Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

8 de octubre de 2014

la Palabra de Dios diaria: Miércoles de la 27ª semana del Tiempo Ordinario.




Santos: Pelagia de Antioquía, eremita; Sergio y Baco de Roma, mártires; Thais o Taid de Egipto, penitente. Feria (Verde)

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

Ga 2,1-2.7-14; Lc 11,1-4
Con la intención de conjuntar desde algún punto de vista los dos pasajes que nos ofrece la liturgia podemos resaltar el tema de la tentación. En la Carta a los Gálatas se nos refiere el incidente ocurrido en Antioquía entre Pedro, Bernabé y Pablo. Los dos primeros se mostraron inseguros ante la presión ejercida por los cristianos partidarios del conservadurismo ritual y la circuncisión. Su falta de firmeza y su debilidad se convirtieron en piedra de tropiezo para algunos hermanos que no dejaron de observar su inconsistencia. Cayeron en la tentación de la popularidad. En cambio, san Pablo no vaciló, aun a costa de enfrentar el rechazo de los judaizantes. La oración del Señor que nos refiere el tercer evangelio en una versión abreviada, concluye con una súplica humilde: "no nos dejes caer en tentación". El Señor que sabe de nuestra fragilidad nos anima a ponernos en manos del Señor, pidiéndole fortaleza para no ceder ante los embates del mal. Si reconocemos nuestra flaqueza, estaremos más vigilantes para no dejarnos arrastrar por el remolino del egoísmo.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Ef 6, 2-3)
Honrarás a tu padre y madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.

ORACIÓN COLECTA
Dios trino y uno, en quien encuentra origen y fundamento toda relación familiar, escucha nuestras súplicas y concédenos imitar las mismas virtudes y el amor de la santa familia de tu Hijo, a fin de que, reunidos todos en tu casa, podamos algún día gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Reconocieron la gracia que me había sido dada.

De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 2,1-2. 7-14

Queridos hermanos: Después de catorce años volví de nuevo a Jerusalén con Bernabé y también con Tito. Regresé porque Dios me lo había revelado. Ahí, en una reunión privada con los dirigentes, les expuse el Evangelio que predico a los paganos. Hice esto para que mis trabajos pasados y presentes no resultaran inútiles.

Todos reconocieron que yo había recibido la misión de predicar el Evangelio a los paganos, como Pedro había recibido la de predicarlo a los judíos. Porque aquel que le dio poder a Pedro para ejercer el apostolado entre los judíos, me lo dio a mí para ejercerlo entre los paganos.

Así pues, Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados como las columnas de la Iglesia, reconocieron la gracia que Dios me había dado y nos dieron la mano a Bernabé y a mí, en señal de perfecta unión y para expresar su acuerdo de que nosotros nos dirigiéramos a los paganos y ellos a los judíos. Lo único que nos pidieron fue que nos preocupáramos por los pobres, cosa que he procurado cumplir con solicitud.

Más tarde, cuando Pedro fue a Antioquía, yo me le enfrenté, porque era digno de reprensión. En efecto, antes de que llegaran algunos judíos enviados por Santiago, Pedro solía comer con los paganos convertidos; pero después empezó a apartarse de ellos por temor a los judíos recién llegados. Los demás judíos convertidos imitaron su ejemplo, tanto que hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por aquella conducta contradictoria. Entonces, cuando vi que Pedro no procedía rectamente, conforme a la verdad del Evangelio, le dije delante de todos: "Si tú, que eres judío, vives como un pagano y no como un judío, ¿por qué quieres ahora obligar a los paganos convertidos a que vivan como judíos?".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Comentario:
¿Controversias de Alto Nivel?

Es comprensible: hay personas que con la mejor buena voluntad desearían que no hubiera una sola discusión más al interior de la Iglesia. Quisieran que todo estuviera tan claro para todas las personas que la idea de una disensión o altercado les indispone y enerva. La primera lectura de hoy nos invita a tener una perspectiva distinta. Queda claro que hasta cierto punto es normal que mientras caminamos en esta tierra haya disputas y queda claro también que algo bueno puede salir de ellas.

Es interesante notar la actitud de Pablo: por una parte reconoce de lleno y sin ambages la autoridad de los apóstoles a los que llama "columnas." Más interesante aún notar su motivación interior y personal: "no sea que tanto entonces como ahora me estuviera esforzando inútilmente." Esas palabras indican la convicción de un hombre que sabe que apartarse de la comunión con la Iglesia es "esforzarse inútilmente." Se pueden lograr cosas pero será esfuerzo perdido en buena parte. A la larga, el que no edifica junto a los apóstoles no edifica para Cristo.

Pero esa obediencia de Pablo va unida a lo que podríamos llamar un gran sentido crítico. Pablo no es un tonto ni un cobarde. Se da cuenta de las cosas y obra en consecuencia, denunciando el doblez incluso en la cabeza más alta de la Iglesia. No deja de ser cristiano por criticar y hacer ver su punto de vista. Es decir, en él se juntan una obediencia auténtica y un espíritu fuerte que se pliega sólo ante la verdad. Algo así necesita siempre la Iglesia.

Del salmo 116 R/. Bendito sea el Señor.
Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos. R/.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R/.


ACLAMACIÓN (Rm 8, 15) R/. Aleluya, aleluya.

Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! R/.


