía), cuyo nombre designa también a los habitantes del norte procedentes de Carquemis. También la palabra mesopotámica Igigi, que significa dioses y consejo supremo de los dioses de las áreas celestiales, viene de la misma raíz etimológica semítica que Gug. No se puede separar lo personal (cualidades y valores) de la función ministerial en esa época fácilmente porque un rey escita era jefe supremo (soberbio), gobernante (sabio) y guerrero (el tenebroso o rey del terror), y este rey era su pueblo y su tierra a la misma vez (inseparables, Apocalipsis 20:7,8), los nombres hebreos tratan de recoger todos estos significados.

Si no se translitera esta palabra Gog y se suprime la vocal "o", su significado pasa a ser escalera o techo (su sinónimo hebreo es azotea y se escribe como GG) y en el hebreo ambas palabras son sustantivos femeninos y pueden usarse como verbos, adjetivos y adverbios. Es de la palabra techo que se deriva el principal significado de todas los demás palabras transliteradas de Gog; como alguien que esta en eminencia y un lugar alto. Estos nombres de Gog y Magog como figuras literarias representan a cualquier enemigo de Dios. Por el estudio de la lengua hebrea Agustín de Hipona interpretó el nombre de la tribu Mesec (Me puede ser lugar de- sec (saka), Iberia caucásica) que acompañara a Gog al final de los tiempos para invadir a Israel también como techo (otro significado para esta palabra es posesión y su transliteracíon en griego es moschoi (para los griegos eran los que viven en los bosques de Turquía) y en asirio es muskhi (para los asirios eran un grupo de varias tribus entre ellas, los frigios, quizás los palaicos y otras tribus (lenguas anatolias)); en el lejano noreste de Asia Menor se transliteraba como moskhoi que significaba <<los occidentales>> y parafraseando nuevamente estos significados obtenemos otro más preciso para algunas de esas tribus como el siguiente; "los escitas que vienen y viven en las alturas boscosas" (o en los bosques). En la literatura hebrea Gog, sus acompañantes y su tierra Magog (Ucrania y Cáucaso) se asocian a menudo a tradiciones apocalípticas.

Leyendas 

Se supone que Magog es el ancestro de los escitas y quizá de los persas y los partos.

El poeta griego Hesíodo del siglo VIII a. C. relacionó a Mat Gugu con los escitas posiblemente por influencia de las fuentes literarias u orales babilónicas y asirias.

Flavio Josefo identificó, en efecto, a los descendientes de Magog como los escitas, un nombre usado en la Antigüedad para la gente del norte del Mar Negro llamados escitas, Magogia. También se ha conjeturado a veces que los descendientes de Magog eran los progenitores de los pueblos eslavos . Para los árabes son los Turcomanos descendientes de Yadjudj y Madjudj según el Corán. Las Puertas Caspias o el muro de Al Magog (algunos creen que se refiere a la muralla china) se asocian con la entrada a las tierras de los escitas, en este caso se cree que los chinos son Magog. El libro etíope de los Jubileos, que es una traducción de una obra judaica intertestamentaria, dice que los proto-esenios ubicaban a Gog y Magog en Ucrania durante el siglo IV a. C.

Según algunas tradiciones irlandesas, tales como las crónicas irlandesas, la raza irlandesa está compuesta por varias tribus indoeuropeas incluyendo descendientes de Magog. Baath (Boath), Jobhath y Fathochta son los tres hijos de Magog. Partholón, Nemed e Iobath son descendientes de Magog. Se supuso que Magog pudo haber tenido un nieto llamado Heber, que se separó a través del Mediterráneo.

Hay también una leyenda húngara que dice que los magiares descienden de los hermanos gemelos nombrados Hunor y Magor, que vivieron a orillas del mar de Azov en los años siguientes a la inundación (Diluvio universal) y tomaron a las esposas de los Alanos. Según una versión de esta leyenda en la Crónica medieval de Pictum, este Magor es Magog, hijo de Japheth. +

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