Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

1 de octubre de 2014

La vocación al sacerdocio/¿PARA QUÉ HACEN FALTA SACERDOTES? 10 RAZONES

La vocación al sacerdocio

Es Un misterio de amor entre un Dios que llama por amor y un hombre que le responde libremente y por amor. Un llamado a ser puente entre Dios y los hombres. Un llamado a seguir en el mundo, para salvarlo, pero sin ser del mundo. La decisión de un joven que quiere dedicar su vida a ayudar a sus hermanos a salvar sus almas y hacer este mundo más como Dios lo pensó. La vocación al sacerdocio no es Un sentimiento: se suele decir que "siento la vocación". En realidad la vocación no se siente. Es, más bien, una certeza interior que nace de la gracia de Dios que toca mi alma y pide una respuesta libre. Si Dios te llama, la certeza irá creciendo en la medida de que tu respuesta vaya siendo más generosa. Un destino irrevocable (ineludible): Muchos creen que el que tiene la vocación "se va porque se va". No. La vocación es un misterio de amor y el amor es siempre libre. Si yo no respondo con generosidad, el llamado de Dios queda frustrado. Un refugio para el que tiene miedo a la vida. Una carrera como cualquier otra: es una historia de amor. Una seguridad matemática: en la vocación sacerdotal tienes que aceptar el riesgo del amor, pero recuerda que es un riesgo en manos de Dios. 

1.- Los SIGNOS Hay infinitas formas como Dios puede llamar a un joven para su servicio. Aquí tienes algunos de los ¨síntomas¨ más frecuentes: - Quieres hacer algo grande en tu vida- Sientes que Dios espera algo más de tí- Te preocupa el dolor de los hombres- La vida de un joven ¨normal¨ te gusta pero sientes que falta algo 
2.-Necesitas ser HONESTO - Ante Dios y ante tí mismo- Sólo tú tienes que darle la respuesta a Dios- Hay muchos jóvenes que tienen miedo de investigar suvocación y prefieren esconderse detrás de pretextos- ¡Que error pensar que Dios pueda proponernos algo queno nos haga felices! 
3.- Tener unas CUALIDADES Si Dios te llama te dará las cualidades necesarias para ser sacerdote. Necesitas saber si tienes esas cualidades.Para ello, coméntalo con el sacerdote orientador vocacional y él, después de un período de seguimiento y discernimiento, te ayudará a saberlo. 
4.-Recuerda que la vocación es un PROCESO - La vocación sacerdotal es un proceso como toda historia de amor- No quieras respuestas fulminantes y por fax-Dios se esconde un poco cuando nos llama y es que quiere dejar el margen suficiente a nuestra libertad (de otro modo no sería una historia de amor sino de esclavitud)- Pide ayuda a algún sacerdote orientador vocacional- Aprovecha los encuentros y retiros vocacionales para conocer más de la vocación y el ambiente del seminario. 

1. ¿Cuál es el mejor MOMENTO para decidir la propia vocación? La verdad es que lo mejor es responder cuando Dios llama: ni antes ni después. Si ya te diste cuenta de tener el llamado de Dios ¿para qué te esperas? Y si tu llamado todavía no madura ¿para qué te precipitas? 
2. ¿Cómo estar 100% SEGURO de tu vocación a la vida sacerdotal o religiosa? La vocación no es un certeza matemática, sino una certeza en la fe, como la tuvo Abraham en su llamada (Gen 12). Si tú esperas una certeza que no te deje ninguna duda, no la encontrarás jamás. El amor es también un riesgo, pero acuérdate de que es un riesgo en manos de Dios, que es fiel, que nunca falla y que quiere siempre lo mejor para nosotros. Además, esa certeza irá creciendo con fuerza en la medida que vayas avanzando con generosidad en tu proceso vocacional. 
3. Mi FAMILIA se opone Debes convencerlos con la madurez de tu comportamiento y la perseverancia en tu determinación. Quizá también ellos necesitan tiempo para asimilar tu vocación. 
4. Y...¿si FRACASO? En la vocación consagrada no hay fracaso posible si tú no quieres. Dios lo único que espera de ti es tu libre decisión de amarle y de aceptar su voluntad sobre tí. Por eso, mientras tú estés dispuesto y digas: «Señor, ¿qué quieres que haga?», no te puedes equivocar. Otra cosa será el camino por el que el Señor te quiera llevar que, a veces, es muy misterioso.

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¿PARA QUÉ HACEN FALTA SACERDOTES? 10 RAZONES:1. Para enseñar la Palabra de Dios y garantizar la calidad de la educación cristiana. 
2. Para anunciar el Evangelio aquí y en países de misión. 
3. Para perdonarnos los pecados en nombre de Jesús. 
4. Para presidir la Eucaristía y darnos el Pan de la Vida. 
5. Para animar la comunidad cristiana, la Parroquia y los grupos de fe, procurando ser ejemplo y apoyo. 
6. Para estar cerca y ayudar a los pobres, los necesitados, los que sufren, como hizo Jesús. 
7. Para enseñarnos a rezar y relacionarnos con Dios como Padre y a ver lo que el Espíritu quiere de cada uno y descubrirnos que estamos llamados a la felicidad eterna. 
8. Para orientar con criterios morales y evangélicos en los problemas de la vida y el mundo actual. 
9. Para impulsar la responsabilidad de los seglares en la sociedad y dentro de la Iglesia. 
10. Para servir a la unidad eclesial, coordinando a todos en comunión con el Obispo. 