Señor, enséñanos a orar

Del santo Evangelio según san Lucas: 11, 1-4
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos". Entonces Jesús les dijo: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación". 
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:
La Oración del Señor

El Padre Nuestro ha sido motivo continuo de meditación para los cristianos a lo largo de los siglos. Hoy damos la palabra a un teólogo contemporáneo, Emiliano Jiménez Hernández, quien en su obra "Padrenuestro. Fe, oración y vida", nos ofrece una preciosa catequesis sobre el evangelio de hoy. La he tomado de una página de comentarios bíblicos desde el ámbito católico: http://www.mercaba.org , el cual recomiendo vivamente. Lo que sigue es de Jiménez Hernández.

Tertuliano dice que el Padrenuestro es "la síntesis de todo el Evangelio". Es la "oración del Señor", porque Él nos la enseñó y porque es la oración que El dirigía al Padre. El se ha encarnado, vivido y muerto en cruz para santificar el nombre del Padre. Para ello ha orado: "Padre, glorifica tu nombre". Él nos ha anunciado el reino de los cielos y con El ha llegado a nosotros el reino de Dios. Su vida, su alimento y su muerte no han sido otra cosa que "hacer la voluntad de Dios" en la tierra como eternamente la ha hecho en el cielo. Su "pan" es toda palabra que sale de la boca del Padre. Del Padre espera cada día el alimento, sin tentarlo a cambiar las piedras en pan. Y Él, el inocente, sin pecado alguno, ¿cómo ha pedido "perdónanos nuestras deudas? "Al que no conoció pecado, Dios le hizo pecado por nosotros" (2Cor 5,21). Nuestras deudas eran en realidad deudas suyas, nuestros pecados eran sus pecados: no porque Él los cometiera, sino porque cargó con nuestros pecados. Con toda verdad podía orar "perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden". "Y líbranos del mal", para eso ha venido al mundo: para vencer al Maligno.

También la "oración sacerdotal" de Jesús, que recoge Juan, inspira, desde dentro, las grandes peticiones del Padrenuestro: la preocupación por el Nombre del Padre (Jn 17,6. 11.12.26), el deseo de su Reino (la Gloria: Jn 17,1.5.10.23-26), el cumplimiento de la voluntad del Padre, de su designio de salvación (Jn 17,3.6-10.25) y la liberación del mal (Jn 17,15).

Según Tertuliano, sólo Dios podía enseñarnos cómo quiere que le recemos. Sólo de Él podía venirnos la oración del Padrenuestro. "Esta oración del Señor Jesucristo, pronunciada por sus divinos labios y animada por su Espíritu, sube al cielo por su gracia y encomienda al Padre lo que el Hijo nos ha enseñado". La oración es el muro que protege nuestra fe; es nuestra arma contra el enemigo que nos rodea. Protege nuestra fe como los brazos de Cristo en la cruz protegen al mundo. Por ello, al rezar el Padrenuestro, "nosotros no sólo alzamos las manos hacia el Padre, sino que también las extendemos (1 Tim 2,8). Así imitamos la pasión del Señor y, orando, profesamos nuestra fe en Cristo". Y san Cipriano nos dice:

Cristo, que nos ha traído a la vida, también nos ha enseñado a orar, para que orando al Padre como Él nos ha enseñado seamos escuchados con más facilidad. Ya antes había dicho que estaba cerca la hora en que "los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad" (Jn 4,23). Ahora cumple su promesa, para que nosotros, que hemos recibido el espíritu y la verdad a través de su obra de santificación, adoremos en espíritu y en verdad. Pues la oración espiritual es solamente aquella que nos ha enseñado Cristo, del cual nos viene también el Espíritu Santo. Para el Padre solamente es verdadera la oración salida de la boca del Hijo, que es la verdad. Es amiga y familiar la oración que se hace a Dios con sus mismas palabras, la misma oración de Cristo presentada ante Él. Cuando oramos, el Padre debe reconocer las palabras de su Hijo: que el que está en nuestro corazón esté también en nuestros labios. Lo tenemos de "abogado por nuestros pecados" junto al Padre (1Jn 2,1-2); por eso, como pecadores, cuando oremos por nuestros pecados hagámoslo con las mismas palabras de nuestro abogado. Él ha dicho que "todo lo que pidamos al Padre en su nombre, lo obtendremos" (Jn 16,23). Obtendremos más eficazmente lo que pedimos en el nombre de Cristo si lo pedimos con su misma oración.

Cada una de las siete peticiones, cuando se ora de verdad, empieza a cumplirse en el momento mismo en que es formulada. Al pronunciar el nombre de Dios Padre ya estamos glorificando su nombre. Si deseamos que venga a nosotros su reino, nuestro deseo atestigua que pertenecemos ya al reino. Al pedir que se cumpla su voluntad, nos abandonamos confiadamente a ella. En la medida en que verdaderamente pedimos el pan de cada día estamos aceptando lo que Dios nos da cada día. Si perdonamos a nuestros deudores, ya nosotros hemos sido perdonados por Dios. En fin, al pedir el auxilio divino contra las tentaciones y los asaltos del maligno, ya nos aseguramos la victoria contra todos los enemigos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte por nuestras familias, para que las conserves en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Is 49, 15)
¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Haz, Señor, que tus hijos, alimentados con este sacramento, podamos imitar siempre los ejemplos de la Sagrada Familia, a fin de que, después de las penalidades de esta vida, gocemos de su compañía eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Homilías de Fr. Nelson Medina, O.P.


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