¿QUÉ CUALIDADES SE NECESITAN PARA SER SACERDOTE?
No hace falta ser un "super", pero sí estar con ganas de "superarse" cada día y "superar" los propios defectos. Ser una persona equilibrada, que le gusta la verdad y hacer el bien a los demás. Tener una inteligencia normal, con capacidad para estudios universitarios. Gustarle lo relacionado con Jesucristo, su Evangelio y la Iglesia. Estar dispuesto a buscar la voluntad de Dios y cumplirla. Prepararse durante unos años en el Seminario, adquiriendo una base suficiente de formación humana, teológica, espiritual, pastoral y comunitaria. 

¿QUÉ PASOS HAY QUE SEGUIR PARA ENTRAR EN UN SEMINARIO? 1º Cuando uno siente inquietud, inclinación o dudas sobre si Dios lo llamará a ser sacerdote, conviene pedirle al Espíritu Santo que lo ilumine. Ayuda mucho rezar a la Virgen. 2º Hablar con un sacerdote que conoces y contarle lo que sientes, para que te pueda aconsejar. 3º Tener una entrevista con el Rector del Seminario de la Diócesis a la que perteneces. 4º Se acuerda un tiempo de entrevistas y de reuniones con otros jóvenes que están en situación parecida, para clarificarse y pasar un tiempo de experiencia o de introducción a la vida del Seminario. 

¿QUÉ ESTUDIOS HACEN FALTA PARA SER SACERDOTE? Los estudios necesarios para acceder a la Universidad. Existen los Seminarios Menores, donde se puede hacer la ESO, el BUP y el COU. Con FP 2 también se puede acceder. Los Estudios Eclesiásticos se hacen en el mismo Seminario o en Centros Teológicos Superiores o en Facultades de Teología. Son seis años, que se distribuyen así: 2 años de Filosofía y Ciencias humanas (para conocer la historia del pensamiento, la cultura actual y materias de interés para el futuro sacerdote, como psicología, pedagogía, sociología, etc.). 4 años de Teología: Biblia, fundamentación de la fe, Dios, Jesucristo, la Iglesia, el hombre, los Sacramentos, la Moral cristiana, la Espiritualidad, Hª de la Iglesia, Liturgia, Derecho Canónico, Pastoral, Catequesis, etc. (lo que necesita saber un sacerdote para anunciar el Evangelio hoy y animar la vida cristiana en la Parroquia, en los grupos, etc.). Estos estudios, además de la titulación eclesiástica, tienen un reconocimiento civil de Diplomatura y Licenciatura. 

¿QUÉ MÁS SE HACE ANTES DE SER SACERDOTE? Los estudios son importantes, pero no lo es todo. El tiempo de Seminario es como la experiencia de los Apóstoles con Jesús: hay que ir creciendo en madurez humana, en hondura de fe y parecerse a Jesucristo, en relación y convivencia comunitaria, en capacidad para la vida pastoral. Para eso en el Seminario hay un plan de formación y unos sacerdotes que acompañan, orientan y animan. En los últimos cursos se reciben los ministerios de Lector y de Acólito, para practicar los servicios que uno va aprendiendo. Normalmente, al acabar los estudios se recibe el Sacramento del Orden en el grado de Diaconado, que permite ejercer muchas funciones en la Iglesia. Es cuando se adquiere el compromiso público de guardar el celibato. Durante un año aproximadamente se ejerce el diaconado y se hace el curso de prácticas pastorales viviendo en una parroquia con otros sacerdotes y continuando con alguna clase teórico-práctica en el Seminario. Al final el Obispo ordena de Presbítero y encomienda una responsabilidad pastoral. Pero la formación no acaba, porque ha de ser permanente. El sacerdote ha de estar en constante renovación para ser un fiel servidor del Evangelio y continuador de Jesús, Buen Pastor, en el mundo de hoy.

 ¿Y CUÁNTO DINERO CUESTA? La residencia, el profesorado, la Biblioteca, etc. cuesta dinero. Pero eso nunca es un obstáculo para ir al Seminario y seguir la vocación sacerdotal. Porque hay muchos cristianos que colaboran económicamente con el Seminario para que los seminaristas no tengan que pagar los gastos reales, sino lo que puedan. Cada Seminario tiene establecida una mensualidad, que es lo que pagan los seminaristas o sus familias, si pueden. Además la mayoría suelen disfrutar de becas del Estado, porque tienen los mismos derechos que los demás estudiantes universitarios. Para más información de todos los temas: Dirigirse al Rector del Seminario de la propia Diócesis.
DANIEL CABRERA 

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